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Y DE NUEVO UN CAPÍTULO MÁS. MUCHÍSIMAS GRACIAS A TOD@S LOS QUE LO ESTÁN LEYENDO Y A LOS QUE ME ESTÁN APOYANDO EN ESTA AVENTURA. BESOS!!!

PD- EN NADA LLEGAMOS AL FINAL, CONTINUAD CONMIGO!!!!



—¿Sabes lo que es el verdadero amor?—Dominic negó con la cabeza y hubo un silencio—. Yo tenía tu edad cuando lo supe.—Una risa amarga emergió de su garganta. El joven tenía todo su cuerpo en tensión. La mandíbula apretada—. Si no lo sabes, aún menos sabrás lo que se siente cuando lo pierdes.—Obligado por Jefferson, traicionado más bien. Se encontraba en su consulta cuando apareció ese hombre y se sentó frente a él—. Es algo tan doloroso que no se encuentran palabras para definirlo, tan destructivo que desde principios de la historia ha promovido las guerras más importantes. Es simplemente, indescriptible. No concibes tu vida sin esa persona. El respirar se te hace insoportable.—Dominic resopló. Puesto que estaba allí en contra de su voluntad, quería ir al grano. No tenía ni la paciencia ni la espera para que aquel hombre le contase un cuento de hadas más aún cuando todavía sentía deseos de venganza—. Henry, Margaret y yo éramos amigos de la infancia. Absolutamente desde que puedo recordar, he estado enamorado de ella. Era una persona alegre, transparente y delicada, positiva y determinada.—Dejó escapar un gesto de completa incredulidad, su madre, aquella que le había otorgado un infierno como vida, ¿encantadora?—. Me tenía completamente eclipsado, tanto, que no vi lo que había más allá. Henry era tremendamente inteligente, sincero y honesto como el que más, pero también demasiado noble. Ambos nos dejamos engullir rápidamente por ella. Aunque pertenecíamos al mismo barrio humilde. La familia de Henry pudo otorgarle los estudios que siempre deseó, yo, por el contrario, heredé el taller que a su vez había heredado mi padre a manos de mi abuelo. Margaret siempre estaba con nosotros. Las jornadas en el taller eran interminables, pero lo hacía todo con la ansiedad de que llegase mi momento de libertad, tan solo para poder verla de nuevo. Henry pronto comenzó a estar más ocupado, y los estudios lo llevaron a viajar, por lo que el vínculo entre Margaret y yo, se hizo más fuerte. Le echábamos de menos, sí, pero pronto comenzamos a vivir nuestra propia historia. Ella quería ser pintora y lo hacía francamente bien, para mí era excepcional. Quizás me nublé, pero me di cuenta demasiado tarde.—Dejó escapar un suspiro de tristeza—. Las discusiones con sus padres eran constantes, ellos querían otro porvenir para ella pero Margaret no tenía intenciones de dejarse embaucar por ellos. Hablábamos de escaparnos juntos, de comenzar una vida en otro lugar, donde pudiésemos ser lo que soñásemos.—Una risilla escapó de sus labios y Dominic se puso más tenso si cabía—. Lo teníamos contemplado, nos iríamos en poco tiempo, viajaríamos por el mundo sin rumbo, pero Henry regresó siendo un empresario de éxito. Construyó su primer hotel.—Levantó la mirada—. Ya sabes cuál es. No había cambiado, continuaba siendo el mismo hombre sincero y humilde que fue cuando se marchó. En nuestras reuniones hablaba de los lugares que había visitado y las aventuras que había vivido y supe desde aquellas conversaciones que todo se acababa.—Tragó saliva—. Ella me amaba, sí. Eso es algo que nunca dudé, pero amaba más el futuro que Henry podía ofrecerle. Un simple mecánico como yo...—Se quedó en silencio unos instantes y Dominic se sintió incómodo. Luego le miró con determinación—. Me dijo que me abandonaba a pocos días de nuestro viaje. Yo ya había discutido con mi padre, me había matado a trabajar para ahorrar suficiente dinero para los dos durante una buena temporada. Aquella noche me gasté la mitad en alcohol.—Dio un pequeño puñetazo en la mesa y Dominic se sobresaltó—. ¿Acaso soy culpable por ahogar mis penas? ¡El amor de mi vida se me filtraba entre los dedos como arena del desierto y no podía hacer nada para recuperarla!—soltó una pequeña risilla histérica—. Entonces, me la encontré de camino, toda sonrisas me dijo que Henry le había propuesto matrimonio. Jamás le dijo que ella era mi novia. Henry no lo supo. Se avergonzaba de mí, porque era un simple hombre con las manos llenas de grasa.—Se revolvió el pelo—. No sabes la cantidad de palabras hirientes que salieron de su boca aquella noche. No podía creer que ella fuese mi Margaret, la dulce Margaret.—Miró los ojos negros que tenía frente a sí—.¿La violé? —Su carcajada resonó en la sala—.Al principio me rechazó, pero su corazón actuó más rápido que su cabeza. Se dejó arrastrar por la pasión que nos unía. Toda una vida enamorado de ella, seis malditos años disfrutando de nuestros cuerpos, ¿y no soy digno porque no tengo dinero?—Se levantó y se fue hacia la ventana—. Le dio vergüenza. Se repugnaba a sí misma por haber disfrutado conmigo. Fue entonces cuando comenzó a decir que yo le había ultrajado.—Negó con la cabeza—. En mis venas había más alcohol del que recuerdo nunca. Todo jugaba en mi contra.—Silencio de nuevo—. Los abogados me recomendaron que mintiera. Todos querían un culpable para la damisela preciosa y bonita que había sido violada. El mecánico borracho del pueblo.—Dominic respiraba agitadamente—. Henry no supo la verdad hasta pasado un tiempo. La acogió en sus brazos procurándole el consuelo que ella reclamaba y odiándome durante el período que duró su ignorancia. Pronto ella comenzó a creerse su propia mentira creando una fantasía. Y lo peor fue cuando supo que estaba embarazada. En aquellos años. Embarazada de una violación sonaba mejor que engendrar el hijo de otro hombre antes de casarte con tu prometido. Todos se compadecían de ella y a mí me enviaron a la cárcel. La condena fue efímera. Henry se ocupó de ello en cuanto supo la verdad, casualmente ya estaba casado. Pero la penitencia ha sido muy larga. Me separaron de ella, y también de ti. Aunque era inocente, el mundo entero me juzgó. Mi mejor amigo me prometió que te acogería y te criaría bajo su protección para que jamás nadie te hiciese daño con la historia trágica de tu nacimiento.—Se giró para mirarle de nuevo—. Tu madre fue el amor de mi vida, pero también mi destrucción y verme obligado a renunciar a ti ha sido lo más duro que he vivido. Jamás supe los malos tratos que te infligía.—Se acercó a él y Dominic se quedó frío cuando vio las lágrimas que recorrían su rostro—. Créeme hijo, de haberlo sabido, te hubiera traído junto a mí, aún a sabiendas de que no podía darte el futuro que tendrías con Henry.—Se limpió el rostro—. Sabrás lo que es el amor. Solo espero que sepas aprovecharlo.—Revolvió su cabello y salió de la sala. No fue consciente de que él también lloraba hasta que no observó cómo se humedecía su pantalón, pues las lágrimas resbalaban sin control por su barbilla.

El Caballero OscuroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora