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HOLA A TOD@S OTRA VEZ POR AQUÍ CON UNA ACTUALIZACIÓN MÁS.

ESPERO QUE SIGÁIS AHÍ.

BESOS.


No sabía exactamente cómo había sucedido todo. Se había visto envuelta en las facilidades que poseía Dominic para resolver las cosas a su antojo. Había ordenado a Nathan que se ocupase de su coche, había llamado a Beth, indicándole algunas instrucciones, y le había llevado directamente a su cala privada para a continuación prácticamente obligarla a tomar un baño de espuma. Al principio quiso imponerse, más que nada por verse manipulada de esa manera, pero en esos momentos... dejó escapar un suspiro de satisfacción sintiendo el agua tibia abrazar su cuerpo. La magnitud de la bañera era impresionante, allí cabrían todo un grupo de personas. El aroma a jabón mezclado con el vapor y el sonido delicado del agua ayudaron a adormilarla. Dejó su cabeza apoyada sobre el almohadón del borde. Su respiración pausada se vio interrumpida cuando de pronto sintió el ruido del motor que indicaba que el baño de burbujas se había iniciado. Abrió los ojos sobresaltada y contempló a Dominic sentado en el filo. Le dedicó una sonrisa sacando su mano del agua.

—Todo baño relajante no es tal, si no enciendes el jacuzzi.—Se cruzó de brazos.

—Bueno... solo quería disfrutar de un poco de silencio.—Él levantó las cejas.

—¿Lo apago entonces?— Ayna se ruborizó.

—No importa, ya que te has molestado en venir hasta aquí para encenderlo... — Él amplió su sonrisa.

—No es molestia.—Se levantó para marcharse.

—¿No quieres unirte a mí? Aquí hay espacio de sobra.—Aunque parecía todo un descaro, se sentía un poco avergonzada. Dominic se giró y apoyó el hombro en el umbral de la puerta.

—Te aseguro que no hay nada que me gustase más, pero tengo que resolver algunos asuntos.—Aquello le decepcionó un poco, así pues, quiso picarle, y se llevó el dedo índice a sus labios, los recorrió delicadamente para después introducírselo en la boca lentamente, después lo sacó y le dedicó un lamido sutil.

—Lástima, tú te lo pierdes.—Sonrió ante su semblante. Se le había oscurecido la mirada, y su boca estaba entreabierta. Después carraspeó para salir de su estado.

—Pervertida.

—Tú eres el pervertido por mirarme así.—Le dedicó una sonrisa sensual. Dominic se acercó en dos pasos. Se arrodilló y metió de golpe la mano en el agua. Presionó su tobillo y ascendió lentamente hacia su muslo. Aproximó sus dedos hacia aquella zona donde Ayna le anhelaba, pero no le rozó, por el contrario le mordió el lóbulo de la oreja y le susurró con la voz ronca de deseo.

—Aún no sabes lo pervertido que puedo llegar a ser.—Le mostró una sonrisa burlona a sabiendas de que le dejaba loca de deseo y se marchó. Totalmente arrepentida de haberle provocado, pues ahora se quedaba completamente insatisfecha, se sumergió en el agua.

—No le ha pasado inadvertida tu amenaza. No hay rastro de él.—Nathan golpeó la mesa con impotencia—. ¡Deberías haberme avisado de tus intenciones! Podría haberme adelantado.—Estaban sentados en sendos sofás de la salita. Dominic apoyaba los codos sobre sus rodillas y ocultaba su boca detrás de sus manos con los dedos entrelazados, completamente concentrado.

—No me importa el personal que necesites. Quiero que peines la faz de la tierra si hace falta. Encuéntrale.—Levantó su mirada, pues había estado mirando el suelo y ambos asintieron.

El Caballero OscuroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora