Los herederos
Hacer la guerra es más fácil que lidiar con sus consecuencias y eso mismo aplica para cuando ganas los juegos del hambre. Al menos así es como lo piensa Ali. Porque tal como se fue reconstruyendo Panem, tabla por tabla, casa por casa, distrito por distrito, así intentaba curarse la vencedora; un día a la vez.
Como muchas personas al final de la guerra, no volvió a su distrito. No tenía sentido ¿Que quedaba allí? ¿A qué volvería? ¿A las ruinas de la casa que albergó su infancia? ¿A dónde habitaba el recuerdo de Charlie, el de Cashmere? ¿A un sitio quemado en la villa de los vencedores dónde alguna vez hubo una estructura a la que llamó hogar? No. Definitivamente no volvería, quería empezar de nuevo, y lo haría en todos los sentidos.
¿Estás segura que es lo que quieres?-había preguntado Plutarch unos días después del fin de la guerra.
Ya lo hemos decidido-informó Ali-¿Tienes lo que solicitamos?
Aquí-dijo el hombre inseguro mientras le entregaba un sobre-como lo pidieron.
¿Y mi oro?-
Será llevado en un comboy en una semana, justo al lugar que les encontré-aseguró.
Gracias-
Gracias a ti-y como si no pudiera refrenarse añadió-¿Segura que no quieres retractarte? Yo te apoyaría, Haymitch te apoyaría, Beetee también y seguro que podemos conseguir que Johanna coopere, podrías alcanzar la gloria...
Estoy harta de la gloria-suspira Ali-si de verdad estás en deuda conmigo, haz lo que acordamos: recupera el cuerpo de la Cadete Celia, dale entierro, entiérranos a Axia y a mi con ella. Pretende que fallecimos peleando a su lado, Maya lo confirmará si alguien pregunta. No quiero que llamen a mi puerta, no quiero escuchar sus preguntas ni ser blanco de sus miradas de pena, de odio, no quiero que sepan que sobreviví de nuevo a costa de otros... dame libertad Plutarch, dame paz, es todo lo que deseo.
Si es lo que realmente quieres-suspiró abatido-estoy de acuerdo Señorita Dilaurentis...
Darkbloom-recalcó Ali-Señorita Vivian Darkbloom, Alison Dilaurentis está muerta ¿Recuerdas?
Señorita Darkbloom-asintió el hombre.
Axia me espera dentro-dijo señalando a un tren de carga a sus espaldas-Adiós vigilante.
Buen viaje... vencedora-dijo el. Ella asintió y abordó. Él se quedó en el andén hasta que el tren desapareció en el horizonte.
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Para Ali era mejor así. Para Axia también. Por común acuerdo se dirigieron en tren al distrito cuatro dónde Plutarch pudo asegurarles una casa enorme que una semana después recibió al comboy procedente del distrito uno que llevaba joyas y oro, no todo por supuesto, ella había donado una gran parte de la fortuna suya y de Cashmere a la recién nacida república, pero era suficiente para que dos personas rehicieran su vida.
Aunque pronto fue patente que no sería sencillo. Los caminos, muchas casas, fábricas y de más estaban destruidas, para Ali fue sencillo empatizar, pues por primera vez la devastación exterior coincidía con el desastre emocional que la abrumaba. Durante esos primeros días de mísera libertad solía caminar por el distrito, regalando monedas a quien lo solicitase, fue en una de esas tardes que encontró una escena desoladora: un hombre con la cabeza perforada por un disparo intentando proteger a la que parecía su mujer, sangrante también del pecho y el vientre, a su lado vio al que debía ser hijo de ambos, un bebé recién nacido con medio cuerpo desnudo en el lodo. Ali se dio la vuelta, deseosa de poder encerrarse en una burbuja para aislarse de la brutalidad del mundo... pero entonces un lloriqueo la detuvo. Sorprendida se acercó para descubrir que el niño aún vivía. Ni siquiera se dio tiempo de ir a casa, corrió a buscar a Larah St. Germain quien atendió al pequeño, su doctora de confianza le dijo que sería difícil que viviera, de modo que le recomendó ir a descansar y volver al día siguiente para verlo, Ali lo hizo. Fue a su nueva residencia y le contó a Axia lo que había ocurrido, al día siguiente ambas volvieron a ver al pequeño, así lo hicieron por días y días hasta que, el niño dio señales de progresar; el pequeño se aferraba a la vida, justo como Alison.
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PLL: The Hunger games.
AcakAU Spencer, Hanna, Emily, Aria y Alison nacieron en distintos distritos del capitolio, sin embargo sus caminos se cruzarán cuando las cinco sean sorteadas como participantes de los 66 juegos del hambre, al los cuales tratarán de sobrevivir incluso s...
