Entrenamiento día 2

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Ha quedado todo listo para el entrenamiento, de modo que sin más por hacer Mona se sienta en una de las butacas del todavía vacío balcón de vigilantes y suspira. Luego espera a que la madrugada de paso a la mañana mientras mira a Cece dormir. No hay nadie más con ella por supuesto, su amiga fue la única que se decidió a acompañarla desde temprano y aunque había caído rendida en una de las butacas nada más llegar (rara vez se levanta antes de medio día), Mona lo apreciaba. 

Un par de horas más tarde cuando el balcón de los vigilantes estaba ya ocupado y todos los tributos habían llegado. Walton dio la señal de que comenzaran.

Al instante se dispersaron, como cuentas de un collar roto ante la atenta mirada de Mona.

Dia dos y alli van de nuevo-comenta Cece tomando un sorbo de su café-Emily, Aria y Harrik a los ejercicios de fortalecimiento...

Lo entiendo de Aria-dice Ian-incluso podría entenderlo de Emily pero ¿Que demonios hace Harrik allí?

Presumir-masculla Wren mientras el tributo del doce levanta con facilidad una pesa de cincuenta kilos.

Eso es nuevo-murmura Cece garabateando en su cuaderno cuando Hanna se acerca a Emily y Aria.

Mona asiente para si y luego ubica con la mirada a Spencer quien se ha unido a Toby en el puesto de las hachas. Jeannete (la otra tributo del siete) y Lyndon estan en el puesto de plantas comestibles. Jack, Danielle y Lucas hacen nudos, Caleb se entrena con espadas en solitario, los tributos del tres intentan cogerle el truco al arco, todos ellos parecen bastante centrados, lo cual agrada a Mona.

Sin embargo para ella no es sufiviente vigilar a los tributos, ella se encarga tambien de poner un ojo en sus compañeros. Algunos vigilantes como Ian Thomas, Garret Reynolds, Darren Wilden cumplen su función: vigilan, toman notas, hacen comentarios. Jenna Marshall discute con Shanna Fring y Sydney Driscoll sobre la manada profesional; Jenna parece satisfecha por haber sido la primera en predecir que los tributos del siete se unirían a los profesionales cosa que por lo visto ha pasado pues cambian de compañeros de manera que Lyndon, Toby y Ali se van al puesto de camuflaje y Spencer Jeann y Noel al de supervivencia ahuyentando a los tributos del nueve.

Mona rara vez se queda quieta: camina como leona enjaulada por todo el balcón, captando de cuando en cuando las miradas de sus tributos que cuchichean señalándola cuando creen que no les presta atención. Quizá crean que ella es muy poca cosa para ser vigilante y puede que sea así, pues desde un punto de vista objetivo la chica solo tiene 25 años; trece más que los tributos más pequeños y solo siete mas que los mayores, ademas si ella bajara, casi todos los chicos y la gran mayoría de las chicas serían más altos que ella.

Pero hay una diferencia-le había dicho Cece cuando Mona le contó su razonamiento-tu cargas un aura... De seguridad, de autoridad que ellos no pueden imaginar poseer.

Ante tal comentario Mona no pudo más que sonreír.


La manada no profesional me parece interesante-dice Wren a la hora del almuerzo mientras mira la mesa donde se han reunido los distritos cuatro, cinco, seis y Harrik del doce. Resulta una reunión tan llamativa que incluso la manada profesional los mira.

Harrik no va a quedarse-murmura Cece mirando al chico directamente.

Si, pero eso es obvio-responde Alex sin levantar la vista de sus apuntes-me interesa más ver cuando explote la manada profesional.

¿Cómo dices?-Cece mira a su hermana y luego a los seis chicos que comen en la misma mesa-ellos se ven bien.

Pues no lo están-asegura Mona-Alison estuvo al mando ayer, pero hoy es diferente; el distrito siete le es mas leal a Spencer, eso y Lyndon la hacen mayoría... No lo soportará por mucho. Hay demasiada tensión... Mira mas atentamente-le sugiere al ver su cara de confusión.

Y Cece lo intenta, pasa el resto del entrenamiento observando a las chicas hasta que detecta una sutil pero constante pelea por el dominio de la manada. Son cosas sin importancia; quién tira primero, quien decide a donde ir, quién dirige la plática... Es tan sutil, que Cece duda que los chicos del siete se den cuenta, los otros profesionales en cambio lo perciben y si bien ayer ese tipo de tonterías parecía divertirlos, ahora algo ha cambiado, ellos mismos parecen haber tomado un bando en la guerra silenciosa: cada uno con su compañera de distrito.

Será interesante-reitera Alex.

Aun no sabemos si vaya a pasar-comenta Sara.

Les doy dos días-se burla Alex-estarán separados para entonces-Cece se encoge de hombros, pero Mona no está de acuerdo; de hecho se sorprende cuando los tributos se van a dormir todavía como una manada unida, ella no apostaba a que sobrevivieran esa tarde.

El entrenamiento acaba con una paz muy forzada pero paz al fin y al cabo. Los Avox se encargan de organizar todo, Mona se encarga de supervisarlos, los vigilantes se van después de un rato, como su madre cuando era pequeña, como su padre por su trabajo, la dejan sola como siempre. Al final cuando todo está arreglado, sube al balcón para dar un último vistazo y se da cuenta de que Cece la espera en uno de los sillones dormida por supuesto. Mona sonríe y se sienta a su lado, adora verla dormir; algo en su gesto suave rostro enmarcado por sus cabellos rubios le evoca ternura, le brinda un destello de la felicidad infantil que en su vida nunca pudo existir pues desde sus años más tempranos aquella ilusión se ahogó entre los innumerables baños de sangre y complejos esquemas que su padre le había hecho estudiar para que un día se convirtiera en lo que es hoy: la vigilante en jefe más prometedora en la historia de Panem. 

Cece-susurra mientras le mueve el hombro para despertarla-vamos, estarás más cómoda en tus habitaciones-la rubia parpadea un par de veces antes de levantarse pero asiente y sigue a Mona sin poner reparo.

¿Quieres algo de té?-inquiere la rubia aun adormilada minutos más tarde cuando se detienen frente a su cuarto.

¿Tu quieres té?-

Creo que sí...-

Sirvan té a la señorita-ordena Mona a los Avox luego de abrir la puerta-no vayas a quemarte-le advierte a la rubia-estás más dormida que despierta...

¿No quieres pasar?-

He quedado con alguien-murmura Mona. Cece sonríe.

Demonios. ¿Cómo puedes mantenerte en forma, supervisar los entrenamientos, dirigir los juegos y aun tener tiempo para tus amantes?-le reclama-yo a penas puedo tenerme en pie antes del medio día... 

Es sencillo-responde Mona con un suspiro melancólico-nací para hacer esto.



Este y el capítulo de Alfa han sido mis favoritos de escribir hasta ahora. ¿Cuál ha sido el suyo?

Como siempre gracias por sus comentarios y votos :3

-Kisses OA

PLL: The Hunger games.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora