Entre dos mares

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Emily camina nerviosamente por el ostentoso cuarto mientras se muerde el labio inferior ¿Ha hecho lo correcto? Por supuesto que sí, Larah no tenía ninguna posibilidad de salir viva del estadio, no podía ni tenerse en pie en el estrado... pero aún así siente que ha fallado, siente que ha hecho algo que no debería.

Las puertas se abren y como un ventarrón entran Sarah y Balí, Emily se agacha y sin tardanza ambos se arrojan en sus brazos.

¡Es... esto es mi culpa!-gimotea Larah abrazándola con fuerza.

No es culpa de nadie, princesa-responde Emily conciliadoramente-las cosas son como son...

Pero si no hubiera sido por mi...-

Pero tu no sacaste tu nombre ¿verdad?-la niña niega-listo, entonces no es culpa tuya.

Es culpa del capitolio-gruñe Bali quien también llora y Emily reprime una sonrisa. Seguro que eso lo ha aprendido de Maya. 

¿Emily?-Es su cuñado quien la mira, parece perdido, más que eso parece como si hubiera muerto y luego vuelto a la vida-Emily no se... nunca podré... lo que hiciste, por mi hija, si yo hubiera podido...

No pasa nada-la chica es consciente de que la emoción no le permite siquiera armar una frase completa.

Tienes que centrarte-le dice el hombre-buscar un tridente, portarte bien, eres fuerte, valiente y además guapa seguro te lloverán los patrocinadores, como a Finnick.

¡Y vivirás en las casas enormes con vista al mar!-exclama Bali cuyo llanto se ha detenido y ahora la mira impresionado-Nos invitarás alguna vez ¿No?

Si-sabe que no puede prometerlo pero ¿Que más da?-Si gano, me casaré con tu tía, entonces todos podremos mudarnos allí como una gran familia.

¡¿Escuchaste eso, Larah?!-inquiere el niño brincando ahora a los brazos de su padre-¡Vamos a ser ricos!-El hombre hace un gesto como pidiendo disculpas pero Em está concentrada en Larah quien no suelta palabra, se limita a abrazarla con tanta fuerza que le hace daño.

Larah-murmura Emily-su voz no es más que un arrullo-respira profundo, ¿Si? Aprende a manejar el tridente, termina la escuela, eres fuerte, no hay nada que no puedas superar, serás alguien en la vida y...

Se acabó el tiempo-no le dejan decir nada más. Los agentes de la paz los guían hacia afuera, pero aun así la chica logra oír a su cuñado gritarle que son una familia y ellos cuidarán de su padre. 

Las puertas se cierran y Emily se sienta en un sillón antiguo intentando contener el llanto, sabe que aun queda un par de visitas más aunque no sabe si pueda soportarlas.

La siguiente que entra al despacho es Maya, no hay mucho que decir, en cuanto la ve se lanza a abrazarla y rompe a llorar, Emily también llora, es solo hasta que la ve a los ojos, es solo hasta que la besa cuando entiende lo mucho que ha puesto en juego, lo mucho que podría perder.

¿Por que?-murmura Maya llorosa.

¿Tu la habrías dejado ir?-inquiere Emily a su vez-Sé que es como una hija para ti, tu la criaste. Ella es importante para mi también. No es culpa de nadie.

Me lo prometiste-murmura-lo hiciste...

Y tengo toda la intención de cumplir-responde Emily mirándola a los ojos-si puedes evitar que lo vean...

sabes que no puedo-interrumpe ella.

bueno pues intenta-Maya asiente-por algo eres la rebelde de la familia ¿no?

Podemos hacerlo-dice de repente. Emily la mira confundida-ser rebeldes, huir de aquí, si derribas al guardia de la puerta te ayudaré con los otros dos y...

¿Y?-Emily le acaricia el rostro-Y afuera nos esperaría un pelotón directamente traído del capitolio, te matarían, también a tu familia, seguro a mi padre y de todas maneras tendría que jugar. Es muy tarde para irse, pequeña rebelde-pero eso claro, Maya ya lo sabía, por eso se dedica a besarla y entre besos prometerle que su padre nunca estará solo.

Vuelve-le pide-mata, traiciona, finge, usa, haz lo que tengas que hacer pero vuelve.

lo intentaré...-dice-pero tu debes ser fuerte y ser buena ¿si?

No lo intentarás, lo harás. Lo haremos-añade-¿Lo prometes?

Te amo-Maya está a punto de repicar pero Emily es más rápida-y lo prometo.

Se acabó el tiempo-Malditos agentes de la paz. Sin embargo esta vez es más difícil, están firmemente abrazadas y no piensan soltarse. Incluso con la energía que les lleva el llorar hacen falta cuatro agentes de la paz para separarlas y cuando lo logran deben llevarse a Maya cargando del lugar.

Emily se queda tirada en la alfombra mirando la puerta mientras llora sin parar. Sólo uno más, uno más y listo.

El último en entrar es su padre.

Nada más verlo y corre hacia él, quien la recibe con los brazos abiertos y la abraza por varios segundos, luego acaricia su cabello con toda la ternura de la que es capaz.

Emmy-murmura-Te quiero tanto...

Y yo a ti papá-

Aprende todo lo que puedas, domina las armas que encuentres-dice-eres capaz, fuerte y valiente, mi pequeña...

Lo siento mucho, papá-llora la chica.

No, yo lo siento-dice-no pude verlo hasta hoy, debí estar allí con tu madre, debí...

¿La decepcioné?-Emily se separa suavemente de él y lo mira a los ojos. No lo afirma... pero tampoco lo niega-Lo hice-la chica baja la vista-ella murió por mí y ahora yo...

Tu no tuviste la culpa de nada-el gesto de Wayne es firme-tu madre murió fiel a sus creencias, murió tratando...

De salvarme-interrumpe Emily-y ahora yo me he ofrecido voluntaria para sus juegos, la decepcioné.

No puedes decepcionar a alguien que ya no está, suena duro pero es así-Emily asiente-pero si realmente te preocupa, no, no la has decepcionado.

¿Porque no?-

Solo lo harás si los dejas ganar-

No lo entiendo-ambos se miran-¿O sea que quieres que gane?

Por supuesto-responde Wayne acariciando su cabello-pero es algo más que eso; sólo ganarán si caes en sus juegos, si al final de todo dejas que te cambien, que te corrompan, si dejas que te conviertan en uno de ellos, sabes quien eres y de donde vienes...-parece que quiere añadir algo más pero al final cambia de opinión-Te adoro tanto...

Se acabó el tiempo-

¡No tienen otra maldita linea!-gruñe Emily y Wayne suelta una carcajada, besa la frente de su hija una y otra vez, ella besa su mejilla. Ni todos los abrazos ni todos los besos del mundo serían suficientes. Los agentes se acercan pero él tiene un control de sus emociones más fuerte que Maya por lo que con un gesto los detiene, abraza a su hija una vez más y luego la separa con delicadeza y le sonríe.

Gana, Emmy-es lo último que le dice-gana en todo los aspectos.

Al final entre sollozos también se lo llevan y  Emily se queda sentada allí, con el consejo de Maya de hacer todo lo que deba para ganar, con el consejo de su padre de no caer en su juego y con las lágrimas de Larah aún manchándole el tirante del vestido.



PLL: The Hunger games.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora