Los chicos consiguieron quitar la rendija de ventilación con facilidad y Minho y Thomas entraron por los conductos. Aquellos tubos eran estrechos y estaban bastante sucios, con lo cual era difícil avanzar.
–Gran plan, Thomas.– Dijo Minho asqueado.
–Calla y sigue.
Minho iba delante de Thomas, por lo cual él decidía el camino. Hubo un momento en el que los conductos se agrandaron un poco y pudieron ir a gatas en vez de arrastrarse. Durante todo el camino, Thomas intentó contactar con Teresa, pero no tuvo suerte. No la sentía en su cabeza desde la noche anterior. Siguieron así un rato hasta que Minho se detuvo de golpe y Thomas estuvo a punto de chocarse con él.
–Avisa cuando pares. Casi me cómo tu trasero.
–Sshhh, estamos encima de la rendija de un pasillo.
–¿Hay alguien?
–No. Voy a bajar.
Minho apartó la rendija y bajó. Echó una ojeada al pasillo y después le hizo un gesto a Thomas para que bajará, y así lo hizo. Observaron con cuidado el pasillo y después decidieron volver a por los chicos. Los pasillos estaban más vacíos de lo que se esperaban, aunque aquella calma les duró poco, ya que por el cruce del pasillo, apareció uno de los guardias armados. Los tres se quedaron quietos, asombrados por haberse encontrado, y antes de que el guardia pudiera reaccionar para disparar o aviar a alguien, Minho arremetió contra él, dejándome inconsciente y luego le quitó su arma.
–Tengo curiosidad por saber cómo funciona esto.
–Vamos, no hay tiempo.– Dijo buscando alguna llave que pudiera abrir la puerta.– Seguramente no tarden en encontrarnos.– Poco después, encontró una tarjeta.
–¿Será eso?
–No tiene nada más.
–Da igual, hay que irse, ¡vamos!
Ambos salieron corriendo por los pasillos, buscando la habitación donde les habían metido anoche.
¡Teresa! ¿Donde estas? Estamos a punto de irnos, ¡por favor, contesta!– Rogó Thomas una última vez antes de llegar a la habitación.
La puerta tenía un mecanismo para abrirse con la banda magnética de una tarjeta, así que mientras Minho vigilaba, Thomas abrió la puerta. Una vez abierta, todos se acercaron asombrados por ver que lo habían conseguido.
–¿Alguien ha pedido un rescate?– Vaciló Minho y después comenzó a sonar una alarma.– Oh oh.
–¡Venga, vámonos!
El grupo salió corriendo por los pasillos rezando por no encontrarse con nadie. Todo fue todo lo bien que podía ir, hasta que encontraron la puerta por la que entraron y pegaron un último aceleron, pero escucharon un disparo detrás suyo, se pararon y al darse la vuelta, vieron a Janson con todo un equipo de guardias.
–No os conviene esa opción.– Dijo serio acercándose un par de paso y los chicos retrocedieron otros dos.
–¿Y cuál es la mejor opción? ¿Encerrarnos?
–Seguir con las pruebas.
–Y un cuerno.– Dijo Newt enfadado.– Estamos hartos de que nos tratéis como algo que nos somos.
–El mundo es peligroso, chicos. Moriréis en menos de una semana si os vais.
Hubo un momento de incómodo silencio donde nadie hizo nada. Salvo Thomas, que observo la situación a conciencia: cuatro guardias a parte de Janson, todos apuntándoles pero no necesariamente muy juntos, así que se le ocurrió una idea suicida. Le quitó el arma a Minho al gritó de "¡Corred!" y disparó hasta quedarse sin munición, que fue cuando él salió corriendo. No sabía si había acercado a dar a alguien o no, pero ahora le daba igual.
Una vez fuera, corrió por la arena hasta unirse de nuevo al grupo que luchaba contra el viento y el calor hasta que de repente, un autobús salió de la nada y se paró delante de ellos, la puertas se abrieron y todos vieron una figura humana con un arma. Aquella persona se quitó el pañuelo que llevaba y sacudió una larga melena rubia que a Thomas le dejo sin respiración, la observó cómo si se moviera a cámara lenta hasta que les gritó:
–¡Subid! ¡Ya!
Escucharon disparos lejanos y entonces decidieron subir. La chica rubia disparó un par de veces y después cerró la puerta.
–Vamonos ya.– Le dijo al conductor, o a la conductora, era otra chica, pero esta vez, de pelo marrón recogido con una trenza.
–Dicho y hecho.
La conductora aceleró de golpe sacándolos de las instalaciones de CRUEL casi sin darse cuenta.
–Bien hecho, chicos.– Dijo la chica rubia apoyándose en el primer asiento y mirándoles a todos con una sonrisa.– Nos habéis hecho el trabajo sucio y habéis salido solos. No está mal para un grupo de chicos.
–¿Quiénes sois? ¿Por qué nos habéis secuestrado?– Dijo Thomas por todos.
–¡Eh, eh, eh! Perdona.– Dijo la conductora.– No os hemos secuestrado, os hemos salvado el culo.
–Os habéis saltado una pregunta.
–Yo soy Sidney, y la camicace del volante es Skyler.
–Sky para los amigos.– Dijo mirándoles por un momento.
–¿Y a donde vamos?
–Ah, que pesados con tantas preguntas. Relajaos, os lo explicaremos todo cuando lleguemos.
–¿Pero a donde?
Sidney rodó los ojos y después se sentó en primera fila, sin contestar a la pregunta. Los chicos no daban crédito a lo que estaba pasando, pero al menos, era mejor que seguir en CRUEL encerrados.
ESTÁS LEYENDO
Stay with me
FanfictionEl problema no fue la primera chica, sino la segunda. La segunda chica fue quien dejó a todo el Claro con la boca abierta cuando la Caja subió un día que no tenía que subir, y en un momento en el que no tenía que subir, especialmente a Newt, quien s...
