Capítulo 25

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Nadie dijo nada en todo el viaje, solo las chicas que hablaban de vez en cuando entre ellas, pero en ningún momento lo hicieron con los chicos.

Durante el camino, Thomas intentó contactar alguna vez con Teresa, pero no pasó nada, así que dejó de intentarlo y se centró en Sidney, que estaba sentada un par de asientos más alante que él.

–Si sigues mirándola así, pensará que eres un psicópata.– Le susurró Minho y se rió.

–No tiene gracia.

–Creí que te gustaba Teresa.

–Eso no... no es verdad.– Apartó la mirada sabiendo que él tampoco había dicho la verdad.

Al cabo de un rato, llegaron a una especie de ciudad destruida. No había casi ni un edificio en pie. Los chicos se asomaron a las ventanas, en cierto modo, era la primera ciudad que recordaban ver.

–Hogar dulce hogar.– Dijo Sky aminorando la velocidad.

–Esta llena de raros, así que, que no os asusten.– Dijo Sidney.

–¿Y por qué vivís en un lugar así?– Preguntó Newt.

–Porque CRUEL no busca en sitios como este a gente inmune.

–¿Inmune?

–Al Destello. ¿Vosotros lo sois, no? Por eso os querían.– Nadie dijo nada y se miraron entre ellos.

–¿Lo somos?– Preguntó Chuck.

–¿No sabéis si sois inmunes?– Dijo Sidney poniéndose de pie.

–No.

–Entonces tenemos que sacaros de aquí antes de que...

–Sid.– La interrumpió Sky.– Tenemos compañía.

Delante de ellos, a cada lado del camino había un grupo de raros mirándoles fijamente, lo cual hizo que todos se apartan de las ventanas.

–Estupendo. Ya lo sabes: despacito y sin llamar la atención.

–¿Llamar la atención? ¡Pero si ya nos han visto!– Thomas levantó la voz.

–Calmate, no nos harán nada si...

Sidney no termino de hablar, ya que llegaron hasta los raros, pararon el bus entre todos y comenzaron a zarandearlo.

–¡Sky! ¡Sacamos de aquí!

–¡Lo intento, pero si no dejan las ruedas en el suelo es complicado!

–Sera posible.– Dijo Sidney enfadada y se puso delante de la puerta preparada para disparar.

–¿Que va a hacer?– Dijo Minho y nadie le contesto.

–¡Cuando yo te diga, abre las puertas!– Le dijo a su amiga.

–Espera, ¿que...?– Comenzó Thomas.

–¡Ahora!

Sky abrió las puertas y los raros de ese lado se quisieron abalanzar sobre Sidney, pero antes de rozarla siquiera, ella disparó y se cargó a los suficientes como para que el resto saliera corriendo. Después, Sky volvió a cerrar las puertas, Sidney se pasó el pelo por detrás de las oreja y se giró para ver a los chicos muertos de miedo.

–Bienvenidos al mundo exterior.– Dijo y volvió a sentarse.

–Las chicas molan.– Dijo Chuck todavía sorprendido y alguno le dio en la cabeza para que se callara.

Fueron hasta un edificio lleno de tablones por todas partes escoltados por las chicas y subieron hasta una planta enorme, llena de gente.

–¡Vince! ¡Hemos llegado!– Gritó Sky mientras se quitaban las armas.

Por una de las puertas apareció el tal Vince, mucho más alto que ellos, con un gran bigote y cara de mal humor, además de unos grandes músculos.

–¿Que tenemos?

–Un grupo de chicos. Se escaparon de CRUEL y no saben si son inmunes. Menos de veinte.

–No lo saben, ¿eh?– Les miró.– ¿Estáis seguros?

–¿Nos está llamando mentirosos?– Dijo Minho adelantándose.

–Calmate. Os hemos salvado la vida.

–No pienso calmarme hasta que nos deis información.

–¿Información?– Repitió Vince asombrado.

–¿Quiénes sois? ¿Qué es este lugar? ¿Por qué nos habéis traído? ¡Lo que sea!– Levantó la voz.

–Vince, ¿qué demonios pasa?– Escucharon, pero no lo dijo nadie de la sala.

La gente que estaba allí, incluido Vince y las chicas, se giraron hacia una puerta, seguramente para recibir a quien quiera que hubiera hablado. Fue una chica, alta, delgada, pelirroja y que le arrebató el aliento a Newt al mirarle.

–¿Beca..?– Dijo él adelantándose un par de pasos.– ¿Eres tú de verdad?

–Eh... Si, pero...

–¡Oh gracias a Dios!– Dijo corriendo para abrazarla.– Menos mal que estás bien.

Pero algo no iba bien. Tan solo la abrazó un par de segundos antes de que le apartarán, le tirarán al suelo de golpe y le apuntarán con infinidad de armas. Beca parecía confusa, como si nunca le hubiera visto.

–¿Como te atreves a acercarte a ella?– Le gritó Vince.

–¡Porque la conozco! ¡Todos nosotros la conocemos!

–Dice la verdad.– Le ayudaron sus amigos.

–Beca.– La llamó Vince.– ¿Les conoces?

–No... No les había visto nunca.

–¿Qué?– Dijo Newt levantándose y los que le apuntaban se acercaron más.– No voy a hacerle daño, solo quiero...– Vince hizo un gesto y todo el mundo bajó las armas.

–Un intento.

–Beca.– Dijo Newt acercándose a ella, pero se asustó.– No voy a hacerte daño, jamás lo haría. Confía en mí.

–¿Por qué me conoces?

–Estuviste en el Claro con todos nosotros. Debieron de borrarte la memoria cuando te sacaron... otra vez.

–Lo siento, yo nunca he estado en ningún claro.

–Por favor, solo escúchame.– Dijo cogiendo sus manos y ella sintió una sensación que no sentía desde hace mucho, mucho tiempo.– Gracias a ti conseguimos salir, gracias a... esto.– Sacó el collar y se lo enseño.– Me lo diste. A mi, Beca.– Dijo y volvió a ponérselo.– Soy yo, Newt.

En cuando terminó de ponerle el collar, a Beca le empezó a faltar el aire y algo en su cabeza se rompió de golpe liberando toda la información y las imágenes que había vivido con aquellos chicos. Cuando la descarga terminó, las piernas le fallaron y Newt tubo que cogerla para que no se cayera.

–Newt...– Dijo casi en un susurro y después sonrió antes de abrazarle.– ¡Estás aquí!

–Si, Beca. Estoy aquí.

–Y los demás, Chuck, Minho, Thomas. ¡Estáis todos aquí!– Dijo y fue a abrazarlos.

–Hola pelirroja.– Dijo Minho por todos.

–¿Lo veis? No mentíamos.

Newt estuvo a punto de añadir un comentario más, pero antes de que pudiera hacerlo, Beca se abalanzó y le besó rodeandole el cuello con los brazos, cosa que a él no le importó para nada. La había echado demasiado de menos como para negarse aquello.

–Ah, que son pareja.– Dijo Sidney y entonces se separaron.

–¿Pareja?

–Si, ya sabes, novios, amantes, compañeros, almas gemelas...

–¿Lo somos?– Le preguntó Beca todavía colgada de su cuello.

–Eh... Ni idea.

–Podéis discutir eso en otro momento.– Dijo Thomas.– ¿Que es este sitio?– Vince sonrió.

–¿Que qué somos? Somos el Brazo Derecho.

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