Thomas sabía que está vez sí que podía confiar en Teresa. Sabía que tenía que sacarlos de allí, no quería que ninguno de ellos muriera por aquello. Había habido alguna otra sacudida y ahora empezaban a caerse trozos de techo.
–Había oído que el Trans Plano estaba escondido tras una pared falsa.– Dijo Teresa mientras corrían.– Si lo han encontrado, ahora estará a la vista. Podréis encontrarlo solos.– Dijo parándose.
–¿Cómo que solos?– Le preguntó Thomas.
–Tenéis que iros. Al final del pasillo a la derecha.– Dijo y se dio media vuelta.
–¿A donde va?
–¿Acaso importa? Es una traidora.– Dijo Minho.
–Entonces vete.– Le dijo Thomas mirándole.– Traspasad el Trans Plano, pero yo tengo que hablar con ella.
–Ni hablar. Nosotros no nos vamos de aquí sin ti, Tommy.
–Va enserio, Newt. No tenemos tiempo. Marchaos, ya.
–No.
–Newt.– Dijo Beca acercándose.– Necesita un momento del que nosotros no disponemos, pero él si. Vámonos.
Newt miró a Beca, quien le miraba con ojos suplicantes, después a Minho, serio y de brazos cruzados, sin decir nada. Y por último, miró a Thomas, a su amigo.
–En diez minutos termina el plazo que Vince nos dio para ponernos a salvo antes de que todo esto explote. Si en cinco no has aparecido, vendré a buscarte, y me da igual si es con Teresa o sin ella, vendrás conmigo. ¿Entendido?
–Si, gracias. Y ahora marchaos.
Los chicos y Beca se marcharon corriendo por el camino que había dicho Teresa y después Thomas fue a buscarla. La encontró al final del pasillo todavía alejándose y cuando estuvo a su altura, la agarró del brazo y la giró hacia él.
–Ven con nosotros.
–¿Ahora me perdonas? ¿Después de todo?
–No voy a dejar que mueras aquí.
–¿Y Sidney?– Dijo mirándole a los ojos y él se sorprendió, mucho.
–¿Qué pasa con ella?
–¿Acaso crees que no me di cuenta de cómo te miraba la primera vez que nos encontramos? Y como la mirabas a ella...
Ahora Thomas no sabía que hacer. No quería que Teresa muriera allí, pero tampoco quería tener problemas con Sidney. Antes de que Thomas pudiera argumentar nada más, Teresa le agarró de los hombros y le tiró al suelo al gritó de "¡Cuidado!". Después se escuchó un tiro. Thomas se dio la vuelta en el suelo, con Teresa a su lado y ambos vieron acercarse a Janson con una pistola. Respiraba fuertemente y tenía la ropa hecha jirones. Miraba a Thomas con una sonrisa demoníaca, sed de venganza y entonces se dio cuenta: Janson tampoco era inmune.
–¿Te burlas de mi?– Dijo al final.– Sé que tú tienes la cura. Qué tu eres la cura, y te aseguro que de aquí no te vas hasta que me la des.
–Janson, deja que se vaya.– Dijo Teresa levantándose.
–¿Por qué iba a hacerlo?– Dijo apuntando a Thomas.– Sería muy egoísta por su parte no compartirla. Ahora apártate para que pueda volarle los sesos y darme la cura.– Pero Teresa no sé apartó. Se quedó de frente a él y entonces Janson la apuntó a ella.– Muy bien. No quería llegar a esto, pero si no hay más opción...
Teresa cerró los ojos como si hubiera aceptado que no podía salir de esa, pero antes de que Janson pudiera disparar, Thomas se levantó y le golpeó en la cara haciéndole soltar la pistola. Janson no se desvió demasiado, se cogió la mandíbula y se la recolocó.
–No pegas mal, tengo que admitirlo. Pero yo pegó mejor.
Janson golpeó a Thomas en la tripa y después lo intento un par de veces más en la cara, pudo esquivarlos a tiempo. Pero Thomas no le atacaba para nada. Hubo alguna que otra sacudida mientras peleaban, lo que le daba a entender de qué quedaba poco tiempo.
–¿Qué te pasa Thomas? ¿No eres capaz de luchar con un raro? O a caso es que... ¿no puedes acabar lo que empezaste con tu amigo Newt?– Janson se rió.
–No te atrevas a mencionarle.
–¿O que? ¿Vas a matarme?– Se rió.– Inténtalo, no pudiste con tu mejor amigo, y eso que te lo pidió por favor.
En cuanto Janson dijo eso, Thomas explotó. Corrió hasta él y le agarro de la camiseta estampandole contra la pared. Él también había tenido la culpa de lo que le había pasado a Newt y a todo el mundo y se atrevía a reírse de aquello, por eso no dejó de hacer fuerza. No permitiría que se riera de la muerte de todo el mundo.
–¡Tom! ¡Tom para!– Dijo Teresa intentando apartarlo de Janson.– ¡Ya está muerto!
En cuanto Teresa dijo eso, Thomas se echó hacia atrás y el cuerpo se Janson calló al suelo. Le había estrangulado sin darse cuenta, con sus propias manos sin parar de pensar en cómo podía atreverse a reírse de sus amigos.
–Se lo merecía.– Dijo Thomas mirando el cuerpo.– Vámonos antes de que sea tarde.
Teresa y Thomas fueron hasta la sala de calderas todavía conmocionados por lo que acababa de pasar. Pero cuando estaban a tan solo unos metros del Trans Plano, hubo otra explosión y está vez, el techo cayó. Thomas había salido increíblemente ileso, solamente un par de golpes, pero no encontraba a Teresa.
–¿Teresa? ¿Teresa, dónde estás?
–Estoy aquí.
Thomas siguió su voz hasta que la vio tirada en el suelo, con una de las piernas bajo el techo que se había derrumbado. Al principio se asustó e intentó ayudarla pero no podía sacarla y las explosiones cada vez eran más continuadas.
–Tom, tienes que irte.– Dijo dándose por vencida.
–¡No! ¡No voy a dejarte aquí!
–No tienes tiempo.– Le miró a los ojos.– Vete.
Thomas se negaba a abandonarla. Había algo en su interior que le impedía dejarla, por lo que había sentido por ella. Se arrodilló junto a ella y le cogió de la mano.
–Lo siento.– Dijo Thomas al final.
–No pasa nada.– Ella sonrió.
–Teresa yo... también te miré de aquella manera.
–Lo sé. Y yo a ti. Y creo que... aún lo hago.– Sonrió débilmente.
Otra explosión más.
Thomas agachó la cabeza y cerró los ojos, pero Teresa le puso las manos en las mejillas y le obligó a mirarla. Ella sonrió una última vez. Pensaba que ahora ella se acercaría a él y le besaría, pero en vez de eso, le empujó haciéndole retroceder hasta traspasar el Trans Plano. Todo ocurrió a cámara lenta para Thomas. Mientras retrocedía, vio el techo caer sobre Teresa que seguía con las manos alargadas hacia él como si él fuera su única salvación, pero no podía hacer nada. Gritó el nombre de la chica, pero ya era tarde.
Gracias, Tom.
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Stay with me
FanfictionEl problema no fue la primera chica, sino la segunda. La segunda chica fue quien dejó a todo el Claro con la boca abierta cuando la Caja subió un día que no tenía que subir, y en un momento en el que no tenía que subir, especialmente a Newt, quien s...
