Capítulo 9

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Después de aquello, Beca se sentía dolorida, Minho le había dado una buena paliza, y no había entendido bien a qué se refería con "el siguiente". Al principio pensó que tendría que pelearse con todo el Claro, pero no fue eso lo que pasó.

Thomas la llevó hasta uno de los muros y se sentaron juntos apoyados en la pared. Los demás chicos se había alejado un poco para dejarles solos, pero aún así, Newt no les quitaba el ojo de encima.

–¿De que va esto?– Preguntó ella.

–No puedo decírtelo todavía.

–¿Newt suele hacer estas cosas tan raras?

–¿Por qué piensas que ha sido Newt?

–Se comporta raro. Cómo si esperase a algo.

–Lo averiguaremos en un rato.

–¿Tú crees?– Thomas se encogió en hombros.

La verdad era que él no sabía de qué hablar ni qué hacer con Beca. Su cara le recordaba a un fantasma, como si la hubiera visto en muy pocos segundos de su vida. Estaba tranquilo, agusto, se sentía bien allí, hasta que Teresa irrumpió en su mente asustándole un poco, pero disimuló por Beca.

Tom, ¿qué haces con ella?

Forma parte del plan de Newt.

¿Ese que no me has contado?

Teresa, por favor, no empieces...

¿Confías en mí?

Thomas espero unos segundos.

Si.

Pues cuéntamelo.

Thomas le contó a Teresa en lo que consistía el plan de Newt, a pesar de que él le había pedido discreción, sabía que Teresa no lo iría contando por ahí. Aquel método para hablar era seguro, y además, el plan se descubriría aquella misma noche.
Thomas estaba con la vista fija en ninguna parte. Beca se dio cuenta de ello, soltó un pequeña risa y después miró en su misma dirección.

–¿Qué estás mirando?

–¿Eh?– Dijo volviendo a la realidad.

–¿Mirabas a algo en concreto?

–No, no...

–¿Te resulta raro este sitio?

–No lo sé. Es como si ya hubiera estado aquí.

–Yo no puedo ayudarte con eso. Para mí todo es raro.

–¿Tienes alguna sensación extraña?

–No lo sé... Es como si algo no terminara de encargar en mi mente.

–Conozco esa sensación.– Se rió.

Beca también se rió y a Thomas pareció sonarle más su cara cuando se reía. Ahora le parecía alguien más cercana, más humana.

Estuvieron hablando tranquilamente el resto de la mañana y cuando las tripas les rugieron lo suficiente como para escucharlas desde la otra punta del Claro, decidieron que ya era hora de ir a comer.

Durante la comida, todo el mundo se sentó al rededor de Beca haciéndola sentir una más, como si no fuera diferente. Se reían, hablaban, debatían pero sobre todo la hacían sentir como en casa. Delante de ella se había sentado Newt, que hablaba muy de vez en cuando. Él solo se limitaba a mirarla, a observarla más bien, pero a ella no me importaba, no sé sentía observada ni incómoda.

Durante la tarde, estuvo con Chuck y algunos otros Clarianos más. Se divirtió tanto como una niña y por un momento olvidó por completo que estaba "atrapada". Cuando estuvo lo suficientemente cansada como para seguir en pié, se sentó en el suelo apoyada en uno de los árboles, todavía sonriendo. Llevaba toda la tarde así, y las mejillas había llegado a dolerle por aquello.

Cuando el sol comenzó a bajar, la actitud de Beca cambio. Dejó a un lado la sonrisa y algo se encogió en su pecho. Entonces levantó la vista y vio que Newt se acercaba a ella. Era la primera vez que lo hacía desde aquella mañana.

–Es casi la hora. ¿Lo sabes no?

–¿Va a volver a pasar?

–Eso depende de ti.

Beca se frotó los ojos y volvió a mirarle.

–¿Pensarías que soy una cobarde si digo que tengo miedo?

–Claro que no. Si no estuvieras asustada, no serías humana.

–En ese caso, estoy muerta de miedo.– Apartó la mirada un segundo.– No quiero que vuelva a pasar.

–Tranquila, todo saldrá bien.– Dijo, cogió a Beca de las manos con cuidado y la levantó.– Estoy contigo, ¿ves? No tienes por que tener miedo, no voy a separarme de ti.

Todo el Claro se quedó mirando aquella escena, expectantes, todos querían que saliera bien. Entonces el ruido, el dolor y el miedo volvieron. Beca cerró con fuerza los ojos y apretó las manos de Newt, él se negaba a soltarla.

–No-no puedo hacerlo.

–Claro que puedes. Abre los ojos.

–¡No puedo!– Dijo a punto de llorar.

–No pasa nada, estoy aquí, solo tienes que abrir los ojos.

Beca abrió los ojos muy despacio. Los tenía rojos, llenos de lágrimas.

–Eso es. Sólo mírame a mi.– Newt sonrió un poco.

–Va-vale...

–Ahora quiero que me cuentes que has hecho hoy.

–¿Qué?

–Tu hazlo.

–Yo... Po-por la mañana he entrenado con Minho... Al final le he ganado yo.– Dijo y las piernas le temblaron, tentándola con caer al suelo.

–Mantente de pie y siguió mirándome.– Newt apretó más sus manos.

–Después he hablado con Thomas...– El ruido de volvió más fuerte y algo golpeó la cabeza de Beca por dentro  haciéndola soltar una lágrima.– Newt, no puedo hacerlo. Va a volver a pasar, no quiero... ¡no quiero irme!

–No vas a irte. Sólo aguanta un poco más.

Beca tembló, lloró, gritó y sufrió como nunca antes lo había hecho y cuando las puertas se cerraron del todo, todo en ella paró de golpe. Esta vez las piernas no pudieron sostenerla más, pero no llegó a caer al suelo ya que Newt la cogió. Ella pasó los brazos por sus hombros hasta convertirse en un abrazo sin saber bien como había pasado. Lo único que hacía con facilidad era llorar.

–No pasa nada. Lo has conseguido, estás bien.– Sintió a Newt sonreír a sus espaldas.– Estoy orgulloso de ti.

Beca sonrió. Siguió llorando, pero esta vez de alegría. Había conseguido superar el dolor que le producían las puertas. Cuando se separaron, se miraron durante un segundo y luego el Claro entero celebró que Beca siguiera despierta.

–Ven conmigo. Aún hay algo que tienes que hacer.

Newt cogió a Beca de la mano y la llevó hasta una de los muros mientras el resto les seguía. Newt la llevó hasta el muro donde todos los Clarianos habían escrito su nombre declarándose parte del Claro. Newt le facilitó una daga a Beca y ella escribió su nombre en el muro.

–Bienvenida al Claro, Beca.– Dijo Newt y después todos lo celebraron.

Stay with meHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora