Todos sabían que se marcaría un antes y un después cuando terminara aquel día.
Todos los chicos se prepararon durante todo el día armándose con todo lo que tenía Vince por allí para ellos. Durante los últimos momentos de luz, los chicos esperaban juntos mirando al grupo B, cada uno distraído con su propia vista. Beca estaba en frente ellos recogiéndose el pelo y hablando con Sidney y Sky mientras terminábamos de prepararse, las tres armadas hasta los dientes. Beca se había cambiado el vendaje del brazo donde Janson la había marcado. Suponía que no se lo habría contado a nadie por lo que podrían pensar, pero tampoco llamaba demasiado la atención.
–Haz el favor de cerrar la boca.– Le dijo Minho a Newt.
–¿Pero qué dices?
–Si sigues mirando así a Beca no tardarás en ponerte a babear.
–No sé de qué hablas.
–¡Sí que lo sabes!– Dijo Fritanga mientras se reía.– La miras como el primer día en que llegó al Claro.
–Aunque esperemos que ella no haga contigo lo que hizo el primer día.– Todos se rieron.
–Sois muy graciosos, chicos.– Dijo Newt.– Pero todos vosotros también mirabais a las chicas, y no se os ocurra negarlo.
Antes de salir, Newt se reflejó en un trozo de lo que antes habría sido un espejo y vio que también le quedaban marcas de las venas en el cuello. Aquella simple visión le hizo recordar todo lo que había pasado y decidió ocultárselo al mundo y a él mismo con un pañuelo antes de volver con los demás.
Cuándo la noche cayó, todos fueron en coches hasta la base. Bajaron a unos metros de distancia y fueron a pie hasta el área. Nadie decía nada, solo se escuchaban las respiraciones agitadas y las pisadas en la arena. Al llegar, se situaron en un punto ciego donde las cámaras no llegaban y Vince dio unas explicaciones antes de entrar:
–Cortaré la luz durante cinco minutos para que podamos entrar, después tendréis media hora para encontrar a todo el mundo y sacarlos de aquí. ¿Entendido?– Todo el mundo asintió.– Muy bien. Suerte chicos, si todo va bien, nos veremos en el Refugio Seguro.
La gente asintió y después Vince entró en el complejo por un lado y los chicos del grupo A y B fueron hasta otra entrada trasera.
–Oye.– Le susurró Thomas a Sidney mientras le cogía de la mano y todos terminaban de colocarse.– Tened mucho cuidado, ¿vale?
–Y vosotros, no me gustaría tener que celebrar tu funeral.– Bromeó.
–No te librarás de mi tan fácilmente.– Thomas se rió y después le dio un beso en la mejilla, cosa que dejó bastante descolocada a Sidney.
Thomas le sonrió una última vez y apretó su mano antes de volver con los chicos y esperar en sus posiciones. Unos segundos más tarde, las luces del edificio se apagaron de golpe y todo el mundo fue corriendo hasta el interior. Se dieron un par de indicaciones entre los grupos y entonces volvió la luz. Cuándo ocurrió aquello, la gente comenzó a ponerse nerviosa y tuvieron que acelerar el paso.
–Buena suerte.– Dijo Sidney por todo el grupo B.
–Igualmente.– Dijo Thomas.
Sidney asintió mirando fijamente a Thomas y él se dio cuenta de lo mucho que le importaba no perderla. Después, el grupo de las chicas se fue corriendo por el pasillo paralelo por el que tenían que ir ellos. Cuándo se quedaron solos, y antes de salir corriendo por el pasillo, Newt cogió de la mano a Beca, sin mirarla, pero salieron corriendo sin soltarse.
Thomas guío al grupo hasta que llegó el momento en el que tenían que separarse de Beca y Newt, debido a que tenían que bajar varios pisos para volver al laberinto y ellos tenían que quedarse.
–¿Seguro que no quieres venir?– Le preguntó Minho.
–No vuelvo a ese maldito lugar ni muerto.
–Entonces tened cuidado aquí arriba.
–Cuida de él, Beca.– Dijo Thomas y Newt se hizo el ofendido.
–Admite que está mejor preparada que tú.
–Gracias tíos, vosotros si que sois amigos.
–Hay que irse ya.– Interrumpió Beca.
Los chicos terminaron de despedirse y después fueron a buscar el laberinto mientras ellos dos se alejaban, guiados por Beca.
Los chicos bajaron varios pisos hasta que llegaron a una planta donde se vieron obligados a encender sus linternas hasta que llegaron a una puerta. Parecía cerrada a primera vista, pero bastó con un simple empujón de Minho para abrirla. Cuándo salieron, se dieron cuenta de que era por donde salieron la primera vez.
–Que dos de vosotros se queden sujetando la puerta. No tenemos la llave para volver a salir.– Dijo Thomas y después el resto del grupo corrió por los pasillos hasta llegar de nuevo al Claro.
Una vez allí, se dieron cuenta de que era el suyo, su mismo Claro. No se habían molestado ni en reconstruir la Sala de Mapas después del incendio.
–Hogar dulce hogar.– Suspiró Minho.
Pero entonces repararon en la gente que había allí: no eran solo chicos, y mucho menos tan pocos como los que eran ellos. Allí por lo menos había unas doscientas personas, hombres, mujeres, ancianos, niños e incluso bebés recién nacidos. Minho fue el primero en adelantarse y acercarse a ellos, quienes a su vez también se acercaron.
–¿Quiénes sois?– Preguntó un hombre.
–Vuestra salvación, pingajos.
–¿Cómo dices?
–Lo que mi amigo quiere decir...– Dijo Thomas poniéndose junto a Minho.– Es que vamos a ayudaros a salir del laberinto. Y no solo eso, también de las instalaciones de CRUEL y vamos a llevarla a un lugar seguro.
–¿Cómo sabemos que podemos confiar en vosotros?
–¿Y que otra opción tenéis? ¿Quedaros aquí a esperar que os coman los laceradores?– Dijo Minho cruzándose de brazos y un par de niños se asustaron.
–Eh... ¿chicos?– Dijo Chuck señalando una cuchilla escarabajo que les miraba fijamente.– Creo que saben que estamos aquí.
–Entonces tenemos problemas.– Dijo Fritanga y la cuchilla escarabajo salió corriendo.– Muchos problemas.
–Tenéis que confiar en nosotros si queréis salir.
La gente dudaba, pero al final decidieron hacer caso a Thomas y los chicos y comenzaron a organizarse para salir de allí.
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Stay with me
FanfictionEl problema no fue la primera chica, sino la segunda. La segunda chica fue quien dejó a todo el Claro con la boca abierta cuando la Caja subió un día que no tenía que subir, y en un momento en el que no tenía que subir, especialmente a Newt, quien s...
