Durante el resto de la tarde, los tres intentaron pasar desapercibido para que nadie notará en falta su presencia, pero todos sabían que no duraría. Thomas sabía que Chuck sería el primero en advertir que ninguno de los tres estaba y en menos de unas horas les encontrarían. Por eso, si querían marcharse, no deberían parar en toda la noche.
Cuándo todo el mundo se fue a dormir, Minho se escabulló para poder coger todo lo que necesitarían mientras Thomas preparaba sus cosas. Cuándo lo tuvo listo, en vez, de ir a buscar a sus amigos, se quedó un segundo para escribirle una nota a Chuck. Le partía el alma dejar al niño allí, pero era lo mejor si querían una cura y llegar al Refugio Seguro, le explicó que estaban bien, que pronto estarían todos juntos y que volvería a buscarle. Cuándo terminó la nota, se la dejo junto a la cama.
–¡Eh!– Le susurró Minho.– ¿qué cloncs haces? Si no nos damos prisa nos van a pillar.
–Ya voy. Ya voy.
Ambos salieron de su cuarto y fueron a buscar a Newt al cuarto de Beca. Ambos estaban dormidos el uno junto al otro, o al menos eso parecía.
–¿Crees que han...?
–¡No! Minho, por favor. ¿Cómo van a...? Hug, ¡No!
–Vale, vale.– Dijo y después de giró hacia la pareja.– ¡Eh, Newt! ¡Despierta tío!– Dijo susurrando.
–No estaba dormido.– Dijo él incorporándose.
–Vale, pues vámonos ya.
Newt apartó con cuidado los brazos de Beca, la cual seguía dormida, se levantó de la cama ya vestido y cogió su mochila, pero antes de irse, se arrodilló junto a Beca, acarició su pelo y le dio un beso en la frente.
Después de eso, los tres bajaron del edificio por primera vez desde que llegaron allí. Encontraron un montón de coches aparcados y solo uno de ellos tenía grabadas las rutas que ellos necesitaban: el de Gally.
–Vale, ¿y cuál es?– Preguntó Newt al ver que había diez mínimo.
–He conseguido que Gally me dijera que el suyo tenía un pañuelo rojo en el retrovisor. Así que venga, a buscar.
Los chicos comenzaron a buscar con la poca luz de sus linternas el pañuelo rojo que marcaba el coche de Gally, hasta que de repente, algunas luces se encendieron. Los tres se dieron la vuelta de golpe algo asustados y vieron a Beca y a Sidney mirándoles muy serias.
–¿Y vosotros a donde vais?
–Beca, Sidney. ¿Qué hacéis aquí?
–¿Y vosotros? ¿Pensabais escaparos?
–En realidad si.– Admitió Minho y sus amigos le miraron.– ¿Que? Ya nos han pillado. Y vamos a irnos igual igual, digáis lo que digáis.
–Muy bien. Vamos con vosotros.– Dijo Sidney con una sonrisa.
–¿Qué? No, no, no. Si no lo hemos hecho público es para no llamar la atención.– Dijo Thomas.
–Nos necesitáis. Conocemos la Quemadura, sabemos conducir y sabemos dónde están casi todos los complejos de CRUEL.
–Y además, si no nos dejáis ir, activaremos la alarma y todo vuestro plan se irá a, ¿como decís vosotros? Ah, si. Todo vuestro plan se irá a la clonc.– Dijo Beca.
–No serás capaz, ¿no pelirroja?
–Pruebame, Minho.
Los chicos se miraron entre ellos y decidieron con unas simples miradas.
–Esto es chantaje.– Dijo Newt.
–Un poco si.
–Esta bien. ¿Cuál es el coche de Gally?
Beca y Sidney sonrieron y después chocaron los cinco en señal de victoria. Acto seguido llevaron a los chicos hasta el coche que estaba más cerca de la salida. Analizándolo bien, tenía sentido ya que eran los últimos que habían vuelto a la base, así que tenía sentido que fuera ese. Al llegar, Sidney fue hasta la puerta del conductor y Beca a la de copiloto.
–¿Vas a conducir tú?– Le preguntó Thomas.
–Pues claro. ¿O pensabas hacerlo tú?
–En realidad si.
–Y dime: ¿Cómo pensabas arrancarlo sin las llaves?– Dijo Sidney apoyándose en la puerta y enseñándole las llaves del coche.
–¿De dónde...?
–Gally las lleva siempre en el bolsillo, y duerme como un oso. Ha sido fácil.
–No está mal.– Thomas sonrió.– Nada mal.
Sidney le devolvió la sonrisa y después se subió al coche. Beca dejó que los chicos subieran al coche mientras ella abría la pesada puerta de acero para que pudieran salir. Sidney arrancó, sacó el coche de allí y luego esperó a que Beca cerrará la puerta y subiera.
–Todo listo.– Dijo al subir al coche.– Cuando quieras.
Sidney miró a Beca y sonreí. Después volvió a mirar al frente y pisó a fondo el acelerador.
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Stay with me
FanfictionEl problema no fue la primera chica, sino la segunda. La segunda chica fue quien dejó a todo el Claro con la boca abierta cuando la Caja subió un día que no tenía que subir, y en un momento en el que no tenía que subir, especialmente a Newt, quien s...
