Sidney condujo toda la noche para alejarse lo más posible de la base del Brazo Derecho. Los chicos se durmieron al poco rato, pero las chicas se mantuvieron despiertas por turnos, mientras una conducía, la otra dormía y así se iban turnando.
A la mañana siguiente, el sol despertó a Thomas a través de las ventanillas dándole con una fina franja de luz en los ojos.
–Tíos, despertad.– Dijo dándole un par de golpes a sus amigos.– Nos hemos dormido.
–¿Qué hora es?
–¿Acaso importa?
–Mmmm... ¿por qué gritáis?– Dijo Sidney medio dormida desde el asiento del copiloto.
–¿Qué haces ahí? ¿Y dónde está...?
–Estoy aquí.– Dijo Beca levantando el brazo desde el asiento del conductor.– Nos cambiamos para que pudiera dormir un poco.
–¿Y ahora tú estabas dormida?– Preguntó Minho confuso.
–¿No piensas por la mañana o que? Estamos parados.
–Oh, es verdad... ¿Por qué?
–Nos quedamos sin gasolina.
–¿Nadie miró el depósito antes de salir?
–No disteis tiempo a nada. Dijistes que queríais el coche de Gally y salimos pitando.
–No ha sido tu mejor plan.– Dijo Thomas mirando a Newt.
–Aunque...– Irrumpió Beca.– La batería está bien. Podemos sacar los mapas del GPS. ¿Cuál es el plan? Por que tenéis un plan, ¿verdad?
–Eh...
–Eso es un no.– Dedujo Beca.– ¿Cuál era la idea principal?
–Encontrar una cura y llegar al Refugio Seguro.
–¿Vais a lo grande, eh?
–¿Sabes llegar hasta la base principal?
–No.– Admitió Sidney.– Y Gally tampoco lo sabía. Pero... encontró una base donde podían saberlo.
–Muy bien, pues ahí es a donde vamos. ¿A cuánto está de aquí?
–Según esto...– Dijo Beca sacando los mapas.– A un par de kilómetros, si nos movemos, podemos llegar hoy mismo.
–Bueno, pues en marcha.– Dijo Minho bajando del coche.
Minho se bajó del coche mientras todos esperaron dentro y entonces, él volvió a abrir la puerta.
–¿Por dónde es?
–Noroeste. He descargado los mapas en esta agenda electrónica.– Dijo Sindey.– Ya podemos irnos.
Los chicos bajaron del coche y lo primero que sintieron fue un calor abrumador. En pocos minutos todos tenían muchísimo calor y sentían la necesidad de beberse toda el agua, pero por experiencia, las chicas les dijeron que aguantarán un poco. Caminaron durante todo el día guiados por Sidney que intentaba no llevar la agenda encendida durante mucho rato encendida para no malgastar la batería. Thomas y Minho iban detrás de ella en silencio y pocas veces cruzaban palabra con ella. Detrás de todo el grupo, iban Beca y Newt, en silencio desde que bajaron del coche.
–Estaba despierta.– Dijo ella y Newt la miró, pero ella mantuvo su mirada firme en el frente.– Cuando te marchaste.
–¿Y no hiciste nada?
–¿Que querías que hiciera? ¿Levantarme, detenerte, rogarte que no te fueras y despertar a todo el mundo?– Beca le miró y durante un segundo y luego volvió a bajar la mirada.– Dijiste que no nos volverías a dejarme sola, y pensabas irte sin mi.
–Lo sé. Pero sabía que venir no te convenía...
–Por esa regla de tres, tu tampoco deberías estar aquí.
–Además de eso.– Siguió Newt.– Cuánta menos gente fuéramos, más discreto y más rápido sería todo.
–Ya...
–Oye.– Se paró haciendo que ella también se parara.– Perdóname, te prometo que a partir de ahora no voy a separarme de ti.
–No hagas promesas que no puedes cumplir, Newt. Ambos sabemos que cuando... perdamos la cabeza querremos matarnos entre nosotros.
–Entonces no permitamos que eso pase.
Newt sonrió para que Beca también lo hiciera y así fue, durante unos segundos. Ambos sonrieron y después se acercaron para besarse, pero no llegaron a hacerlo.
–¡Ejem!– Dijo Minho.– Tenemos un poco de prisa. Vosotros dos sobre todo.
–¿Pero tú no tienes filtro?– Le dijo Sidney.
–Ni filtro ni paciencia. Moveos.
Newt cogió a Beca de la mano y volvieron a caminar. Los chicos y Sidney siguieron caminando y ellos siguieron al final del grupo.
–Levántate y sigue caminando, pingajo.
–¿Eh?
–Es lo que me dijo Alby cuando intenté suicidarme. Levántate y sigue caminando, pingajo.
–No me parece la mejor frase del mundo si te quedaste cojo.
–Alby era así. Me ayudó cuando yo ni siquiera quería seguir adelante... Desde ese día, cada vez que tengo la tentación de abandonar, recuerdo esa frase.
–¿La pensaste cuando me sacaron del laberinto?
–Cuando supe que podíamos salir.
–Levántate y sigue caminando, pingajo...– Newt se rió.
ESTÁS LEYENDO
Stay with me
FanfictionEl problema no fue la primera chica, sino la segunda. La segunda chica fue quien dejó a todo el Claro con la boca abierta cuando la Caja subió un día que no tenía que subir, y en un momento en el que no tenía que subir, especialmente a Newt, quien s...
