Capítulo 51

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Los chicos volvieron por los conductos hasta el lugar donde habían bajado antes Sky y Minho, después se recolocaron los uniformes y repasaron el plan.

–Vale, vosotros id a los laboratorios y yo iré a por Beca.– Dijo Newt.

–¿Cuatro y uno? ¿No prefieres que alguno vaya contigo?

–No. Podré apañárselas solo, vosotros encontrad una cura.

–Pero...

–Vale ya chico, por favor.– Dijo Newt alejándose un poco.– La encontraré y saldremos sanos y salvos. Lo prometo.– Dijo mientras terminaba de irse.

–¿Estará bien?– Le preguntó Thomas a Minho.

–Debería.

Las chicas se pusieron delante de los chicos y caminaron como si unos guardias las trasladarán mientras Sky les guiaba hasta los laboratorios. Por el camino se cruzaron a algún que otro guardia, pero no les hicieron nada, pasaban desapercibidos completamente.

–¿Falta mucho?– Preguntó Thomas.

–No, ya estamos aquí.

Sky abrió las puertas del laboratorio y tras entrar en el, atrancaron las puertas para que nadie les interrumpiera, pero cuando se giraron hacia el interior de la sala, vieron algo que les dejó helados a todos.

–Teresa.– Dijo Sky sorprendida por todos.

Teresa estaba ella sola sentada en una de las mesas frente a algunos tubos de ensayo haciendo experimentos. Thomas se quedó paralizado al verla, no tenía palabras, simplemente se quitó la máscara al igual que Minho.

–¿Tom?– Dijo ella levantándose. Su voz le recordó a cuando estaban en el Claro. Solos ellos dos hablando de noche por telepatía.

–¿Teresa?– Acertó a decir él.

–Thomas.– Le llamó Minho.

–¿Minho?– Dijo Sky todavía más extrañada.– ¿Teresa?

–Skyler.

–Teresa.– Dijo Minho algo más enfadado.

–Minho.– Respondió ella en el mismo tono.

–Sidney.– Dijo ella misma y todos la miraron.– ¿Qué? Al parecer todos os conocéis aquí, menos yo. ¿Esta es la Teresa de la que me hablaste?

–¿De que habla?– Preguntó Teresa acercándose a los chicos.– ¿Y qué hacéis aquí?

–Tenemos trabajo. Vamos, ayudadme.– Dijo Sky dándoles un toque a Minho y a Sidney para que se acercarán con ella al laboratorio.

Thomas y Teresa se quedaron clavados en el sitio mirándose el uno al otro. Thomas se fijó que llevaba una bata blanca donde tenía grabado CRUEL a la altura del pecho, aquello destrozó a Thomas. Ahora entendía por qué no la habían encontrado el día que se marcharon: porque  trabajaba para ellos.

–¿Cuánto llevas trabajando para ellos?– Le preguntó Thomas muy serio.

–Tom, yo...

–¡Cuánto!

–Nunca dejé de hacerlo.

–¿Entonces nos engañaste? Nos traicionaste a todos.

–No era mi intención hacerte daño, Tom. Solo quería encontrar una cura.

–Una cura, ya...

–¡Te lo juro! ¿Y vosotros por qué estáis aquí?

–Por lo mismo que dices hacer tu.

Stay with meHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora