Capítulo cuarenta y uno.
—¡Vamos, cinco minutos más! —gritó el profesor Romellel mientras volvía a soplar su silbato.
Definitivamente, odio educación física. No puedo más, mis piernas no aguantan quince minutos corriendo.
En las gradas estaban sentadas algunas personas, las que se habían cansado y no podían correr más. Me detuve en mitad de la pista y apoyé mis manos en mis rodillas, respirando rápidamente y sintiendo mi garganta extremadamente seca. Sentí un repentino dolor en mi vientre, haciendo que me retorciera en mi sitio. Pude ver a Chantel a unos metros de mi, mirándome divertida mientras jadeaba.
—Voy a morir —me dijo desde donde estaba, viendo pasar a las demás personas por nuestro lado.
—Chantel, ¿vas a parar ahora? —le gritó el entrenador desde el medio de la pista. Mi amiga puso los ojos en blanco y giró para poder verle.
—Soy fumadora, mis pulmones no dan para esto —habló divertida, ganándose una pequeña risa de parte del entrenador.
Jesse pasó por nuestro lado y rió al vernos—: Yo también soy fumador y, mira cómo estoy —levantó su brazo e hizo fuerza, mostrando su músculo, sin parar de correr.
—Jones, no hables tanto y corre más —al escuchar al señor Romelle gritarle, Jesse puso los ojos en blanco y se alejó de nosotras.
Miré divertida a Chantel y caminé hacia dónde estaba, colocándome frente a ella. Sus ojos miraron algo por encima de mi hombro y su sonrisa se esfumó, su rostro mostraba confusión. Giré sobre mis talones para ver qué era lo que miraba.
A lo lejos, detrás de la valla que separaba el instituto de la calle, pude ver a los chicos viéndonos. Miré confusa a Chantel antes de correr hacia la valla y apoyarme en ella, saludándolos a todos con una sonrisa.
—Para eso si corres, eh —dijo divertido Jesse cuando pasó corriendo por detrás de mi.
Ignoré lo que dijo y me dirigí hacia los chicos—: Ey, ¿qué hacen aquí? —jadeaba por lo bajo, aún estaba cansada de tanto correr.
—No aguantábamos sin ver sus hermosas caras —dijo Slash con sarcasmo, le fulminé con la mirada y me dedicó una pequeña sonrisa.
Izzy se acercó a la valla, sujetándola con una de sus manos—: Me gusta como te ves con el cabello recogido —me miró de arriba a abajo antes de darle una calada a su cigarro.
—En fin —interrumpió rápidamente Steven, también acercándose a la valla—. Hemos venido a por ustedes, se que va a ser la hora del patio y pueden saltar.
—Oh, no —negué con la cabeza—. No creo que vaya a saltar pero, le diré a Chantel —me encogí de hombros.
—¡Sienna! Aléjate de la valla y vuelve aquí —el grito del entrenador nos interrumpió. Me despedí rápidamente de los chicos y caminé hacia el—. Estamos en clase, señorita —sonaba enfadado pero, su rostro me miraba divertido. El señor Romelle iba a continuar hablando cuando el timbre sonó.
—Bueno, ha terminado la clase, adiós —di media vuelta y me fui rápidamente, saltando las gradas y yendo hacia el gimnasio.
Agradecí que la clase haya terminado, deseaba cambiarme e irme a casa para ducharme de una vez. En los vestuarios habían duchas pero, estaban muy sucias y no siempre funcionaban. Lamentablemente, aún quedaban dos clases más antes de poder largarme.
Esta semana me encargaba de cerrar las puertas del vestuario, por lo que tenía que esperar a que todas las chicas salieran para que yo pudiese apagar las luces y cerrar. Odiaba hacerlo, quería irme lo antes posible pero, las demás chicas tardaban mucho en cambiarse.
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Good to be bad ; Izzy Stradlin. (pausada)
Fanfiction«Te odio, odio tu actitud de chico malo, odio la manera en la que pasas de todo y odio la forma en la que me das falsas ilusiones. Pero lo que más odio, es que a pesar de todo eso, jamás dejarás de tener mi corazón. Entraste en el como nadie más lo...