Antes de leer este capítulo les recomiendo leer el anterior para recordar qué pasaba ahr.
🥀
Capítulo cuarenta y siete.
Me desperté al sentirme en una posición bastante incómoda, así que intenté moverme pero, algo sobre mi no me lo permitía.
Volví a intentarlo, ganándome esta vez un gruñido de parte del pelinegro que tenía al lado. Su brazo y pierna estaban encima de mi, impidiéndome hacer cualquier tipo de movimiento.
Con cuidado, empujé su brazo hasta dejarlo encima de él. Al hacerlo, Izzy rodó por la cama hasta quedar boca abajo y, dejarme libre. Reí por lo bajo al verlo con su mejilla aplastada sobre el colchón y con mechones de cabello por toda su cara.
Caminé con pereza hacia la cocina, arrastraba mis pies y bostezaba de vez en cuando. Encendí la cocina y dejé una pequeña sartén encima, dejando que se calentara para hacer el desayuno. Puse el café y saqué una taza para mi, sabía que Izzy no bebería café.
Sentí unos brazos abrazarme desde atrás, rodeando mi cintura—: Buenos días —su voz estaba bastante ronca y, no podía disfrutar más de eso.
—Buenos días —reí por lo bajo y seguí con lo mío, agarrando unos huevos y dejándolos a un lado.
—¿Y tu madre? —apoyó su cabeza en mi hombro y atrapó mi oreja entre sus dientes, haciendo que cosquillas atravesaran todo mi cuerpo.
—Para —entre risas, intenté quitar sus manos de mi cintura pero, me tomó con más fuerza—. ¡Izzy! —el seguía jugando con mi oreja, bajando poco a poco hasta mi cuello, haciendo que me removiese entre sus brazos.
Izzy paró sus movimientos y sorbió con fuerza por la nariz antes de acercarse a la cocina y ver la sartén que había dejado.
—¿Necesitas ayuda? —preguntó mientras cogía uno de los huevos que dejé a un lado.
—Claro —me apoyé en la isla y le miré—. Si quieres ve comenzando a hacer el huevo mientras yo termino con este café, ¿si? —asintió con la cabeza y yo volví a girarme, echando el café en la taza.
Giré sobre mis talones al terminar de echar el café y observé a Izzy, que aún tenía el huevo en su mano. Su mirada pasaba del huevo a la sartén, como si estuviese pensando en qué debía hacer. Aplastó el huevo con mucha fuerza, haciendo que se rompiese y cayera por todas partes menos donde debía caer. Solté una carcajada al verlo girarse rápidamente, mirándome con sus ojos abiertos de par en par.
—Lo siento —me regaló una sonrisa, cogió papel y empezó a limpiar rápidamente la encimera.
—No pasa nada —negué lentamente con la cabeza y dejé mi taza de café en la mesa.
Izzy y yo no tardamos en terminar el desayuno y, en comerlo mucho menos. Me levanté de la silla y caminé hacia el fregadero, donde limpié rápidamente los platos mientras el pelinegro arreglaba la mesa.
—Tengo sueño —el susurro de Izzy tan cerca de mi oreja hizo que me sobresaltara en mi sitio y, sus manos no tardaron en rodearme.
—Hoy te has despertado muy cariñoso —me quedé unos segundos en silencio mientras secaba mis manos—. Y, no me quejo —Izzy rió por lo bajo y apoyó su cabeza en mi hombro, dejándome sentir su respiración pausada.
—Izzy —me separé de el y giré para poder verle. Puse el dorso de mi mano en su frente, notando que tenía un poco de fiebre—, estás bastante caliente.
—Gracias —volvió a sorber por la nariz, dejando escapar una pequeña sonrisa—, lo mismo te digo.
Negué con la cabeza, intentando ocultar mi sonrisa—: Chantel viene ahora —ignoré lo que dijo y, volví a enfocarme en la cocina, poniendo a hervir un poco de agua para un té.
—Genial —habló sarcástico al separarse de mi.
—Venga, túmbate en el sillón, ya te llevaré el té —giré sobre mis talones para poder verle, le señalé la puerta y, al ver que no se movía, chasqueé mis dedos—. Vamos, rapidito.
—No quiero un té —le escuché quejarse por lo bajo—. Mejor dame un poco de whisky y verás como me pongo bien.
Negué lentamente con la cabeza—: Si, ahora mismo —dije sarcástica—. En el armario tienes una manta, úsala.
Escuché a Izzy gruñir en forma de respuesta y, me concentré en poner el agua caliente en la taza. Antes de ir junto a él al salón, aproveché para coger un paquete de galletas.
Me encontré a Izzy sentado en el sillón con la manta encima, me acerqué a su lado y me senté, dejando la taza y galletas en la mesa.
—Oh, yo quiero una galleta —estiró la mano para coger el paquete pero, le di un suave manotazo.
—Primero el té —me fulminó con la mirada antes de coger la taza de la mesa, la acercó a sus labios y empezó a dar largos tragos sin quitar sus ojos de los míos. Siguió bebiendo hasta que ya no quedaba nada en la taza, acabándose todo en unos segundos.
—¿Ya puedo? —me miró divertido mientras cogía el paquete de galletas. Puse los ojos en blanco y me acomodé en mi sitio, tomando un poco de la manta y tapándome con ella.
Estuvimos un rato en silencio, viendo la televisión, hasta que la voz de Izzy rompió el silencio—: ¿Quieres una? —preguntó, acercando la galleta a mi rostro y moviéndola frente a mi.
—No, gracias —contesté rápidamente sin quitar la mirada de la televisión.
—Solo una —su voz estaba bastante ronca. Acercó la galleta aún más, haciendo que chocara contra mis labios. Cuando reí aprovechó para meterla por completo.
—¡Oye! —me quejé al terminar de tragar. Izzy tan solo se reía a mi lado, sacudiendo sus hombros.
Con mi mano apreté su mejilla, ya que verlo con la manta encima y riéndose era una escena bastante adorable—: Pero qué mono eres —susurré al acercar mi otra mano a su mejilla, apretando las dos al mismo tiempo y causando una mueca en su cara.
—Basta —quitó mis manos de su rostro y las bajó, mirándome fijamente.
—Bisti —hablé con una voz aguda y frunciendo los labios, riéndome de él.
Cuando pensaba que me diría algo de vuelta, dejó un rápido beso en mis labios y apoyó su cabeza en mi hombro, dejándome sorprendida. No dije nada y, disfruté del calor que emitía su cuerpo junto al mío, apoyando mi cabeza sobre la suya y viendo la televisión.
Izzy estaba bastante cariñoso y, no podía gustarme más. Todo parecía ser tan cursi que hasta me costaba creerlo pero, disfrutaba mucho de estos momentos.
Pero, como todo tiene su final, tuve que levantarme del sillón al escuchar el timbre sonar. Abrí la puerta con los gruñidos de Izzy detrás de mi, sorprendiéndome al ver a mi tía al otro lado de la puerta y no a Chantel, que era a quien esperaba.
vale, ha llegado la hora de la verdad.
mucho love,
sam la rebelde sin causa.
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Good to be bad ; Izzy Stradlin. (pausada)
Fanfiction«Te odio, odio tu actitud de chico malo, odio la manera en la que pasas de todo y odio la forma en la que me das falsas ilusiones. Pero lo que más odio, es que a pesar de todo eso, jamás dejarás de tener mi corazón. Entraste en el como nadie más lo...