Apologize. // One Republic.

1.5K 136 42
                                        

Los exámenes me están comiendo la cabeza ya que me encuentro en las últimas semanas antes de las vacaciones de invierno, y juro que mi cerebro va a explotar

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Los exámenes me están comiendo la cabeza ya que me encuentro en las últimas semanas antes de las vacaciones de invierno, y juro que mi cerebro va a explotar. Probablemente a Luke le haga gracia ver las paredes de mi habitación manchadas por mis sesos y mi conjunto de vísceras, porque realmente ama verme estresada. No miento si digo que me encanta ver su sonrisa cuando las puertas del autobús se cierran ante mis narices y él tiene que llevarme corriendo a la parada subterránea de tren todas las mañanas. Me encanta y me hace sentir bien.

Camino como puedo por la calle de siempre, sujetando de mala gana el gran número de folios y de carpetas que cargo en mis brazos. Soy una tremenda desordenada, pero por lo menos estoy llegando a tiempo para sentarme con él unos quince minutos antes de adentrarme en el mayor de los infiernos. Odio las malditas clases con todas mis ganas.

—¡Luke! ¡Cógelo de una vez!   

Al oír esa voz desconocida me estremezco, quedándome helada en mi sitio. Se trata de una voz serena y dulce de hombre, y si se dirige al Luke que todos conocemos, posiblemente esté sufriendo un pequeño episodio de estrés. Hemmings a veces es más pesado que cargar un bloque de hormigón a la espalda.

Decido observar la escena desde mi posición para desempeñar con éxito mi papel de chica cotilla, sin poder evitar clavar mi vista en el susodicho. Un chico de aproximada edad al mendigo, con mechas rubias sobre su pelo castaño, vestido de traje gris y con unos leves tatuajes visibles, fumando un cigarro lentamente... Mientras que en sus ojos carbón muestra las ganas que tiene de asesinar a su compañero de conversación.

Calum Hood, métete esto por donde no brilla el sol. No quiero dar pena, soy una persona como otra cualquiera —Luke extiende un papel de color café en dirección al empresario para que lo sostenga de una vez entre sus manos.

—Luke, por favor. Son quinientos dólares para ir tirando estos meses. Es mi regalo de Navidad...

—No lo necesito, joder —Suspira, sabiendo que en el fondo se muere de ganas por cenar un plato de comida caliente todas las noches. El frío empieza a rasgar con furia al clima caluroso de la zona y se acerca un invierno duro para soportar. Suena odioso discutiendo con el chico, pero en sus ojos índigos muestra cariño hacia él. Mucho más cariño del que se pueda tener a un mero conocido.

—Si lo aceptas no te volveré a molestar —Calum aprieta la mandíbula, tenso. Le tiende el cheque de dinero y espera a que se lo guarde en el bolsillo, temblando ligeramente.

—El pasado está olvidado, no quiero que tengas remordimientos por haberte ido. Tenías motivos... No te culpo. Pero no intentes ser mi amigo otra vez; no puedes —Lo mira de forma enigmática. Cal palidece.

—Yo... yo... Lo siento, de verdad. Juro que nunca me he sentido tan decepcionado conmigo mismo. Todos los días me arrepiento de no haber estado presente ese día.

—¿Y lo que le dijiste a Quién tu sabes, qué? ¿No iba en serio? Porque yo creo que sí. Nunca te perdonaré lo que dijiste. Sé que no lo piensas realmente, pero fuiste un cobarde. 

Indigente || LrhHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora