Ya ha pasado medio mundial. Y vamos a aprovechar el parón de verano para pasar unas vacaciones medio en familia. Y con familia quiero decir pasar las vacaciones con Leli, Marc, Almudena, Fabio, Izzy, Loka y todos los niños.
Laia y Lara se van a volver locas al ver que van a pasar dos semanas con Marco y Ethan. Y que van a tener también a sus primos para jugar las 24 horas del día.
No tengo ni idea de a dónde vamos. Solo quedamos en que nos veíamos todos en el aeropuerto de Barcelona y nos íbamos los 15 juntos al destino. Aunque algo me dice que la única que no sabe a dónde vamos soy yo. Y puede que los niños para que no se les escape a dónde vamos de vacaciones.
Las cosas que consigue mi cuñado no las consigue nadie, así que a veces prefiero no preguntar y dejar que todo pase solo. Y eso es lo que hago cuando Marc nos dice que tenemos un avión para nosotros solos.
¡Un avión privado! No sé si me gusta o no. Eso sólo hace que siga sin saber a dónde vamos a parar después de despegar de Barcelona. Aunque así podemos estar tranquilos y ser nosotros sin nadie que nos moleste cada 5 minutos porque ha reconocido a los chicos.
Laia y Lara desaparecen en cuanto el avión coge altura. Ethan es tan pequeñito aún. No tiene ni 3 meses. Y Lara adora poder cuidarle y mirarle dormir. Mis hijas son únicas. Laia no se separa de Marco, hasta le agarra de la mano hasta que Àlex mira y lo suelta, y cuando su padre no mira le vuelve a agarrar la mano. Esta a salido a mí.
Jordi se pasa todo el vuelo cuidando y jugando con sus hermanos. A los que Àlex y yo tenemos que vigilar, mientras Loka e Izzy se encargan de Laia y Marco y Almudena y Fabio de Ethan y Lara, porque dos que yo me sé desaparecen un buen rato. Quitando la despreocupación de mi amiga y mi cuñado respecto a sus tres hijos, no puedo decir que el viaje empiece mal.
No tardamos mucho en aterrizar en suelo, así que no hemos podido venir muy lejos de casa. Aunque no sé a dónde pueden haberme traído todos estos. No hasta que salimos del avión y reconozco el aeropuerto. Es el Reina Sofía... Estamos en Tenerife. En el Sur, pero en Tenerife.
-¿Tenerife?
-¿Cómo puedes saber...?- pregunta Marc.
-Te dije que no íbamos a tener ni que salir del aeropuerto.- le interrumpe Leli.
-¿Soy la única que no sabía a dónde veníamos?
-Los niños no lo sabían.- me responde Leli.No sé si cabrearme o que hacer. Estás vacaciones son para los chicos, para los niños, pero también para mí. Estoy cansada del libro, de las prisas, de estar de niñera y de tener a Àlex lejos de mí a todas horas. Al menos podrían haberme preguntado si quería venir al sitio del que salí hace ya 5 años.
-Amor, mírame.- dice Àlex tocándome el brazo.
-¿Tú también lo sabías?
-Escúchame. Solo vamos a estar en un hotel una semana. Luego nos vamos. No tenemos que ir a ver a tu padre, ni a tu familia.
-Pero Joel me va a odiar cuando sepa que he venido y no he ido a verle.
-Puede venir él uno de estos días.
-Vale....
Los chicos tenían razón. Mi hermano no dijo nada a mi familia de que habíamos venido y vino uno de los últimos días con Dani a ver a las niñas.
Laia se pega toda la semana en la piscina o en la playa. A Lara me cuesta más despegarla de Ethan en la habitación de Almudena y Fabio. La mayoría de mañanas las chicas las pasamos en la playa como lagartitos en la arena tomando el sol, menos yo que me pasó todo el día en el agua con los niños. Las tardes aprovechamos para estar todos juntos en alguna de las habitaciones. Sobre todo solemos meternos en la de Marc y Leli que es mayor y tiene más espacio para los niños jugar sin volvernos del todo locos.
El último día aquí me despierta Àlex a besos. Y no cualquier beso.
-Para. Las niñas tienen un sueño muy ligero.
-No están. Las he dejado con Marc y Leli para que jueguen con los mellizos y Jordi.Ahora sí que le he despertado del todo. ¿Cuando se ha llevado a las niñas de la habitación? ¿Tan cansada estaba que no me he dado cuenta que me ha dejado sola a saber cuento tiempo? Da igual.
-¿Y si vamos a la playa? Los dos solitos.
-Suena bien.Nos vestimos, bajamos a desayunar y luego vamos a la playa que no está muy lejos de aquí. Hacía mucho que no venía a playas cómo estás. En Lleida no hay playa, y viviendo aquí tampoco era muy de playa. Pero así no destaco tanto al lado de Àlex. Los dos blanquitos como guiris.
Àlex va al agua, y yo no me quedó atrás. Entro de una zambullida en cuanto hay la mínima altura de agua necesaria para hacerlo. Àlex me mira con cara de estar loca pero o lo hago así o doy media vuelta y no me meto. Además siempre me ha gustado el mar, por eso mi película de Disney favorita era La Sirenita.
No sé cuánto tiempo llevamos en el agua. Cuanto tiempo llevo nadando y echándole agua a Àlex. Pero cuando fijo la mirada en él de golpe todo empapado del agua del mar, un calor de apodera de mí. Y cuando me doy cuenta ya estoy a su lado y le estoy besando. Bueno besando y algunas cosas más. Menos mal que Àlex tiene un poco más cabeza que yo y me para. No podemos dar el espectáculo en una playa, con niños nadando a nuestro al rededor. No sé qué me ha pasado.
Àlex nos saca del agua, y me tira la toalla para que me seque y luego me dice que me vista. Para luego arrastrarme de vuelta al hotel. Debo haberle enfadado.
Nuestra habitación sigue tan vacía como la hemos dejado. Así que Àlex se asegura de que nadie nos pueda molestar y lo siguiente que hace es besarme hasta robarme la respiración. No estaba enfadado, estaba salido. No me lo pienso dos veces y le quito la camiseta entre besos y le bajo los pantalones cortos llevándome casi de paso el bañador, aunque su erección está muy bien visible aún con el bañador. Mi marido no tarda en quitarme la camiseta, y el pantalón y seguidamente me tira encima de la cama.
Lo primero que desaparece es la parte baja de mi biquini. Las piernas me tiemblan de solo verle las intensiones a Àlex. Y cuando pone en marcha su lengua experta contra mi sexo y sabiendo que estamos al fin solos por una vez gimo como hace mucho que no me permito hacer.
No tardo mucho en explotar en la boca de mi chico, que ahora sigue subiendo hasta la zona de mis pechos, donde deshace el nudo de la parte superior de mi biquini dejándolos al descubierto a su plena disposición. Los chupa, muerde y lame hasta que me canso y nos doy la vuelta para arrancarle de una vez ese bañador tan ajustado que tiene y dejar libre su erección.
Le beso y mientras voy dejándole entrar poco a poco sintiendo cada milímetro que va entrando dentro de mí. Y cuando voy a empezar a moverme encima de él, Àlex nos da la vuelta y sale de mí para buscar algo en la mesilla.
-Àlex...
-Un momento.
-Olvídalo.No necesito decir más, vuelve a entrar en mi de golpe. Los gemidos de ambos inundan la habitación cada vez más alto hasta llegar los dos a la vez al orgasmo. Ya casi me había olvidado de lo que era sentirle al completo.
...
Al día siguiente nos vamos de Tenerife y volvemos a Barcelona para pasar otra semana juntos, pero está vez en casa de Marc y Leli. Los chicos pueden entrenar por la mañana y los niños pueden estar juntos otra semana más. Es fantástico. No quiero que los chicos vuelvan al mundial, no quiero tener que volver a estar sola y a estresarme con el libro.
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Buenas, aquí capítulo nuevo. Es bastante mierda la parte del final pero es que suelo tener ayuda... No sé si subiré mañana o ya la próxima semana.
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El Destino Llama A Tu Puerta. (EDLlATP 1)
FanfictionTodo lo que puede pasar a causa de una sorpresa de cumpleaños a una prima que hace más de 14 años que no ves. Portada de @leli_03