(Fabio) Nervioso es decir poco. Ni la temporada y media que llevo en MotoGP me pone tan nervioso como lo que significa el día de hoy en mi vida.
Llevo desde el miércoles sin ver a Almudena. Mireia, Leticia e Isabel se han ocupado de tenerla entretenida desde el jueves por la mañana. Aunque Marc, Àlex y Loka llevan volviéndome loco a mi también desde entonces.
Me caso... Nunca pensé que fuera a llegar este día. Pero desde aquel Gran Premio de Aragón de 2016 cuando Mireia me presento a Almudena no he dejado de pensar en este día. Solo ella a sido capaz de volverme loco, en el buen sentido.
-¡Fabio! ¡Baja a La Tierra ya! -Déjame Àlex. -Ya sé que estás nervioso. Pero relájate, todo va a ir bien. -Vale, me calmo.
Al menos uno de preocupa porque no me vuelva loco durante la espera. Marc y Loka solo piensan en sí los niños estarán bien. Seguro que están perfectamente. Las niñas de Àlex no se alejan nunca de sus primos y tampoco del pequeño Marco cuando pueden verle.
Entiendo a los chicos que estén preocupados, yo también lo estaría estando lejos de mi hijo de unos meses. Pero que hoy no estamos a miles de kilómetros de ellos. Los van a ver en un rato. La verdad es que nunca pensé que llegaría a ver a Marc de esta manera. Pero es un padre increíble.
Me pego toda la mañana mirando el reloj. Pero hoy parece pararse por momentos porque no hay manera de que avance el día y llegue la hora de irnos. Ya estamos todos preparados. Pero aún queda un rato para la hora de la boda.
-Yo ya no puedo más. ¿Y si esperamos allí? -Será mejor, sí.- dice Marc, que sigue pensando en llamar a Leli para preguntarle cómo están Isel y León.
Nos aseguramos de que no nos olvidamos de nada y nos vamos camino al lugar de la ceremonia. Está todo perfecto, pero aún falta mucha gente por llegar, y sobre todo la persona clave para que pueda haber boda. Almudena.
Van llegando poco a poco los invitados. Qué tampoco son muchísimos. Mi familia, la suya, y unos cuantos amigos.
El paso de los minutos se me hace eterno. No veo la hora de ver llegar a mi chica y de poder casarme al fin con ella. Pero aún a la hora prevista de la boda, con todos los invitados ya en su sitio, ni Almudena ni ninguna de las otras tres chicas asoman el ozico por aquí. ¿Se habrá echado atrás? ¿No va a venir?
Pasan 15-20 minutos, siguen sin aparecer. Ya no va a venir.
-Me voy. -Fabio espera.- me dice Àlex. -No va a venir, se ha arrepentido y no quiere casarse conmigo. -Qué sí. Qué han tenido un problemita hace un rato. Ya vienen. -¿Y no podías avisarme de eso? -Lo siento. No he caído en decírtelo.
Ya les preguntaré que les ha pasado para llegar tarde. Ahora solo espero que no tarden mucho más.
5 minutos después veo aparecer corriendo a Mireia con Laia y Lara. Y detrás aparece Leticia con Isel en brazos, Marc con León que no sé en qué momento se ha ido y no me había dado cuenta y Jordi caminando delante de ellos. La siguiente en aparecer es Isabel con el pequeño Marco de 2 meses. Y la última que enseguida me busca con la mirada es Almudena.
No sé cuánto tardan en organizarse todos. Yo solo tengo ojos ahora mismo para Almudena. Está preciosa con ese vestido. Pero lo estaría igual con cualquier otra cosa.
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Estoy tan embobado mirando cada dos minutos a ella que me tienen que repetir varias veces las cosas, e incluso Àlex tiene que darme un codazo para que responda cuando me preguntan unas 2 o 3 veces que si quiero a Almudena como mi esposa.
-Sí, si quiero.
Almudena se ríe al ver lo empanado que estaba y entonces es su turno de responder.
-Sí, quiero.
(Almudena) Cuando llegamos al banquete de bodas no me lo creo, con la mañanita que he tenido hoy veo imposible que al fin esté casada con Fabio. Las chicas llegaron temprano, preparamos entre todas a los 6 niños y luego nos ayudamos unas a otras a prepararnos y vestirnos. Habíamos acabado con tiempo. Salimos con tiempo de casa. Estaba muy tranquila y feliz. Pero a mitad de camino el coche en el que íbamos yo, Bells y las niñas de esta y Àlex, decidió estropearse. Así que a tenido que venir Marc a recogernos en su coche y por eso hemos llegado tarde y se ha atrasado la boda una media hora de la hora a la que debía empezar.
Pero todo a valido la pena al ver a Fabio mirandome al llegar. No podía quitarle los ojos de encima aún teniendole a unos cm de mí. Aunque creo que él tampoco pensaba en otra cosa por lo en pesca que estaba al final de la boda. Es tan mono.
Las chicas me secuestran en mitad del banquete para que nos saquen una foto en condiciones a las 4. Quién nos iba a decir a nosotras 4 que íbamos a acabar con pilotos de MotoGP. Y eso me recuerda algo.
Voy a la cesta con los detalles que daremos después y le traigo a Bells uno especial que había encargado precisamente para ella.
-¿Y esto? -Eres mi madrina de boda. -Ya lo sé. -Sí no fuera por ti nunca hubiera conocido a Fabio. Tú fuiste la que nos presentó. Y creo que ninguna de nosotras 3 estaríamos donde estamos ahora si no fuera por ti Bells. -Yo solo quería teneros cerca y agradeceros esos años que me alegrasteis la existencia en Tenerife.
Nos damos un abrazo las 4 y enseguida me reclama mi marido para cortar la tarta.
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Da pena cortarla la verdad, pero no está ahí para adornar sino para comérsela. Así que cortamos la tarta y tras comer y disfrutar un poco más con nuestros amigos, tenemos que irnos. Un vuelo a Grecia nos espera.
Tiro el ramo y cuando veo a quien le ha caído Leli, Bells y yo no podemos evitar reír. Pero es Marc el que habla.
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-Pues nada Loka, ya sabes, a hincar la rodilla.
A Izzy que sigue con mi ramo en la mano y a Andrea se les pone la cara roja como un tómate. Quizás no el próximo año, pero acabarán en boda. Lo veo venir.