Consigo despertar a Temo, a quien al parecer no le hace mucha gracia que le interrumpa su sueño.
—¿Qué pasó? —pregunta somnoliento.
—Necesito contarte una cosa sobre Aristótele—confieso.
—¿Está bien? —quiere saber, ligeramente asustado.
—Tranquilo, no le pasa nada. Eso solo que creo saber qué onda con su comportamiento.
—¿A qué te refieres?
—Te sonará extraño, pero es Julio el que me dio la idea... Y bueno, no quiero que te emociones ni nada por el estilo, pero posiblemente Aristóteles está súper confundido con su sexualidad y huir de la crisis es su forma de afrontarlo.
—A ver, explícate mejor —habla Temo, enderezándose sobre su cama.
—No nos consta que Aristóteles sea gay, así como tampoco estamos completamente seguros que sea hetero. A lo mejor y es bisexual o una cosa por el estilo, y lo único que hace es escapar de su realidad —termino de hablar y me doy cuenta que no tiene sentido ni fundamento lo que acabo de decir. ¿Quién soy yo para involucrarme en el proceso de aceptación de una persona?
—No lo sé —responde finalmente Temo.
—Tienes razón, es estúpido... solo se me ocurrió esa opción, pero es cierto que no nos consta y, de cualquier forma, a él es al único a quien le corresponde vivir su proceso...
Nos quedamos en silencio unos instantes, lo suficiente para percatarnos que las tripas de Temo rugían con fiereza.
—Vaya... eso sí que es tener hambre—bromeo.
—Ya si no, anoche no comimos nada.
—Pues es tu día de suerte: compré pan y preparé algo de café.
***
El resto del fin de semana aprovechamos para compartir todos como familia. Yo pasé gran parte de mi sábado adelantando tarea, pues quedé de ir con Javier a su casa a cenar. Temo, por su parte, también se dedicó a estudiar y adelantar algunos de sus pendientes.
—Chamacos, les tengo una noticia —dijo Pancho, al regresar del mercado—. Doña Blanca nos invitó a una comida familiar para el día de mañana.
—¿A todos? —pregunta Temo.
—Pues claro, ni modo que nomás a mí. Los López venimos en paquete, acuérdense —y voltea a verme a mí—, y ahora hasta con pilón.
—¿Y qué celebramos? —dice Lupita.
—Pues convencí a Susanita y al resto de los Córcega de unirse para hacer una comida en honor de los difuntos de la familia, especialmente a don Tito y a sus mamases.
—¿O sea que también va a estar el pelos de tomate? —pregunta molesto Julio.
—Se llama Sebastián, Julio, y sí, también estará porque es parte de la familia.
—No sé si tengo ganas de una comida familiar... —dice Temo por lo bajo.
—Ándale, hijo, sirve que te animas un rato—insiste Pancho.
—Sí, Temo, vamos aunque sea un rato y si te quieres regresar pues yo te acompaño —digo.
—Bueno... —acepta a regañadientes.
—¿Y qué dice el resto?
—Sí —respondemos el unísono los mellizos y yo.
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COMENZAR DE NUEVO
FanfictionCuando Temo sufre por su amor no correspondido con Aristóteles, Diego se convierte en la única persona capaz de ayudarlo a salir de su depresión y sus crisis. Narrada desde la perspectiva de Diego, esta historia nos contará qué sucede cuando él ll...