Javier me mira con ojos de sorpresa e indignación, se tambalea y está a punto de perder el equilibrio, pero se alcanza a sostener con sus muletas.
—¿Cómo que Aristóteles te besó? —pregunta molesto—, ¿Se puede saber cómo demonios ocurrió eso?
—A ver, Javier, tranquilízate...
—¿Cómo esperas que me tranquilice cuando alguien más besó a mi novio?
Al escuchar eso una felicidad inmensa, mezclada con confusión, brota de lo más profundo de mi pecho: <<Espera, ¿ya somos novios?>>.
—Ay, no sé ni qué somos, pero el chiste es que otro tipo te beso, ¿cómo quieres que me sienta al respecto?
—O sea, claro que me gustaría que fuéramos novios, pero hay que hacerlo formal en otro momento, ¿no crees?
Me acerco a Javier y trato de tomarlo de un brazo, pero se suelta al instante. Por el impulso, está a punto de perder el equilibrio por segunda ocasión.
—No me toques ahorita, Diego.
—Javier, déjame explicarte lo que sucedió. Neta que no tienes que preocuparte de nada.
—Seguro... —responde incrédulo.
—Mírame a los ojos, capitán —digo, al tiempo que lo tomo de la barbilla y dirijo su mirada hacia mí.
—Te escucho —responde. Nuevos turistas empiezan a llegar a la sala, por lo que nos vemos obligado a movernos de la puerta. Javier avanza y se sienta sobre una banca al centro del salón.
—Aristóteles fue a mi casa... en busca de consejo...
—En busca de tus labios, querrás decir —me interrumpe.
—A ver, cállate. Aunque en cierto sentido es bueno que hagas bromas, pero ahorita presta atención. Aristóteles quería que le aconsejara cómo darse cuenta que es gay, o mejor dicho, que le contara cómo fue que yo descubrí que lo era.
—¿Y qué le dijiste?
—Que fue hasta que besé a Temo, en la secundaria. Le expliqué cómo fue que mi corazón, cuerpo y alma reaccionaron como fuegos artificiales cuando mis labios tocaron los de otro hombre.
>>Fue entonces que Aristóteles me besó, pero antes que digas algo más: el beso duró un mini segundo y no sentí absolutamente nada. Pero creo que fue suficiente para que nuestro amigo se diera cuenta que en realidad le atraen más los chavos.
—¿Y esperas que me crea esta tonta historia? —inquiere, mirándome con ojos acusadores.
—A ver, es neta lo que te estoy contando. Él mismo me lo explicó y hasta me pidió que lo olvidara. Es más, hasta me dijo que lo quería intentar con Temo; mira, aquí tengo los mensajes que me mandó hace rato.
Saco mi celular y le muestro los textos que me estuvo mandando en las últimas horas, pidiéndome consejos sobre la forma de sincerarse con Temo y hasta opciones para robarle un beso. Bajo lentamente leyendo en voz alta los mensajes hasta que llego al último, al más reciente, enviado hace apenas media hora: <<Creo que no va a venir>>.
—Pues al parecer lo dejaron plantado.
—Lo sé —respondo un tanto triste, más que nada por mi amigo.
—Y bueno, sigo sin comprender el motivo por el que Aristóteles te besó, pero al parecer no era nada en serio, ¿verdad?
—Te lo juro —respondo llevándome una mano al corazón.
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COMENZAR DE NUEVO
FanfictionCuando Temo sufre por su amor no correspondido con Aristóteles, Diego se convierte en la única persona capaz de ayudarlo a salir de su depresión y sus crisis. Narrada desde la perspectiva de Diego, esta historia nos contará qué sucede cuando él ll...