Capítulo 1

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Hola. Quiero decirte que esto es solo un borrador. Me disculpo si encuentras errores e incoherencias.
La historia será corregida una vez tenga el mínimo de capítulos planeados.

•••

11 de enero del 2020

Algunas cosas habían cambiado en el mundo y cuando todos vieron en sus narices el inminente peligro, decidieron hacer algo por remediarlo. Animales extintos por el fin de los siglos y contaminación difícil de detener. Así que los países decidieron tomar medidas drásticas y se espera cumplir con el objetivo de tener un lugar mejor para las futuras generaciones.

Por estas razones consideraron al año 2020 como el final y el inicio de una generación difícil. Algo así como el punto crítico de toda la historia. Pero bueno, que aun así se han podido hacer cambios que sin duda están ayudando al planeta a ser un lugar mejor para vivir.

Entrando en materia, a lo largo de mi vida he vivido en diferentes partes del país, hasta que mis padres ya se sentían muy cansados para mudarse de nuevo y decidimos quedarnos donde estamos actualmente: Pamplona. Hace 3 años decidimos mudarnos acá, ya que es un pueblo que cuenta con una Universidad en la cual yo podía estudiar.

Pamplona es un pueblo muy bonito y frío, donde sus temperaturas pueden llegar hasta los cuatro grados debido al cambio climático. Es un pueblo lleno de estudiantes que vienen de diferentes lugares y rincones; estudiantes que le dan mucha luz, más luz de la que este mundo gris se merece. Por eso en gran parte me quedé y me acostumbré en el pueblo, porque hay una vibra que me hace sentir como en casa.

—¿Qué haces? —preguntan a mis espaldas.

Me sobresalto ante la voz de mi madre y llevo una mano al corazón, sintiendo los latidos frenéticos. Es horrible cuando alguien rompe tu burbuja e intenta matarte del susto. Me volteo en la silla giratoria para observar a mi madre que tiene un delantal puesto y una ancha sonrisa.

—Casi me matas de un susto —le digo, negando con la cabeza.

—¿En qué piensas? —inquiere de repente, mientras se sienta en mi cama. Doy un respiro grande, hidratando mis pulmones y luego expulso el aire.

—En nada, mamá. Solo pasa que ya quiero entrar de nuevo a la U.

Mentiras. Nadie siente ganas de entrar a la Universidad, a excepción de los de primer ingreso.

—¿En serio?

—No —me río y ella lo hace conmigo.

Nos quedamos un par de segundos en silencio hasta que ella decide romperlo.

—Venía a ver qué estabas haciendo y a llevarme esto.

Se levanta y coge un plato junto con una cuchara que hay encima de mi mesa de noche.

—Lo siento. Prometo la próxima bajarlo.

Ella asiente. Me mira fijamente, como intentando descubrir mis pensamientos, sin embargo no dice nada. Inhala fuerte y cuando está a punto de salir de mi habitación hace un último comentario.

—No te pasa nada, ¿verdad?

Me dedico a asentir, no quiero comentarle sobre las cosas que se me pasan por la cabeza. Ella me sonríe, sin querer entrometerse más en mis cosas y sale de mi habitación.

LEAPERS I ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora