Capítulo 14

2.4K 267 213
                                        

Mi boca se forma en una O.

Empiezo a toser de manera brusca y mi garganta empieza a arder. Me llevo una mano a mi pecho mientras me inclino hacía adelante. Estoy ebria, pero no tan ebria como para no saber qué es justo lo que pasa frente a mis ojos.

Sin embargo, no siento ninguna emoción o sentimiento dentro de mí. Quizás el alcohol sea el ocasionante de todo esto, pero ¿por qué no logro sentirme mal? aun así tampoco es que me sienta muy contenta.

Me levanto para dirigirme al baño y veo a Aiden de pie con su mirada muy fija en las parejas que tienen una sesión de besos en la pista. Voltea su mirada hacía mí y se acerca. Veo que con su rostro intenta buscar una disculpa. Disculpa que no le pertenece.

—Oye... —emite Aiden una vez está frente a mí. La música suena fuerte, pero él habla lo suficiente para que lo escuche.

Así que en un impulso me tiro hacía él y de manera rápida Aiden me toma en sus brazos.

—¡Llegaste! —balbuceo mientras rodeo su cuello con mis manos. Aiden está totalmente desconcertado—. Me sentía taaan solita.

¿Qué mierda estoy haciendo?

Y me suelto a reír. Aiden me mira como si estuviera loca y eso hace que me ría con más ganas. Intenta quitar mis manos de su cuello pero yo me aferro más a él como un animal furioso.

—Quiero que me lleves al lago —pido, mientras le hago pucheros. Mi voz no suena clara, mi lengua parece enredada. Pero él niega con la cabeza.

Lo miro de mala forma, lo suelto y empiezo a caminar. Estoy echando chispas, ¿por qué lo estoy haciendo? ¡No lo sé! Pero Aiden es un idiota. Tengo mis manos hechas puños y camino con cara de tragedia hacía la salida.

Quiero sentirme de alguna forma respecto al beso de Olivia y Alek, ¡pero no lo logro! Quiero poder decirme a mí misma cómo me siento, pero la verdad es que mis cavilaciones no me dejan.

Una vez afuera el frío me golpea y me abrazo a mí misma para darme calor. Ha sido mala idea salir pero no regresaré adentro.

—¡Tessa! —me grita Aiden y sé que es momento de empezar a caminar—. ¡Espera!

Agilizo mi paso directo a donde están parqueados los taxis y Aiden me toma de mi brazo derecho. ¡Odio que me tomen del brazo! Así que me zafo bruscamente de él.

—¿A dónde crees qué vas? —inquiere él. Me fijo en sus ojos y sus pupilas están demasiado dilatadas. Sus ojos azules están más oscuros de lo normal.

—A casa —alzo los hombros, pero él no parece convencido. Me suelta del brazo y se pasa una mano por su cabello.

—Yo te llevaré.

—No.

—Sí.

—Que no.

Me hace mala cara. Está desesperado de la conversación infantil, así que mi yo interno se empieza a reír con maldad. Si mi actitud infantil le estresa, vamos a hacer que se estrese más. Entonces empiezo a correr. Bueno, un intento de correr, porque la verdad me estoy tambaleando.

—¡Lero lero carpintero! —le grito mientras me estoy riendo como desquiciada. Corro lo más rápido que puedo.

—¡Deja las tonterías, Tessa!

Dios mío, me estoy riendo tanto que mi barriga duele, pero mi diversión termina cuando me tropiezo.

—No tienes cuidado —se queja Aiden mientras me agarra de manera rápida, evitando que me caiga con todo y dignidad al piso.

LEAPERS I ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora