Capítulo 41

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Comparto miradas con Olivia.

Y asimismo, una oleada de pensamientos confusos aparecen en mi mente.

Daymig.

El solo hecho de pronunciar su nombre en mi mente hace que una emoción extraña germine en mi pecho.

Aiden y Dan se siguen retando con la mirada. Olivia no deja de observarme. Y Alek no deja de rascarse el torso de la mano con incomodidad. Por su parte, Dhalan mueve los pulgares sobre el volante con una sonrisa en el rostro, como si la bomba que acabara de estallar sea demasiado emocionante para él.

—Mis padres deben estar muy preocupados —dice Olivia, disipando el silencio—. ¿Qué les voy a decir cuando me vean así? —su voz se nota desesperada—. ¡Y me duele como la mierda!

Danthaniel reacciona y pone toda su atención en ella. Olivia respira por la boca, como si estuviera pujando y gotas de sudor resbalan por su sien.

Sujeto su mano.

—Tus padres no han llamado, así que supongo que aún no les dicen que desapareciste en el hospital —comento, frotando sus nudillos.

Quiero creer eso. Aunque si es extraño que después de que reportamos la desaparición de Olivia, sus padres aún no se hayan enterado.

—Déjame resolver todo eso a mí —intercede Dan—. Por ahora, necesito curarte la herida.

—¿Cómo? —pregunta ella.

—Cosiendo.

—¡¿Sin anestesia?!

Olivia pone cara de horror. Se echa hacía atrás, lejos de las manos de Dan, pero yo mantengo firme mi agarre para que no se mueva.

—No, por suerte tengo anestesia en casa.

—Entonces vamos allá —sugiero, apresurada.

—Claro, pero ellos dos no subirán a la camioneta.

Danthaniel señala a Aiden y a Alek. Estos dos murmuran algo por lo bajo que no alcanzo a entender.

Minutos después, nos encontramos Olivia, Dhara y yo en la parte trasera de la camioneta. Dhalan en el piloto y Dan en el copiloto. Izan decidió irse con los chicos por aparte. Y claro, pude notar en su mirada que sabía que Ciara ya no se acercaría más a nosotros. No vi tristeza en sus ojos, pero si una especie de vacío.

Llegamos alrededor de 20 minutos al condominio Bissextile y en menos de lo esperado, Dan carga a Olivia en brazos hasta una de las habitaciones de su casa. Danthaniel abre un closet y saca dos cajas blancas. Luego me pide dejarlo a solas con Dhara que se encuentra en la habitación, asegurando que ellos harán su trabajo.

—Espero que me duerman hasta la mierda o gritaré como si estuviera ardiendo en el maldito infierno.

Río ante las palabras de mi mejor amiga mientras ella aprieta las sabanas de la cama. Le doy un beso en la frente, susurrándole que todo estará bien y salgo de la habitación.

Me siento en el pasillo, con la espalda apoyada en la pared, rogando al cielo que Dan haga bien su trabajo y ayude a Olivia.

Dhalan se aparece después de un par de segundos, con el móvil contra la oreja y me pregunta:

—¿Cómo es que se llama la herida?

Ruedo los ojos. Él es demasiado arrogante.

—Olivia Larrota.

—Bien —me da la espalda—. Sí, la paciente se llama Olivia Larrota —Tira de un mechón de su cabello—. Ya la encontramos, está con nosotros. Así que, es hora de que me pagues ese favor que me debes y hagas que dejen de buscarla —Esta vez, gira a verme. Sus ojos grises se clavan en los míos como dagas—. Y si sus padres se enteran que ha desaparecido, pagarás las consecuencias.

LEAPERS I ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora