Mis nervios se paralizan ante ese nombre. Las neuronas no están haciendo su debida conexión sináptica porque estoy desconectada de la realidad. Parpadeo varias veces para asimilar la información, pero la codificación de mi memoria parece estar rota, quebrada, fuera de servicio.
—¿Ruber?
Pregunta alguien a mis espaldas y al girarme, observo a Alek como entra a la habitación. Tiene el ceño fruncido, al igual que yo. Recuerdo lo que escuché hace unos momentos y procuro no delatarme a mí misma. Ya más tarde tendré que hablar con él.
—Te lo juro, Tessa, él... —titubea Olivia, pero su voz se quiebra. Cada palabra parece dolerle.
—¿Pero cómo es posible que esté vivo? —inquiero, tratando de entenderla.
—No me crees —replica ella, exasperada y cansada—. Ninguno de los dos me cree.
—Deberías descansar —interviene Alek, ignorando su comentario.
El chico se acerca a ella y acomoda las sábanas blancas para cobijarla mejor.
—No quiero descansar. Ya no más —refuta ella, impidiendo que Alek la toque—. Quiero irme de aquí.
—Acabas de despertar, Oli, necesitan chequearte.
—¡Te dije que quiero irme de aquí! — da un grito que le lastima la garganta porque empieza a toser.
—Llama a un médico, Alek.
Él obedece mi orden y sale de la habitación. Tomo una de las manos de mi mejor amiga y froto sus nudillos para tranquilizarla. Me duele el corazón verla así. Es imposible que Ruber esté vivo y quizás el accidente hizo que ella tenga una confusión ahora mismo.
—Créeme, por favor —me suplica con la mirada clavada en mí—. Él provoco el accidente. Yo, yo... —trata de hilar las palabras o tal vez trata de recordar porque entrecierra los ojos—. Yo estaba conduciendo y cuando íbamos por la autopista nacional, él apareció en la mitad del camino. Intente esquivarlo y luego ya no recuerdo nada.
—Yo creo que deberías descansar, ¿sí? no me gusta que estés así.
Ella vuelve su expresión fría; frunce el entrecejo y aleja su mano para que deje de tocarla.
—Vete —exige—. Solo quiero ver a mis padres.
—Olivia...
—¡Vete!
El monitor de signos vitales emite un sonido anormal y al determinar la postura de ella, al notar como su pecho se mueve con una vehemencia marcada y sobre cómo aprieta los puños, exhalo fuerte y le digo:
—Está bien.
Doy media vuelta y salgo de la habitación a paso lento. Para ser sincera, lo que acaba de contarme Olivia aún me tiene impresionada. ¿Puede ser posible que Ruber esté vivo? Es algo tan inconcebible que no logre ni siquiera encontrar una explicación lógica respecto a que esté vivo. A menos de que los leapers sean inmortales, pero eso Aiden ya me ha repetido que no lo son. ¿Quizás podría ser un caso de resurrección? Entonces Ruber sería el segundo ser humano después de Jesucristo en hacer tal acto.
Paso por la habitación de Ciara y es como si un imán atrajera mi cuerpo para entrar. Ella dijo que Alek y Aiden nos ocultan algo y que eso es la verdadera razón por la cual ellos están acá. Siento que nunca terminaré de saber todo de esos dos chicos.
Saco mi móvil del bolsillo trasero y llamo a los padres de Olivia para darles la buena noticia. Cinco minutos después cuelgo y continúo con el trayecto para salir del hospital y buscar algo de desayuno.
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LEAPERS I ©
Mystery / Thriller[Libro I: Bilogía Penumbra.] Algo inesperado y sobrenatural está por suceder en el pueblo de Pamplona. Con la llegada de dos atractivos y misteriosos estudiantes de intercambio, el destino de Tessa y Olivia se verá envuelto en una serie de peligros...
