El mundo parece detenerse a mi alrededor.
Mis pulsaciones y respiración están yendo más lento de lo normal.
Las palabras de Aiden se mueven en cada parte de mi cabeza, rompiendo y sobresaltando todo. Mis sentimientos están al borde del colapso. Mis emociones quieren detonarse en cada fibra de mi cuerpo.
¿De verdad él acaba de decir eso...?
—Aiden, yo...
Trato de hablar, pero hay algo dentro de mí que no me lo permite. Es cierto que desde que empezaron a fluir los sentimientos dentro de mí por Aiden, he estado deseando que él los corresponda en la misma medida, pero nunca habría imaginado una confesión tan grande.
Él parece no importarle mi silencio, ya que roza su nariz con la mía con suma delicadeza y el contacto me saca de la parálisis.
—El alcohol siempre me pone en un estado de valentía —dice—, pero a veces es bueno no guardarse las cosas.
Pongo mis manos en sus mejillas y le obligo a mirarme. Trago saliva, porque mi garganta está tan seca que pica. No obstante, me recrimino a mí misma ser tan poco valiente y admito:
—Yo también te quiero, Aiden.
Sonríe, derritiendo a mi corazón. Sus labios están rojos por la urgencia de los besos anteriores y sus ojos están más oscuros de lo normal.
—¿No lo sientes?
—¿Qué? —pregunto, sin despegar ni un momento la vista de él.
—Como el amor te debilita.
El corazón me da un brinco y sé que esa es su respuesta ante el comentario. Quiero confesarle todas las cosas que arden en mi pecho por él, pero sigo demasiado tímida.
Aiden no soporta más mi mudez y tomándome por la cintura, me acuesta sobre la cama. Toma la botella de vodka y la pone encima de la mesa, para luego abrir mis piernas con suavidad y posicionarse en la mitad de ellas, apoyándose con sus codos a cada lado de mi cabeza.
La piel de su pecho es tan blanca que puedo observar algunas venitas. Así que tomo la iniciativa y trazo su piel expuesta con las yemas de mis dedos; desde su pecho hasta sus caderas. Toco el borde del pantalón, clavando mis ojos en él y sin perder más tiempo, empiezo a desabrocharlo.
Él me sonríe.
Su sonrisa ahorita mismo me parece jodidamente atractiva y malvada.
—No soy tan fácil, ¿eh? —emite, haciéndose el modesto—. Primero me gustan los cariñitos antes del sexo.
Me río y detengo lo que estoy haciendo para decirle:
—Los cariñitos pueden venir después.
Lanza una mirada de picardía en mi dirección.
—Entonces no perdamos más tiempo.
Y sin más, junta sus labios con los míos. El beso es desesperado, urgente y lleno de pasión. Muerde mi labio inferior y cuando abro la boca, él introduce su lengua. Pierdo totalmente la cordura porque ahora estoy a merced de él; de sus caricias y de sus besos.
Aiden me besa con premura y delicadeza, provocando que mi corazón se infle de amor por él. Una de sus manos viaja hasta mi cintura y aprieta sin mucha fuerza mi cadera, generando que un gemido ronco se escape de mi garganta. Él aprovecha mi momento de debilidad y deja varios besos acalorados en la piel de mi cuello.
Y lo que estamos haciendo es pecaminoso, pero nadie me toca como él. Nadie nunca había provocado tantas sensaciones en mí con tan solo un beso.
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LEAPERS I ©
Mystery / Thriller[Libro I: Bilogía Penumbra.] Algo inesperado y sobrenatural está por suceder en el pueblo de Pamplona. Con la llegada de dos atractivos y misteriosos estudiantes de intercambio, el destino de Tessa y Olivia se verá envuelto en una serie de peligros...
