XXVI

41.2K 3.2K 538
                                        

Sofía:

—Yo, Sofía Walker te rechazo a ti, James Moon.

El dolor en mi pecho me hace caer al suelo, es un dolor horrible, comienzo a sentir un vacío.

—Vamos Sofía... Termina la oración.

La voz quebrada de James me hace fijarme en él, tiene su mano en el pecho.

¿De verdad quiero esto?

—Sofía... Si sigo así, voy a morir, solo termina la frase.

—Yo... Yo, Sofía Walker... Te ... Te rechazo a ti James Moon como... Cómo mi... ¡Ha!

El dolor en mi pecho se hace más fuerte.

—Te amo.

—Eres mi compañera de vida.

Existen cosas, que por más ínfimas que parezcan, en realidad lo valen todo.

—A veces pienso que toda la felicidad del mundo se puede empezar por encontrarse en algo tan pequeño como una cajita...

Como una cajita...

Dejo las rosas de lado, aún tengo el pequeño anillo entre mis manos.

Por una razón nosotros tenemos el vínculo de beshert hesed... No puedo rechazarlo, no puedo... Porque lo amo.

—James escucha...

Él pone su mano en mi boca para que me calle.

—Sofía... Solo hazlo, no aguanto este dolor.

No resisto más, voy directo a sus labios.

Él se sorprende por mi inesperado cambio de opinión. Tarda un poco en corresponder, pero al final lo hace.

Toma mi cabeza y me acerca más a él, nos fundimos en un beso que solo intenta demostrarlo todo, pide permiso para entrar a mi boca y yo se lo concedo, después de un rato nos separamos por falta de aire.

—Sofía...

Impido que hable poniéndole mi mano en su boca.

—Perdóname, por todo.

—Sofía no tienes que...

Le doy un beso rápido interrumpiendo sus argumentos.

—Te amo James Moon, no sé cómo, o porqué, pero no puedo y no quiero separarme de ti... Nunca.

James me toma por la cintura y me dirige a la cama, besa mis labios con ferocidad.

Tomo su cabello sedoso entre mis dedos, nada importa más que nosotros dos, solo nosotros dos.

—Sofía... Quiero marcarte...

No entiendo ese concepto, pero lo único que quiero es que James me tome, que me arranque el pijama.

—Hazlo.

Siento sus manos recorrer mi cuerpo con delicadeza, pasa su lengua por mi cuello.

—Mía —repite en gruñidos.

Termina despojándome de mi pijama mientras yo intento, con manos torpes, quitarle los pantalones.

James:

—Hazlo.

No lo pienso dos veces, no quiero que ella se arrepienta de su decisión.

Comienzo a tocar su cuerpo, se amolda perfectamente a mis manos.

Tengo que marcarla ya.

—Mía —gruño mientras lamo su cuello, el lugar en el que mi marca debe ser colocada.

Ahora de verdad siento que puedo perder por completo el control.

Siento mis colmillos crecer, estoy a punto de morderla cuando en un impulso me alejo de ella.

Sofía me mira confundida y dolida, tomo la sábana de su cama y se cubre.

Me tomo el pelo entre las manos.

—No puedo marcarte Sofía, aun no.

—¿Por qué? —su voz suena entre cortada, a punto del llanto.

Voy de inmediato con ella, la abrazo con mucha fuerza, dejo besos en sus mejillas encharcadas.

—Primero tienes que saber lo que significa aceptar ser mi Luna.

Ella por fin me corresponde el abrazo.

—Dímelo.

Le acaricio sus cabellos castaños, está temblando y parece a punto de un colapso.

—Mañana mi pequeña —ahora ya es tarde, ha tenido demasiadas emociones fuertes, y necesita descasar.

Sofía no reprocha, nos quedamos un rato hablando de algunas cosas, hasta que ella por fin cae dormida entre mis brazos mientras yo la observo.

—¿Por qué tienes que ser tan hermosa? —le susurro al oído mientras veo su boca entreabierta—. Mía —susurro finalmente mientras me acorruco con ella para descansar.

Sofía me ha aceptado. 

E.

El llamado a la Luna #3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora