James:
Casi asesino a los idiotas que se atrevieron a dejar salir a mi Luna de esta mansión, pero Emma se interpuso entre mi furia y el bienestar de aquellos traidores.
Jack estuvo inconsolable, así que dejé que diera él la orden de buscarla, aulló desesperado a lo que otros lobos de la manada respondieron.
Al poco tiempo la encontraron en casa de una de mis mejores guerreras y rastreadoras: René.
Me apresuré a llegar a donde la casa de René, pero vaya mi sorpresa al notar que esa delta osó a interferir entre mi Luna y yo al ponerse de pie entre nosotros, colocando a mi Luna detrás suyo, protegiéndola de mí, como si yo fuera un monstruo, como si creyera que le haría daño.
Mis instintos y mi voluntad se me fueron de las manos, no pensé en otra cosa más que llevarme a mi Luna a mi propio territorio, mi hogar. La furia me controló.
Y ahora estoy aquí, en el coche camino a la mansión furioso, mi Luna no me ha dirigido la palabra en todo el rato, debe estar muy molesta.
Al llegar a la mansión, la bajo del coche y la tomo del brazo para llevarla a rastras mientras sigue gritando.
—James, eres un desquiciado salvaje, ¡Suéltame, animal!
En mi estado eufórico no tengo tiempo para reñir con ella, así que la suelto, cae de golpe en la sala de la mansión.
—¡Eres un animal!, ¡Bestia!
Aún más enfadado, la tomo por la cintura y la arrastro hasta que queda debajo de mí. Ella tiembla incontrolablemente. ¿A caso me tiene miedo?
—Repítelo —le rujo al oído.
Ella me mira espantada. Estampo mis labios contra los de ella, debo dejarle en claro quién manda. No corresponde a mí beso, en vez de ello, unas silenciosas lágrimas traicioneras salen a recibirme.
(Debes controlarte, la estás asustando.)
Jack tiene razón, si sigo así, ella me odiará, y eso es lo que menos quiero. Intento calmarme, pero ella vuelve a abrir su preciosa boca.
—Jamás voy a querer a una bestia como tú.
Dolido, furioso y triste sigo a mis instintos primarios, le arranco la blusa dejándome ver su sostén de encaje y su perfecta piel.
—Tendrás que aprender a quererme, porque de ahora en adelante... Solo serás mía.
Vuelvo a besarla desenfrenadamente a lo que para mi sorpresa y la de Jack esta vez sí corresponde. Nos separamos por falta de aire, así que bajo mis labios a su cuello, su piel se eriza a mi toque. Lamo un par de veces en la zona donde irá mi marca.
—James... —ella suelta un leve gemido diciendo mi nombre y tirando de mi cabello.
—No hagas eso nena, no podré controlarme.
Ella para, he inmediatamente la suelto, Jack reclama que la marque ahora antes de que se pueda arrepentir, que le deje nuestro aroma ya, pero no quiero seguir comportándome como un animal con ella, primero tengo que hablarle sobre mí, sobre lo que soy, sobre las consecuencias que tendrá que aceptar si se queda conmigo... Y... Si aún con todo ella quiere irse... Le diré como rechazarme.
Pero no puedo dejarla salir de la casa en estos momentos, Roo Lancaster está allá afuera todavía, esperando en algún lugar para poder matarme.
Si la atrapa a ella, me atrapa a mí.
Le acerco mi camisa para que pueda cubrirse.
—Lo lamento Sofía, esto no volverá a ocurrir sin tu consentimiento. Por tu bienestar, no puedes salir de esta mansión, no hasta que te explique la situación, y eso ocurrirá dentro de tres días, ya que tengo que hacer un viaje urgente.
Ella ni siquiera me mira, debe estar profundamente apenada por lo sucedido hace apenas unos instantes.
—¿Deseas alguna cosa antes de que me vaya? —Sofía se queda en silencio unos segundos hasta que después habla.
—Si —su voz tiembla tanto como su cuerpo, puedo escuchar su corazón latir a mil.
—¿Qué deseas mi hermosa Luna? —intento ser lo más amable posible con ella, ya que la estoy privando de su libertad.
—Ya que no podré salir de aquí... Quiero que liberes a René, y que la dejes venir a visitarme.
La miro sorprendido, por primera vez está asimilando la realidad de su nueva situación. No puedo negarme, ya que no puedo liberarla aun, decido cumplir sus deseos.
—Está bien mi Luna, dejaré a tu amiga libre y con mi permiso para visitarte, pero no podrás ir con ella bajo ninguna circunstancia a ningún lado fuera de esta mansión.
Ella me mira, se ve feliz, salta a mi cuello y me abraza fuertemente, quedo asustado por su reacción, pero le correspondo.
—Gracias... —susurra en mi oído.
—De nada, Luna mía.
Melan acomoda todo lo necesario para que mi Luna descanse en mi habitación, y yo termino mudándome a una habitación situada al lado.
Después de eso, doy la orden para que saquen a René bajo advertencia. Y voy a la junta para dar caza a Roo Lancaster.
E.
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El llamado a la Luna #3
ParanormalSi te gusta soñar, pasa y entra... James Moon, un hombre lobo despiadado y altamente cruel, alfa de la manada Bloody Moon, una de las más fuertes y temidas, ha perdido la esperanza de encontrar a su beshert hesed después de buscarla por ciento cuar...
