ESTAMOS JUNTOS, Y ESTAMOS BIEN.

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Siete meses después.

Sofía:

Los embarazos aquí son bastante diferentes, a decir verdad.

Mi bebé llegó sano y salvo al sexto mes de gestación, según el médico, esto es lo normal en un embarazo entre humanos y lobos ya que el embarazo común entre lobos es de tres meses.

Las cosas en Bloody Moon están... Relativamente bien, hemos recibido mucho apoyo por parte de otras manadas, desde mano de obra para las reconstrucciones hasta suministros de comida.

Después del ataque, me he tenido que hacer cargo de toda la manada, ahora veo cuánta responsabilidad llevaba James encima.

Edgar me ha ayudado mucho en este nuevo proceso ya que el puesto de Alfa y Luna habrían podido absorber todo mi tiempo de no ser por su ayuda diligente, en realidad lo único que deseo con todo mi corazón es estar con mi bebé: Allen Moon.

Es tan hermoso como su padre, aunque, extrañamente, su cabello es blanco totalmente.

Estamos en pleno inicio de un nuevo invierno y la nieve no deja de caer. Parece como si el invierno supiera que aún no estoy lista para soltar, para dejar ir.

—Ya está todo listo Luna —Edgar termina de acomodar los papeles que he firmado sobre los asuntos de seguridad de la manada.

—Gracias Edgar, puedes retirarte —le concedo mientras yo también arreglo mis cosas para dejar el trabajo hasta aquí.

Hace una reverencia, pero antes de que salga, lo detengo, estoy un poco inquieta por una pregunta que lleva en mi cabeza desde la guerra.

—¿Cómo está Dominic? —inquiero en forma calmada.

—Está recibiendo terapia —la sonrisa de Edgar está mejor que antes—. Está luchando contra el pasado, como todos.

Entiendo lo que dice.

—Bueno, si necesitas algo... Ya sabes que puedes pedirlo... —sonrío de forma fraternal.

—Gracias Luna, con su permiso —él hace una reverencia.

Después del fiasco de Emily Sanders como Senka Vackorovich, el odio y resentimientos que pude acumular contra Edgar se han disipado un poco, al final... Pude entender que su conexión no era genuina, pues Emily no era su beshert.

Sigo pensando que se portó como un imbécil, pero ahora lo está haciendo mejor.

Edgar se retira de inmediato, no ha podido mudarse de la mansión de la manada puesto que hay demasiado trabajo pendiente por hacer, sin embargo, muy raramente veo a Dominic por aquí.

Me quedo en el despacho un rato más hasta que llaman a la puerta.

—Pase —concedo mientras reviso de nuevo nuestro último libro contable.

—Luna.

Entra Delina haciendo una reverencia, es una nueva sirvienta, es algo mayor y regordeta, pero tiene un espíritu y carisma muy dulces.

—Allen se ha despertado —me dice con calma.

Dejo de inmediato los papeles y voy corriendo a la habitación de mi bebé, ahí está, llorando con fuerza exigiendo que lo cargue en brazos.

—Ya, ya mi tesoro —lo meso entre mis brazos con delicadeza, respiro su dulce aroma—. Aquí estoy, todo va a estar bien —le susurro a mi bebé.

—Estás bien, estás a salvo.

No puedo evitar sentir un poco de dolor al recordar esas palabras.

Miro al balcón, la nieve fresca ya no cae como antes.

El llamado a la Luna #3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora