Sofía:
Las alarmas de ataque me alertan, y recordando mi experiencia pasada, me levanto de la cama sin tiempo de pensar en más, agarro una gabardina negra y me la coloco, debo ir al refugio más cercano y rápido si no quiero que me pase lo de la última vez.
Salgo de la habitación echando leches, de pronto, un dolor en el pecho me hace parar de golpe.
Me detengo en seco, escucho que alguien grita desesperadamente en una de las habitaciones de la mansión.
Me acerco a los gritos de aquella mujer, entre más me acerco, el dolor se hace más agudo e insoportable.
Abro la puerta de la habitación y lo que veo me deja paralizada.
René está encadenada con plata pura, está casi en los huesos y su cuerpo morado por los moretones le da un aspecto atemorizante.
Sigue moviéndose como si no soportara el dolor.
Me acerco a ella.
—¡Tienes que tocarme el cuello! —grita en forma realmente desesperada—. ¡Sofía, toca mi cuello! —grita como si se quemara.
James:
Llego corriendo a la ciudadela en dónde ya hay algunos guerreros batallando.
Melan a mi derecha y Klaussen a mi izquierda.
Edgar se une a la batalla evitando que los vampiros lleguen a la mansión en dónde está Sofía.
Me dirijo persiguiendo a un par de rogues que intentan llegar a uno de los refugios cuando de pronto un lobo salta sobre mí, por el olor y por su condición sé que es Lancaster.
—Sofía... Tienes que dármela.
Habla Lancaster en mi cabeza en forma desesperada.
—Jamás. —respondo firme mientras con mis patas traseras lo empujo.
Él se avienta sobre mí nuevamente, pero aprovecho para morderle una pata.
Se aleja de mí un poco herido.
Le aúllo a la Luna, llamándola para que tenga piedad por nosotros y nos ayude en esta guerra, alargo mi aullido al que le siguen Iván y Melan.
Roo vuelve a lanzarse a mí.
—No me rendiré, no esta vez.- —habla en el tono más determinado que nunca le he escuchado.
Esta será una verdadera batalla a muerte.
Senka Vackorovich:
Estoy en la mansión, he logrado burlar la seguridad, sé que está aquí, puedo olerla, está herida.
Me acerco por las escaleras a la planta alta.
Tengo en mi mano la pistola cargada con plata envenenada.
Ningún lobo sobreviviría a algo como esto.
Escucho sus débiles pasos, pero no viene sola, otra presa herida la acompaña.
Apunto la pistola al frente, lista para disparar.
Llego al pasillo de las habitaciones, y ahí viene, Sofía cargando a René quién parece muy herida, se han sacado los collares.
Apunto algo indecisa, René me mira.
—¡¿Estás viva?! —René grita incrédula con mucha felicidad en el tono, su rostro brilla al verme, después repara en la pistola que sostengo con firmeza entre mis dedos—. Suelta eso Emily, te puedes hacer daño, tiene... —su rostro muestra preocupación genuina por mí.
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El llamado a la Luna #3
ParanormalSi te gusta soñar, pasa y entra... James Moon, un hombre lobo despiadado y altamente cruel, alfa de la manada Bloody Moon, una de las más fuertes y temidas, ha perdido la esperanza de encontrar a su beshert hesed después de buscarla por ciento cuar...
