XXXVII 2

28.1K 2K 132
                                        

Iván Klaussen:

Horas antes de la presentación.

—Lo lamento mi flor de loto —hablo mientras conduzco a mi media hermana medio drogada hacia mi automóvil.

—Eres... Un maldito traidor...

La estampo contra el árbol sin importarme lastimarla.

—¡¿Crees que yo elegí algo de esto?!

Melan me mira llena de odio, la tortura por la que pasé para decirle una verdad que aún no puedo... No quiero.

—Mi flor de loto, hablas de traición y tú eres la principal traidora, ¿Qué hará James contigo cuando lo sepa?

Melan intenta liberarse de mi agarre, pero está muy débil, esta vez la ventaja es mía.

—No puedes obligarme... —ella comienza a reír mientras se desploma— Te dije que no intervinieras, tienes la marca... Ella no aceptará esto.

Mi enojo sale a flote, no puedo seguir fingiendo.

—Yo... Realmente me he enamorado de ti, y no quiero que te hagas daño y lastimes a los demás por una estúpida venganza.

La abrazo fuerte, esa V que arde en mi pecho es una maldición que yo nunca pedí, que mi padre me legó.

—Lo lamento, mi flor de loto.

Ella entiende a lo que me refiero he intenta gritar, golpea mi pecho con todas las fuerzas de las que ella es capaz ahora, incluso su voluntad de alfa pelea contra mí, no dejaré que me dé una orden más.

Me acerco a su cuello, tomo sus rizados cabellos rubios, su blanca piel se siente suave mientras dejo un pequeño beso.

—¡Iván! —gritaba una pequeña niñita mientras se acercaba a mí con los ojos llorosos.

—¿Qué ocurre flor de loto? —sus infantiles ojos ya desde ese entonces me volvían loco.

—¿Por qué lo has hecho?

Me di la vuelta incapaz de pronunciar esas palabras.

—Como lo siento pequeña —por fin logro pronunciar, después de tantos años, por ambas cosas.

Antes de darme cuenta, mis colmillos ya están en el cuello de Melan mientras que su sangre impregna mi boca y la mía su herida.

—Eres mía ahora.

Melan:

No puedo creer que se haya atrevido, después de quedar inconsciente desperté en la misma silla de la que Iván me raptó, quiero pensar que es una pesadilla, pero el ardor en mi cuello me dice que no.

Corro al cuarto de baño y la miro, ahí está.

I.K.

La estúpida marca de Iván.

—¿Qué haces ahí Melan?, la presentación ya casi comienza —dice Emma, la hermana de James que ha venido para la presentación.

Hago una reverencia y rápidamente me voy de aquel lugar, no puedo dejar que Emma me olfatee, encontraré una forma de romper la marca de Iván.

Me siento en la silla más cercana a James y Sofía, me siento increíblemente segura cuando Sofía está conmigo.

Durante la presentación siento el vínculo de Iván intensificándose, si seguimos así, pronto podrá leerme la mente y saber todo lo que desea.

—Eres mía Melan, mi flor de loto.

Su horrible voz suena en mi cabeza, gracias al vínculo.

Salgo de mi asiento con intención de escapar de la manada, mi tiempo aquí ha acabado.

De pronto las miradas expectantes se voltean a un lobo de ojos grisáceos que viene a toda velocidad, su olor a canela me hace quedarme sin aliento.

(Beshert hesed.)

Dice mi loba algo dolida.

—¡MIA! —gruñe aquel lobo en mi espalda descubierta—. ¡SOLO MÍA!

Sin más, me jala de la cintura y conmigo en brazos, corre a la densa masa boscosa.

Aun aturdida por la droga de Iván no puedo defenderme y librarme de su agarre.

Los lobos alfa y los guerreros que se encuentran custodiando nos rodean, no hay escapatoria, Iván va a llevarme consigo.

Edgar Smith:

Aturdido por la sorpresa de saber que un beta rogue es el beshert de la pequeña Melan y no cualquiera, uno con la marca apenas rota de Lancaster y que, además, la estúpida niña está marcada por Klaussen, salgo de la sala de reuniones en donde todos están histéricos pensando que hacer.

Hace tanto tiempo que ya no tengo paz, pronto la luna roja llegará y con ella la etapa de celo.

—No pasaré con Emily el celo —le hablo a la luna brillante que parece indiferente a todos.

—Concedido.

Más pálida de lo que la recordaba, como muerta, su castaño cabello ahora es rubio y sus ojos verdes ahora están totalmente rojos... Rojo sangre.

—¡¿Qué haces aquí?!

—Vine por algo que James me debe.

Sus ojos me hipnotizan, ¿Por qué está pasando esto? Nadie puede hipnotizar a nadie a menos que...

Su nauseabundo olor a muerte invade mis fosas nasales.

Vampiresa.

—Queda en paz Edgar.

—¡Rachel! —gruño cuando ella me atraviesa una daga de plata en el pecho. 

E.

El llamado a la Luna #3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora