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Melan:

Entro por la puerta trasera, he llegado de hacer las compras de la semana, me dirijo a guardar todo cuando de pronto uno de los guardias entra con una caja para mí.

—Melan Klaussen, te han traído esto.

Me entrega la caja que pesa un poco, agradezco con la mirada y la llevo a mi pequeña habitación.

Termino de guardar las compras y me encierro en mi habitación, la caja tiene una carta.

Melan:

Eres una flor de loto escurridiza, pero no puedes negar tu destino, tu deber es regresar a tu verdadera manada.

James no podrá protegerte por mucho tiempo, ¿Se te olvida que compartimos un aliado?

Senka Vackorovich.

No falta mucho para que ataquemos a Bloody Moon y destruyamos a James.

Elige sabiamente el bando al que perteneces, no siempre la suerte estará para esa manada en la que has elegido ocultarte tan cobardemente.

Ya es momento de que madures y regreses.

Es lo que nuestro padre querría. Una cosa más... Un pequeño presente.

Con todo mi amor:

Iván Klaussen.

Ese hijo de perra... Abro lentamente la caja que tengo en el regazo.

Dentro viene el vestido nupcial que le perteneció a mi madre, el que a veces me colocaba cuando era pequeña.

Melan Klaussen e Iván Klaussen.

Dicen un par de anillos, los anillos los conozco tan bien... Las mandó a hacer el que se hacía llamar mi padre.

Aviento los anillos con fuerza, sin importar el impacto, los anillos están intactos, están hechos de lunalia, la piedra lunar, un extraño material que se encuentra en lo más alto de las montañas, regalo de la diosa a la primera pareja que se unió en este mundo.

—¡MELAN! —ruge la voz de James, obedientemente corro a donde se escucha, muy pronto vengaré la muerte de mi madre.

James:

—Tienes que ayudarme —le pido a Edgar.

—Olvídalo hermano, yo no tengo idea.

—Que buen beta eres, me sorprende.

Edgar se pone a reír como loco, palmea el escritorio.

—Esto no pasaría si tú hubieras experimentado antes.

—No, mi Luna tiene que ser la primera y la última, no como tú que antes de Emily te divertiste con René.

Edgar pone una cara seria, el tema de René no es fácil para él a pesar de que ya pasó tiempo.

—Eso fue diferente... Sabes bien que yo creía que ella era mi beshert hesed.

—Si... Si Emily no se hubiera ido antes de nuestras transformaciones seguramente nada de eso hubiera pasado.

—Pero ahora Emily está aquí... ¡Ya sé!

—¿Qué cosa?

—Voy a llamar a René, ella al ser mujer te dirá todo lo necesario para esa gran noche, además, es la mejor amiga de nuestra Luna.

—Me suena a que quieres verla.

—Vamos James, ya tengo a mi beshert.

—Si... Pero no sientes tanta atracción por ella que digamos.

—¿Por qué lo dices? —me pregunta Edgar nervioso, lo he descubierto.

—A estas alturas ya tendría el futuro beta principal de la manada corriendo, además... El día en que llegó René me dijiste que tu instinto te llevó a ella.

—Exacto, ella es mi compañera de linaje... Pero no es mi beshert, creí que si pasaba tiempo con ella una unión de beshert hesed existiría... Pero no se pudo, sabes que llevaba casi el mismo tiempo que tú esperando a mi alma gemela, además... La aparición de la compañera de linaje solo podía significar... Que yo ya no tendría la oportunidad de encontrar a mi beshert.

Asiento con la cabeza, Edgar y yo sufrimos mucho por nuestras pequeñas.

—Llama a René en seguida.

—Como ordene el alfa.

—Deja eso ya, me tienes cansado, por la diosa...

Edgar sale riendo del despacho. Comienzo a revisar unos papeles cuando de entre ellos una carta sobre sale, tiene un gran cello K.

Es de la manada de los Klaussen, la manada Kralcka.

James:

Sabes bien que retener a un alfa es un delito, y aún más detener a la Luna de un alfa.

Si no quieres que lleve este caso al Consejo, te recomiendo que me entregues a Melan por voluntad propia.

Ella nos pertenece.

Iván Klaussen.

Con una mierda... No solo tengo que lidiar con Roo, ahora también con Klaussen.

—¡MELAN! —grito.

Ella se asoma tímidamente a mi despacho después de un rato.

—Toma asiento —le indico—. Tienes que contarme la verdad.

Melan abre los ojos consternada, como si la hubiera descubierto haciendo una travesura.

—¿A qué se refiere alfa?

—¿Qué lazo te une a Iván, tu medio hermano?

Ella suspira aliviada, baja la cabeza un poco.

—Soy su compañera de linaje.

—¿Estás segura de que no eres su beshert hesed?

Ella me mira bastante indignada.

—Usted mejor que nadie sabe que las uniones entre familia no existen, es una ley de la diosa Luna.

Ella tiene un punto muy grande a su favor.

—¿Por qué Iván está tan interesado en ti?

—Como usted sabe, mi padre le fue infiel a mi mamá, de esa infidelidad nació Iván, la amante de mi padre era su compañera de linaje, la Luna de la manada vecina, mi padre terminó rechazando a mi madre para unirse a esa mujer, pero ella fue asesinada por su beshert hesed cuando se enteró de la traición, Iván creció y cuando se transformó su rango a penas y llegó a alfa.

Hace una pausa para sacar de su cuello un collar muy maltratado.

—Después de eso mi padre nos buscó, me arrancó de los brazos de mi madre cuando tenía cinco años y a ella la intercambió con los Vackorovich para cerrar su pacto, para esa edad yo ya daba señas de ser una mujer alfa, mi padre e Iván querían tener más poder, así que planearon unir a las manadas, para mala suerte resulté ser la compañera de linaje de Iván, querían hacerme pasar por beshert hesed de él, ocultar mi rango y convertirme en la Luna de ambas manadas.

A esas alturas Melan ya se encuentra llorando.

—Pero luego llegó la campaña de la muerte roja, antes de que las manadas se pudieran unir en una sola, mi familia cayó por haber traicionado a nuestra especie... El resto de la historia usted ya la sabe —termina con un tono de voz agrio.  

E.

El llamado a la Luna #3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora