Lo que recuerdo de esa madruada fue que no nos detuvimos hasta que nuestros cuerpos rogaban por un descanso.
¿Quien diría que el cuerpo humano estaba diseñado para dar y recibir tanto placer?
Humanos 1 – Angeles 0
Miré la hora en el reloj 4:30 am
Cerré los ojos consciente de que el tiempo se acababa.
Ella me abrazó acercándome más a su cuerpo. Mi cabeza estaba en su pecho y yo no dude en abrazarla.
-Lolo…- susurré.
-¿Si?- dijo suavemente.
Había algo en mi cabeza que seguía dándome vueltas y no quería irme sin saberlo.
-¿Puedo preguntarte algo?- esta vez la miré. Ella miraba el techo pero no tardó en mirarme de vuelta.
-Si, bebé.- dijo con una tenue sonrisa. Algo me decía que ella ya sabia lo que preguntaría.
-¿Qué hiciste para terminar aquí?-
-Te refieres a… ¿Cómo termine siendo un ángel caído?-
-Si.- dije dudosa. La ultima vez que topamos este tema sentí su incomodidad. No quería obligarla a hablar de algo que ella no quería.
-¿Te parece mejor si te lo muestro?- preguntó y no pude evitar mi cara de asombro.- Solo si quieres.- se adelantó a decir.
-Si, lo siento. Es solo que no esperaba eso.-
-Supongo que después de todos estos años, aun no sé como contarlo. Es mas fácil verlo que explicarlo.- esta vez la tristeza salió a flote. Asentí tomando la mano que ella me extendía. -¿Estas lista?-
Asentí y deje salir un suspiro cuando sentí como todo se borraba a mi alrededor.
Por un momento todo fue blanco hasta que lentamente el escenario de sus recuerdos empezó a formarse.
Las paredes blancas se tornaron azules, el olor a hospital inundó la habitación y en el centro apareció una cama. Busqué al ocupante y vi a la otra Lauren en un pequeño comedor junto a la ventana. El lugar parecía bastante costoso. Quizá era una clínica.
Miré a mi alrededor en espera de Lauren, pero no la encontré.
Imagine que esta vez no quería ser una espectadora.
Me concentré en la otra Lauren. Calculaba que tenia unos 25 o 26 años. Llevaba bata de paciente y su brazo izquierdo estaba vendado. Quizá fue un accidente.
Caminé un poco mas hacia ella. Escribía una carta asi que me senté a su lado para poder leerla.
Querida Camila:
¿Recuerdas nuestro primer beso?
Estábamos fuera de mi casa, era de noche, la música sonaba suavemente en el auto y el miedo de perder a mi mejor amiga me paralizaba, y sé que tú te sentías igual. Recuerdo que fui yo quien te besó y tú no tardaste en corresponder. Solo nos tomó una carrera universitaria y varias desilusiones amorosas para entender que siempre fuiste tú.
Después de eso nunca volvimos a separarnos.
Terminamos la carrera y fuiste la mejor egresada de Medicina. Siempre fuiste tan comprometida y entregada a cuidar de los demás. Es una de las muchas cosas que más amo de ti.
¿Recuerdas nuestros primeros empleos?
Me aterraba comenzar mi vida laboral. Tenía miedo de fracasar, de arruinarlo, pero tú me convenciste de que sería una excelente médico. Te aseguraste de que supiera que pasara lo que pasara, tú estarías ahí para apoyarme.
Tenía miedo de alejarnos. El tiempo que teníamos para vernos era escaso. Trabajábamos en hospitales diferentes y el miedo de que alguien descubra lo increíble y hermosa que eres, me quitó el sueño en más de una ocasión.
¿Recuerdas cómo te pedí ir a vivir juntas?
Miré a Lauren mientras una pequeña sonrisa apareció en su rostro antes de continuar escribiendo.
Salimos una noche a festejar el cumpleaños de Normani y yo te miraba. No podía dejar de mirarte, mientras tú hablabas con Dinah o reías con Ally. Recuerdo esa noche. Lucias tan hermosa y cuando me pillaste mirándote, me sonreíste de vuelta y me lanzaste un pequeño beso.
En ese instante lo supe. Quería vivir contigo.
Recuerdo que las chicas fueron a la pista de baile y tú te acercaste a mí. Dinah te pedía que vayas pero le dijiste que no. Y en ese descuido, me acerque a tu oído y te susurré “múdate conmigo”.
Cuando me miraste, tenías la sonrisa más grande y más hermosa que había visto jamás. Lo único que hiciste fue besarme y tomé eso por un sí.
Después de eso, vinieron meses de mucha felicidad. Por un momento sentí que lo tenía todo. Que junto a ti no me faltaba nada y aun después de todo lo que ha pasado lo sigo pensando.
La sonrisa de Lauren se borró y sus ojos se cristalizaron.
Eres el amor de mi vida, Camz.
Y lamento el infierno que te he hecho pasar. – finalmente las lágrimas aparecieron y se detuvo un momento para limpiarlas antes de continuar escribiendo.- lamento haberte apartado de mí en estas últimas semanas, pero si no lo hacía… no hubiera tenido el valor...- ella tachó esa última parte.
Cuando me preguntaste porque quería trasladar a mi hermana a esta clínica, te dije que era por su mejor atención, pero mentí. Y lamento tanto haberlo hecho. Sé que prometimos no hacerlo pero era una de las tantas promesas que empezaba a romper.
Estuviste junto a mi cuando la trasladaron y te encargaste de tomar su caso para cuidar de ella. Y ese era el objetivo. Quería que cuidaras de ella cuando yo no estuviera.
Sus lágrimas caían cada vez más y mojaban el papel. Quería acercarme, detenerla y abrazarla pero eso quizá nos sacaría de sus recuerdos y necesitaba entender.
Sé que estas molesta conmigo. No imagino que haría si me llamaran diciéndome que intentaste suicidarte. No me imagino perderte y no me imagino sin ti. Pero tú eres fuerte y yo no. – dejó de escribir y se puso a llorar. Nunca la había visto llorar y me partía el corazón no detenerla. Lloró unos minutos y yo lo hice con ella. Aun no entendía lo que sucedía pero su dolor era tan grande, que lloré en silencio junto a ella. Lentamente se fue calmando, se limpió las lágrimas y tomó de nuevo el esfero para continuar.
Si soy sincera, creo que me odiaras después de esto, pero Taylor ya no tiene tiempo. No puedo quedarme quieta y ver como mi hermanita muere y no hacer algo al respecto.
Los papeles que ocultaba y por los que discutimos, eran exámenes médicos que me realicé días antes. Necesitaba saber si mi corazón era compatible con el suyo.
Lo es.
Camz, eres lo mejor que me ha pasado. Eres el amor de mi vida y me hubiera gustado tener más tiempo para pedirte que te cases conmigo. Me hubiera gustado conocer todos los países que aún nos faltaba por conocer y envejecer contigo. Me hubiera gustado tener hijos, quizá con tus ojos y mi cabello. Que tengan tu carácter y me derritan el corazón con un berrinche. Me hubiera gustado regalarte más tiempo pero el mío se termina a cambio de más tiempo para ella.
Cuídala mucho y dile que me perdone. Que nunca quise dejarla pero que no encontré otra manera de salvarla. Camz, ayúdala a ser una buena persona. Ayúdala a encontrar aquello que la haga feliz y dile que yo estaré ahí para cuidarla.
Te amo. Y espero que entiendas que no podía dejarla morir. Y también lamento mucho dejarte y no cumplir todas las promesas que te hice.- sus lágrimas seguían saliendo lentamente.
Pero la vida es muy corta para amarte solo en una, prometo buscarte en la próxima vida.
-Lauren
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Siempre tu
Fanfiction¿Qué pasaría si te enamoras una y otra vez de la misma persona? ¿Una y otra vez en... cada vida? Creo firmemente que algunas personas están destinadas a conocerse, a encontrarse a pesar de las circunstancias, algo así como el mito del Hilo Rojo pero...
