-Estoy segura de esto. Quiero estar contigo, ahora.-
Ella me miró fijamente como intentando encontrar la verdad de mis palabras.
Yo no mentía, no tenía dudas de que ella era la persona con la que deseaba estar.
Volvió a besarme, esta vez con mucha más calma y suavidad. Su toque se volvió más suave y sus besos se volvieron una tortura. Ella era mi perdición.
Después de algunos minutos, ella hizo otro intento por abrir mi blusa y esta vez no se lo impedí. Cuando logró deshacerse de mi prenda, sus ojos recorrieron mi pecho con más intensidad de la que creía encontrar en su mirada. Empuje su cuerpo para obligarla a levantarse y así poder retirar su camiseta. Verla en sujetador puso en alerta todos mis sentidos que empezaron a trabajar mil veces más agudos.
Ella siguió besando mi cuerpo, repartiendo besos por mi cuello, bajando suavemente hacía mi pecho. Sentía como una de sus manos subía por mi abdomen mientas su cuerpo empezaba a ubicarse entre mis piernas. Solté un jadeo cuando una de sus manos empezó a masajear mi pecho y su cintura causó una fricción sobre mi centro.
-¿Estas bien?- me preguntaba cada cierto tiempo, como asegurándose de que nada malo me sucediera.
-Te necesito.- susurré cuando su cadera estaba armando un alboroto bajo mis bragas.
Ella se deshizo de mi sujetador y poco tiempo después de mis jeans.
Podría jurar que mi rostro tenía un rojo intenso, pues me sentía un poco insegura con mi cuerpo.
-Eres hermosa, Camz.- me susurró en el odio, como si ella hubiera escuchado mis pensamientos. Retiré su sujetador y la despoje de sus jeans para quedar en la misma posición en la que yo me encontraba. Únicamente en bragas.
Ella siguió besando cada parte de mi cuerpo y cuando llegó a mis senos, mis caderas empezaron a empujar suavemente contra la de ella, causando que ambas soltáramos gemidos de placer.
-Camz.- gimió ella tratando de detener mis caderas. –Me volverás loca, detente-
-Yo ya perdí la cabeza por ti.- le respondí mientras volvía a empujar y clavaba mis uñas en su espalda. Ella volvió a gemir en mis labios.
-No la has perdido aún.- dijo mientras me miraba fijamente.- pero haré que lo hagas.- sentenció.
Sentí su mano trazar una delgada línea mientras bajaba por mi abdomen hacia mi parte baja. Ella seguía mirándome, captando cada emoción que pasaba por mi rostro. Me obligué a mantener su mirada mientras su mano acariciaba mi mayor punto de excitación por encima de mis bragas.
-Te prometo que perderás la cabeza por mi.- me susurró en el odio mientras su mano se introducía bajo la tela de mi ropa interior. Esta vez cerré los ojos mientras un fuerte gemido escapaba de mis labios.
Sentí su mano causar un caos que me resultaba imposible controlar, mientras sus labios marcaban un camino que recorrían a su antojo. La escuchaba gemir cada vez que mis caderas se levantaban y mis uñas rasgaban suavemente su espalda.
Necesitaba más.
Ella estaba volviéndome loca.
En realidad, estaba loca por ella.
Una ligera capa de sudor se formaba en mi cuerpo y yo solo deseaba que aumentara el ritmo de su acción.
-Te necesito, Lauren.- susurré en su odio.
Ella subió para encontrarse con mi mirada. Sus intensos ojos verdes ahora eran tan oscuros que el deseo en ellos aumentaba mi excitación.
-Mírame, Camz.- me pidió con su voz increíblemente ronca. Maldición, su voz me haría llegar en cualquier momento.- No dejes de mirarme.-
Sentí como se despojó de mi última prenda y ella hizo lo mismo con la suya. Soltamos un fuerte gemido cuando volvió a ubicarse entre mis piernas y su centro hizo fricción contra el mío.
-Camz…- me susurró al oído cuando introdujo uno de sus dedos en mí.
Quise responder, pero la oleada de excitación me cortó las palabras.
Volvió a conectar nuestras miradas mientras su mano y su cadera reanudaban su labor. Fue increíblemente delicada en su trato, asegurándose de que mi excitación alivie el pequeño dolor que estaba sintiendo.
Lo logró, pues luego de varios minutos no quedaba más que dos cuerpos moviéndose a un mismo ritmo, suplicando que terminara con esta dulce tortura.
-Lauren…-
-Estoy aquí, Camz.- susurró, entendiendo que estaba a punto de terminar.-
-Lolo…- me las arreglé para responder. Ella detuvo su acción para mirarme a los ojos.
Le regalé una mirada suplicante, pues lo último que deseaba era que ella se detuviera. Lauren lo notó y en una última embestida mi cuerpo llegó al clímax y todos mis músculos se relajaron bajo su mirada cuestionante.
Abrí los ojos, notando la mirada impresionada de Dinah sobre mí.
Ella me miraba confundida, de pie junto a mi cama.
-Vaya sueño, Mila.- dijo ella sin moverse.- No sé qué rayos estabas soñando pero te aseguro que me gustaría tener uno de esos.-
Mi respiración era agitada y creo que estaba sudando ligeramente.
-Yo… no lo entiendo.- dije con mis mejillas ardiendo.- Se supone que los ángeles no duermen.-
-Yo de ti no me quejaría. Algo me dice que te divertiste demasiado.- finalmente ella dejó de mirarme para caminar hacia su closet en busca de su ropa.- Me agrada que siguieras mi consejo.- Terminó guiñándome un ojo antes de salir de la habitación.
Dejé salir un pesado suspiro, mientras trataba de entender que había sucedido.
En primer lugar, no recuerdo haberme acostado y mucho menos tratar de dormir. Eso era algo de humanos y sé que ahora era uno de ellos pero yo no podía dormir. Bueno eso era lo que creía. Y en segundo lugar, ¿por qué acababa de tener un sueño húmedo con Lauren? No es que me provocara ese tipo de deseo. No la miraba de esa manera, aunque para ser sincera ella no se veía nada mal desnuda y jadeando de placer.
¿Pero en que rayos estoy pensando? Dios, ¡esto tiene que ser considerado algún tipo de pecado!
Esto de los sueños tenía que ser algo definitivamente humano. Carecía de todo sentido de lógica y realidad. Ni siquiera tenía mis alas, era absurdo.
Nunca, ni en un millón de años me imaginaria disfrutando de esos placeres humanos y mucho menos con una mujer. En especial con Lauren.
Ella era peligrosa. No era algo seguro pero tenía mis sospechas.
Estaba segura de que después de esto, no podría volver a verla de la misma manera.
Suspiré mientras colocaba una mano en mi rostro.
Y lo más importante, ¡Dinah no me dejaría olvidarlo!
Tome una de las almohadas y las coloque en mi rostro para dejar salir un grito de frustración
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Siempre tu
Fanfiction¿Qué pasaría si te enamoras una y otra vez de la misma persona? ¿Una y otra vez en... cada vida? Creo firmemente que algunas personas están destinadas a conocerse, a encontrarse a pesar de las circunstancias, algo así como el mito del Hilo Rojo pero...
