Me acerque a Eithan para ayudarlo a ponerse de pie. Tenía sangre corriendo de su nariz y su rápida respiración denotaba el desafiante encuentro que acababa de tener.
Definitivamente no comprendía los beneficios de ser un ángel –caído o no- quiero decir, sangraban, les dolía los golpes y moretones y podían ser desterrados, aunque creo que no era lo mismo que morir. Eithan dejó en claro que eso era imposible.
-¿Estas bien?-
-Kordei tiene razón, estas arriesgándote demasiado al dejarme vivir.-
-Quizá, pero no dejaré que te destierre, sea lo que sea que eso signifique.-
Caminamos hasta que Eithan tomó asiento en una de las bancas de madera, colocando un trapo que encontró sobre su nariz.
-En el principio, en el destierro, los ángeles rebeldes fuimos condenados a vivir por siempre en la tierra.- habló bajo la atenta mirada de Normani y mía.- se nos otorgó un cuerpo humano que conlleva todas sus jodidas debilidades. Los golpes dejan moretones, los cortes producen sangrados pero en cuestión de horas todo vuelve a sanar. Y como todo cuerpo humano, necesita cuidado. Si Normani rompía mi cuello, mi esencia abandonaría mi cuerpo e iría al infierno.- agacho la mirada.- Soy un ángel caído libre pero en cuanto pierda mi “hospedaje” seré encarcelado en el infierno y de ahí no podré salir.-
-Ser un ángel caído apesta.- dije después de todo lo que había aprendido de ellos
-Dímelo a mí.- murmuró Eithan con una sonrisa. La primera sonrisa sincera desde que llegó.
-Muy linda su reunión, en serio que si.-interrumpió Normani llamando nuestra atención.- pero necesito saber qué hacer con él.- sentía sus ganas de terminar la pelea que interrumpí.
-No lo desterraras.- dije con firmeza.
-¿Eres consciente del riesgo que representa dejarlo vivir?- asentí suavemente mirando a Eithan.
-No es el único que me busca. Si no es él, alguien más me encontrará.-
-Harás que el esfuerzo de Lauren se vaya al carajo.- suspiré. Ella tenía razón pero mi naturaleza no me lo permitía.
-No puedo, Normani. No puedo dejar que lo destierres, aunque eso represente mi fin.-
-Eres un…- había tanto enojo y frustración en su mirada.- ¡Jodido ángel!-
-Me agrada tu nueva amiga, Kordei.- habló Eithan dejando el trapo comprobando que la sangre había cesado. Se puso de pie y me miró.- Vida se paga con vida. Evitaste que Kordei me arrancara la cabeza, guardaré tu ubicación y dejaré que alguien más te encuentre.
Eso me sorprendió.
-Gracias yo…-
-No lo agradezcas.- corto caminando hacia la salida.- no tardarán en encontrar a Lauren y saber que no estas con ella.- llegó a la puerta y miró a Normani antes de volver su mirada a mi.- yo de ti, no tardaría en esconderme.- guiñó un ojo antes de abandonar el cuarto.
Jodida mierda.
No tardé demasiado en salir detrás de Eithan. Las clases de educación estaban por terminar y no quería encontrarme dentro de los vestidores cuando las chicas volvieran por sus cosas. ¿Qué iba a decirles? ¿Qué un ángel caído y una Nefilim destrozaron todo cuanto a su paso en una batalla digna de contar? Ser la loca de la clase no era una de las experiencias humanas que tenía en mi lista.
Días después de eso, Normani desapareció de la faz de la tierra. Bueno, no literalmente, simplemente dejé de encontrarla por el campus, en el comedor y según Dinah, incluso dejó de ir a clases. Al no saber de Normani, dejé de saber de Lauren y ahí residía el verdadero problema.
Necesita saber que ella estaba bien.
-Tierra, llamando a Camila.- dijo sacándome de mis pensamientos. – ¿Está todo bien? Llevas días distraída.-
-Sí, lo siento yo… tengo mi cabeza en otro lado.-
-Eso puedo notarlo.- habló Harry cerrando el libro de sus manos. – ¿Qué sucede?-
-Nada, es solo que…- ¿cómo decirle que un ejército viene tras de mí? Había cosas que incluso yo, seguía procesando- estoy nerviosa por los exámenes finales.-
-Ni me lo digas.- suspiró y estaba segura de que me creyó. –unos chicos de semestres superiores dicen tener el examen de Epistemología, si logro convencerlos, me lo pasarán y…-
-Te lo dije, amor.- una voz detrás de nosotros nos tomó por sorpresa.- eso no es ético.-
Nos tranquilizamos al saber que era Louis. Junto a él estaba Noah.
No tardaron nada en unirse a nuestra mesa.
-Hola.- saludo Noah mirándome con una sonrisa.- Llevaba tiempo sin verte.-
Louis y Harry de inmediato empezaron una conversación sobre lo que era ético y lo que no durante un examen.
-Lo sé, estos días han sido complicados.- eso en realidad lo resumía.- y los exámenes son en unos días, lo que representa el doble de trabajos y ensayos. ¿Qué les pasa a los profesores? ¿Acaso no tienen nada mejor que hacer que torturarnos?- escuche su suave risa mientras tomaba mi mano para detenerme.
-¿Quieres que te diga un secreto?- asentí suavemente. Él se acercó hasta que nuestros rostros estuvieron casi juntos que podía sentir su respiración.- Se pone peor conforme pasas los semestres.-
Mi mirada de tristeza solo hizo que su sonrisa creciera.
Ahora lo admiraba. Él era de tercer semestre y a pesar de lo que dijo, nunca lo vi al borde del colapso, lo que usualmente era mi estado de ánimo.
-¿Y si me retiro de la Universidad? Quiero decir, siempre podría empezar un negocio de…-
-La etapa emprendedora.- habló Noah cortando mis palabras. –todos hemos pasado por ella. Louis quiso ser modelo de ropa interior en algún momento.- se burló.
-Después me conoció y obviamente descartamos esa idea.- habló Harry uniéndose a nuestra conversación.
-No la descartamos.- aclaró Louis. –Harry lo hizo. Si arrastro Legislación, dejaré la universidad y empezaré mi vida de modelo.
-Ni lo sueñes. No dejaré que te vean en ropa interior.-
-Lo ven. Él lo descarta.- dijo elevando los hombros causando una sonrisa en nosotros por los celos de mi amigo.
-¿Quieres ir por helado?- me preguntó Noah volviendo a tomar mi atención. –Te dejaré en tu residencia después de eso.-
No tenía ganas de fruta para la merienda, pero un helado sonaba bien.
-Seguro.- dije tomando mis cosas antes de despedirnos de los dos chicos que continuaron hablando de la idea emprendedora de Louis.
No estábamos muy lejos de la plaza universitaria. Compramos los helados y los comimos de regreso a la residencia.
-Te he extrañado.- soltó haciendo que volviera la mirada hacia él.
-También te he extrañado.- dije sincera.- es genial hablar contigo.-
-También me gusta hablar contigo.-
Volvimos la mirada al frente sin saber que más decir. Por alguna extraña razón esto se sentía incómodo.
-Sabes… - volví la mirada hacia él. –hay algo que quiero decirte.-
Me detuve y él se puso frente a mí.
Estaba nervioso. El helado en su mano temblaba sutilmente.
-¿Qué sucede?-
-Mila… llevo tiempo queriendo decirte lo que me está pasando contigo pero no sé cómo hacerlo. –pasó su mano libre por su cabello. En serio estaba nervioso.- eres diferente a todas las chicas que he conocido, tu inocencia es… increíblemente tierna y yo… creo que caí por ti. – Lo mire sin comprender exactamente sus palabras.- Me gustas.- dijo aclarándolo.
Abrí los ojos sorprendida y casi dejo caer mi helado.
-Yo…-
-Me gusta pasar tiempo contigo, me gusta hablar de cosas importantes y de nada a la vez.-
-Noah…-
-Mila…- susurró con tristeza y estaba segura de que entendía mis intenciones.- Solo te pido una oportunidad.-
Lo miré.
Si mi vida fuera distinta… si en verdad fuera humana y reglas celestiales no se interpusieran en esto, la idea de él y yo juntos, no resultaría imposible. Pero ya había roto demasiadas reglas, demasiadas leyes y arrastrarlo conmigo no era justo.
Tomé su mano y me acerque para quedar frente a él.
-Eres una persona maravillosa e increíble, Noah.- dije con toda la seguridad que tenía.- y me gustaría corresponderte, en serio que si pero no puedo.- terminé soltando su mano.- mi vida es un completo caos y tu mereces algo mejor de lo que yo te puedo dar.-
-Mila, tu eres todo lo que estoy buscando.-
-Noah…-
-¿Te gusta alguien más?-
-¿Qué?-
-Me dijeron que no era el único tras de ti. ¿Es verdad?-
“Al menos en eso no se equivoca” Abrí los ojos al escuchar su voz en mi cabeza.
Mire detrás de Noah y ahí estaba ella, sentada en las gradas de la residencia con la sonrisa más bonita que había visto jamás.
-¡Lauren!-
Tire mi helado y corrí tan rápido como pude para llegar a ella. En cuanto supo mis intenciones, Lauren se puso de pie y solo esperó a que saltara sobre ella y envolviera mis piernas en su cintura y mis brazos en su cuello. Me abrazo tan fuerte que sentí que todo iba a estar bien.
-No vuelvas a dejarme.- susurré en su oído.
-No lo haré, Camz. Te lo prometo.-
Y entonces lo comprobé.
Me gustaba alguien más.
Me gustaba Lauren Jauregui.
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Siempre tu
Fanfiction¿Qué pasaría si te enamoras una y otra vez de la misma persona? ¿Una y otra vez en... cada vida? Creo firmemente que algunas personas están destinadas a conocerse, a encontrarse a pesar de las circunstancias, algo así como el mito del Hilo Rojo pero...
