Un pequeño niño corría asustado por las calles de Namimori, sabía que estaba siendo perseguido por unos hombres que deseaban secuestrarlo, pues poseía una habilidad muy especial y que era especialmente codiciada en la mafia.
Al notar una escuela frente a él decidió entrar, una escuela sería un buen lugar donde refugiarse, pues entre tantos niños quizá no lo encontrarían. Sin embargo, los jóvenes de Nami-Chuu acababan de entrar a clases y los pasillos se encontraban desiertos, permitiéndole a los hombres hacer una cacería del pequeño niño.
Fran caminaba con tranquilidad después del almuerzo hacia el salón de recepción con un libro en sus manos, se veía algo complicado, pero sabía que si no entendía algo le podría preguntar a Kyoya, ese hombre sabía caracteres que ella jamás se imaginó que existían.
Al fondo por uno de los pasillos vio correr a un niño que era demasiado pequeño para ser estudiante de Nami-Chuu (además de que estaba sin uniforme) pero evidentemente mayor que Lambo e I-Pin, cargando un enorme libro. Estaba por preguntarle porqué corría cuando vio un unos hombres girar en la misma dirección que el niño.
Confundida vio como el niño se escondía tras ella agarrándose de su sweater, totalmente asustado.
-¡Por favor, ayúdame!
-Eh, preciosa, danos al niño y no te haremos daño.
-Está prohibido el ingreso de extraños al establecimiento- respondió Fran con firmeza. Su ceño estaba fruncido y casi contenía la respiración, la situación no le daba buena espina.
-¡No nos iremos sin Ranking Fuuta!- bramó uno de ellos con rabia.
Fran se sorprendió y le echó una mirada al niño tras él, entonces a eso se debía el libro. Giotto también le había hablado de él, Fuuta della Stella, mejor conocido como Ranking Fuuta, era un niño con un don muy especial que le permitía hacer rankings 100% acertados, lo que era muy codiciado dentro de la mafia para poder generar estrategias de batalla.
Pero Fuuta estaba bajo la protección de Vongola, entonces... ¿Qué hacía ahí? Fran suspiró, no importase quien fuese, ese niño necesitaba ayuda, y esperando que su vértigo no se hiciera presente en el momento menos oportuno, le entregó su libro a Fuuta y se puso en posición para comenzar a pelear.
-Ohh, la niñita quiere pelear- dijo uno de los hombres con burla haciendo reír a sus compañeros -Venga, bonita, nos entretendremos contigo un rato.
Sin embargo la sonrisa de los hombres se esfumaron cuando vieron la de Fran aparecer, no les tenía el más mínimo miedo, y eso por alguna razón, no les daba buena espina.
-Quédate aquí- le susurró a Fuuta, quien asintió temeroso.
Fran corrió hacia uno de los hombres y simulando que iba a darle una patada, devolvió ágilmente su pierna para proceder a darle un puñetazo en el plexo solar haciendo que cayera en shock al piso a un par de metros de ella prácticamente sin aire.
-¿Qu... qué... quién eres?- preguntó uno de ellos entre sorprendido y asustado. Fran volvió a sonreír antes de responder.
-Me llaman la Donna Vongola- y dicho esto se lanzó a luchar contra el resto.
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Hacia unos minutos Kyoya había empezado a escuchar ligeros ruidos, seguramente provenientes de patadas y puñetazos, no le tomó relevancia porque quizá alguno de sus perros había encontrado a un estudiante fuera de clases y le estaba dando su merecido. Pero un grito diferente le llamó la atención, generalmente se escuchaban pedidas de perdón o de otro castigo, pero nunca un:
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Pacta Sunt Servanda
FanfictionFrancesca es la donna que lleva la décima generación Vongola junto a su marido Giotto. Aunque ocupa ese cargo, prefiere quedarse en la superficie viviendo una vida normal alejada de la mafia. Pero cuando su adicción al trabajo termine por pasarle l...
