Álvaro estaba sentado fumando frente a su escritorio, cuando la puerta de su oficina se abrió abruptamente, mostrando a Giotto en hyper última voluntad con sus guardianes tras él. A pesar de que la primera vez que le vio, el rubio lo había intimidado, en ese momento estaba furioso por lo que Maya le había dicho.
El mayor bajó el puro para apagarlo contra el cenicero de vidrio encima de su mesa mientras el grupo de jóvenes se adentraba a la oficina.
—Joven Vongola —saludó Álvaro serio—. ¿A qué se debe su visita? ¿Viene a retractarse sobre lo que le dijo a mi hija?
Giotto frunció el ceño y levantó el mentón molesto.
—No cumplió con su parte —pronunció Giotto—. Habíamos quedado en que dejaría tranquila a Francesca.
—Así que su cualquiera ya le fue con el cuento.
La llama de la frente de Giotto creció furiosamente durante un segundo, pero el rubio hizo una respiración profunda calmando así su ira.
—Mire, joven —dijo Álvaro poniéndose de pie y caminando hacia la ventana con las manos cruzadas tras la espalda dándole la espalda al grupo—. El pacto había sido concretado entre el Vongola Nono y yo.
Álvaro hizo una pausa dramática antes de continuar.
—Y yo... amablemente le permití poner condiciones. Y aun así, ¡osó lastimar a mi hija!
Giotto no emitió respuesta. Álvaro se giró hacia él y le miró frunciendo el ceño.
—Ahora la única manera de calmar la angustia de mi hija es que esa fulana deje de existir.
Giotto se giró haciendo que sus guardianes abrieran paso para dejarle caminar entre ellos.
—Entonces no hay acuerdo —dijo Giotto y caminó para salir de allí.
—¡DARÉ AVISO A VINDICE! ¡Y TENDRÁ QUE LIDIAR CON LAS CONSECUENCIAS!
Los guardianes de Giotto caminaron con tranquilidad tras él, siempre serios para no mostrar ninguna preocupación ni revelar ningún tipo de pensamiento. Pero todos se preguntaban cuál sería el siguiente movimiento de Giotto entonces.
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—Me aburro —dijo Fran echándose sobre el escritorio.
En el salón de recepción Fran se encontraba sentada en la silla de Kyoya, mientras el pelinegro estaba sentado en la ventana, tratando de estar lo más lejos posible de la tropa de herbívoros sentados en el sofá, siendo estos, Yamamoto, Haru, Tsuna y Gokudera, en ese orden.
Reborn había citado a Fran temprano en la mañana en ese lugar para explicarle lo de la chica rubia del día anterior. Y a pesar de que se había "reconciliado" con Tsuna, no cambiaba el hecho de que las cosas aun eran algo incómodas. Entonces, nadie hablaba y Fran se aburría enormemente.
—¿Tienes 5 años?
—¡Al fin! —exclamó Fran levantando el torso—. La edad no tiene nada que ver con la capacidad para aburrirse.
Reborn rodó los ojos y caminó hasta quedar frente a Fran.
—Vengo a explicarte porqué Dame-Giotto te dejo.
El semblante de Fran cambió por completo, pasó por el deje de tristeza para convertirse en seriedad.
—¿De qué hablas? Yo sé perfectamente porqué, él me lo dijo a la cara y no quiero que me lo repitan.
—Fran... —la intentó interrumpir el de las patillas rizadas.
—Ya fue lo suficientemente duro, yo no...
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Pacta Sunt Servanda
FanfictionFrancesca es la donna que lleva la décima generación Vongola junto a su marido Giotto. Aunque ocupa ese cargo, prefiere quedarse en la superficie viviendo una vida normal alejada de la mafia. Pero cuando su adicción al trabajo termine por pasarle l...
