Capítulo 55: El partido de Yamamoto

78 4 0
                                        


Fran estaba contándole alegremente a Tsuna, Gokudera y Yamamoto que Massimo consideraba que ya estaba mejor del vértigo y que por ello, ya podía volver a su casa.

Gokudera y Yamamoto ocultaron su decepción y optaron por felicitar a Fran.

—Sabía que nada podría contra usted, Donna.

—Es genial, Fran-chan.

Pero Fran notó la tristeza en el rostro de Tsuna.

—Hey —dijo ella tomando a Tsuna por el mentón y levantándolo para que la viera a los ojos—. Todavía no me voy, Yoshi.

Tsuna sonrió ligeramente.

—Y no me voy a ir hasta que ustedes salgan de la escuela, ¿si? —la mirada del castaño se iluminó cuando ella le guiñó el ojo.

—¡¿En serio, Donna?! —exclamó Gokudera emocionado.

Fran asintió soltando a Tsuna.

—Ha ha, entonces ¿puedo contar con tu presencia en mi juego del sábado? —preguntó Yamamoto con su gran sonrisa.

—Por supuesto, llamaré a Haru y juntas estaremos animándote en el público.

Yamamoto se emocionó dando un pequeño brinco.

—¡Yatta! ¡Haré mi mejor esfuerzo!

--------------------------------------------------------------------------

Alaude estaba terminando con su trabajo en su oficina preparándose para irse a casa, cuando Kyoya cruzó la puerta sin siquiera tocar y habló sin más.

—¿Kika fue tu novia?

El platinado levantó la mirada, observándole como si estuviera loco.

—¿Perdón?

Kyoya se quedó en silencio, sabía que Alaude lo había escuchado bien.

—¿De dónde sacaste esa tontería? —preguntó el mayor.

—De que tú la amas —Alaude frunció los labios molesto—. Y ella dijo que fue novia de un japonés.

Alaude cerró los ojos y se llevó una mano al rostro para apretarse el puente de la nariz, apoyando el codo sobre el escritorio.

—No era yo, era otra persona.

—Pero Fon sí.

Alaude abrió los ojos sorprendido.

—¿Cómo supiste eso?

Kyoya evadió la pregunta.

—Creí que Fon había renunciado a todo lo mundano.

Alaude suspiró y guardó silencio. Él sabía lo que había pasado entre ellos dos, pero se negaba a compartir aquello con su hermano.

Al no obtener respuesta por parte del mayor, el pelinegro cambió de tema.

—¿Y el japonés? ¿Quién es?

—Otro idiota —fue la única respuesta de Alaude.

--------------------------------------------------------------------------

Giotto entró a casa con las bolsas de las compras que acababa de hacer en el súpermercado y sonrió al encontrar en la mesa del comedor a Fran, Haru y los niños cortando papeles de colores.

—¿Qué hacen? —preguntó el rubio dejando las bolsas en el piso y acercándose a darle un beso en el cabello a Fran.

—Hola, cielo —dijo Fran sonriéndole—. Hacemos pompones para el partido de Takeshi.

Pacta Sunt ServandaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora