-Tsunayoshi- la sutil voz de Fran sonó al otro lado de la puerta cuando Tsuna iba a cambiarse para ponerse el pijama.
-¿Si?- el castaño se asomó por la puerta solo con su pantalón y camisa de la escuela puesta.
-¿Puedo pasar?
-¿Eh?- Tsuna miró adentro maldiciendo internamente por no ser más ordenado -Claro- dijo y la dejó pasar, pero no esperaba que Fran cerrara la puerta al entrar -¿Qu... qué pasa?
-Ehm...- comenzó a decir Fran desviando la mirada -No... no importa- dijo dándose vuelta y se habría ido de no ser porque Tsuna le tomó la mano para impedirlo.
-¡Espera!
Al darse cuenta de su accionar Tsuna se puso totalmente rojo apartando su mano de inmediato.
-¡Lo... lo siento! Pe... pero ¿qué necesitabas?
-Yo...- Fran guardó silencio y volvió a desviar la mirada, suavemente mordió su labio con nerviosismo -Es una tontería...- continuó con una ligera risa.
-Dime- dijo Tsuna con una pequeña sonrisa intentando calmar a la chica.
-Solo... ¿podrías tomar de esas píldoras y abrazarme un rato?
-¡¿Hiee?!- Fran subió la mirada ante el pequeño gritito de Tsuna y al verlo totalmente sonrojado, nervioso y sin saber que hacer decidió desistir.
-Te lo dije, era una tontería- dijo Fran negando con la cabeza y dispuesta a irse una vez más, pero la voz de Tsuna la interrumpió.
-Espera...
Fran abrió los ojos con sorpresa al sentir como en menos de un segundo Tsuna había tomado su mano y la había envuelto entre sus brazos apoyando su cabeza en su hombro.
Tsuna solía ser una persona tímida, por eso a Fran le llamó la atención lo fuerte que se había aferrado a ella, sin embargo, al haber escondido la cabeza entre su hombro y su cuello, ella no podía notar la respiración agitada y el gran sonrojo en el rostro del pequeño castaño.
Entonces Tsuna tomó del bolsillo de su pantalón las píldoras que su padre le había dado. La primera vez que tuvo de ellas, fueron un regalo de Basil, pero con el tiempo su padre fue llevándole siempre.
-¿Para...?- Tsuna comenzó a hablar aun nervioso, reuniendo valor como podía, pero nunca apartando su rostro del hombro de la chica, se negaba a que lo viera sonrojado -¿Para qué querías esto?
-Yo...- dijo Fran cerrando los ojos y apoyándose ligeramente en el pecho de Tsuna, ahí se preguntó en qué momento el castaño había crecido tanto -Es que tu voz suena tan similar a la de Giotto.
Tsuna sintió el impulso de alejarse de inmediato con las palabras de Fran, pero en el fondo, él sabía que también deseaba abrazarla y quedarse ahí junto a ella.
-Te quiero, cielo- dijo Tsuna imitando las palabras que tantas veces había oído de Giotto, Fran sintió como las lágrimas se acumulaban en sus ojos y se aferró más al calor del castaño. No, no estaba acostumbrada a estar lejos de Giotto, y tampoco le gustaba en lo más mínimo.
Tsuna al sentir que ella se aferraba más a él, también se abrazó más a ella, confundido y abrumado por la cantidad de sentimientos que lo estaban invadiendo.
Amaba estar así con Fran.
Lo avergonzaba el hecho de que fuera una farsa, pues ella deseaba que fuera su hermano.
Odiaba que su hermano tuviera el corazón de ella.
Tenía miedo de qué pensaría Giotto de enterarse de ello.
Deseaba... ir más allá.
-Fran...- la llamó, la chica levantó la cabeza a la vez que Tsuna hacía lo mismo.
Fran vio el rostro sonrojado de Tsuna sorprendida, ¿por qué habría de...? Entonces vio la determinación en sus ojos, teñidos de naranja, ya sabía lo que venía, Tsuna pensaba hacerlo.
-Yo...- comenzó a decir Tsuna, pero Fran lo interrumpió.
-No- espetó con firmeza.
-¿Eh?
-No lo hagas- dijo Fran leyendo sus intenciones -No lo hagas, Tsunayoshi.
-Pero...
-No quieres hacerlo- dijo Fran negando con la cabeza, ya había vivido una situación similar alguna vez, esos ojos, esa determinación, las palabras de un joven ilusionado con una mujer que no lo amaba -No quieres complicar así las cosas.
Tsuna contempló a Fran sorprendido, se veía seria, pero al fijarse en sus ojos lucía triste, como si un mal recuerdo estuviese cruzando su mente. ¿En qué o quién estaría pensando? ¿En su hermano?
-Solo...- Tsuna pensó bien sus palabras antes de continuar, le pediría algo que llevaba pensando bastante -No me digas más Tsunayoshi.
-¿Eh?- preguntó Fran ladeando la cabeza, el castaño notó como el semblante de la chica se relajaba, por lo que suspiró aliviado y se explicó.
-Suena muy impersonal- dijo Tsuna poniéndose una mano tras la nuca, aun nervioso por la situación que acabab de ocurrir. Casi le reveló sus sentimiento a Fran y ella tácitamente lo había rechazado.
-¿Yoshi?- preguntó Fran haciendo que Tsuna la mirara sorprendido, nunca se esperó que le dijera "Yoshi".
-¡Sí!- exclamó Tsuna sintiendo como se sonrojaba con el cariñoso apodo.
-Bien, supongo que ya es hora de dormir- dijo Fran desviando la mirada -Buenas noches- continuó abriendo la puerta.
-Buenas noches, Fran.
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Tsuna caminaba junto con Gokudera y Yamamoto hacia la azotea como era habitual para tomar su almuerzo con Fran, aunque el castaño estaba sumamente nervioso pues no se podía olvidar de lo que había pasado el día anterior, todo lo que estuvo apunto de decir y todo lo que deseaba hacer.
En el camino a la escuela no pudo mirar a Fran a la cara en ningún momento, por lo que esperaba que el almuerzo fuera una situación más normal. Cuando abrió la puerta de la azotea su corazón latió rápidamente ante la ansiedad de saber como iba a actuar ella.
Sin embargo, cuando salieron se dieron cuenta que ella no estaba ahí.
Todo podría haber pasado como un atraso, o que quizá los demás profesores invitaron a Fran a comer con ellos, aunque al pequeño castaño le asustaba que eso fuera su culpa, que ella ya no quisiera almorzar con ellos nunca más.
Pero nunca se esperó que en ese preciso momento su teléfono sonara mostrando un mensaje de audio enviado desde el teléfono de Chrome.
La sorpresa invadió a todo el mundo al notar que la sonaba no era la voz de la chica, sino la voz de Mukuro.
"Querido Tsunayoshi, tenemos a tu cuñada, si quieres volver a verla... ya sabes... trae al Vongola cuanto antes".
Y el audio se cortó.
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Nota final: Hola todo mundo!
Disfruten de este capítulo!
*Pregunta: ¿Francesca estará bien con Mukuro?*
Nos estamos leyendo,
Bye! <3
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Pacta Sunt Servanda
FanfikceFrancesca es la donna que lleva la décima generación Vongola junto a su marido Giotto. Aunque ocupa ese cargo, prefiere quedarse en la superficie viviendo una vida normal alejada de la mafia. Pero cuando su adicción al trabajo termine por pasarle l...
