El mundo debía odiar a Tsuna.
Detestaba completamente el día en que los padres iban a la escuela, y es que Nana era tan efusiva y porque no decirlo, desubicada, que se la pasaba metiéndose en sus clases más de la cuenta, interrumpiendo al profesor, haciendo bromas y animándole como si fuera una porrista.
En resumidas cuentas, no podía limitarse a observar.
Y como si aquello no fuera suficiente, su padre estaba en casa.
Tsuna había estado incómodo desde que Reborn le había dicho lo de Fon, y Fran junto a Giotto actuaban como si nada hubiese pasado.
La verdad es que no se atrevía a preguntar por aquello, ni a Fran ni a su hermano.
Pero sí quería averiguar más, aunque no sabía cómo.
—¿Estás lista para mañana, mamá? —preguntó Reborn con voz juguetona.
Tsuna entró en pánico.
—¿Lista? —preguntó Nana confundida.
—Mañana es día de padres en la escuela —dijo Reborn.
—¡Tsu-kun! / ¡Tsuna! —exclamaron Nana y Iemitsu a la vez ligeramente molestos.
El castaño agachó la cabeza. Reborn le hacía lo mismo todos los años, por más que intentaba ocultar la fecha, el pelinegro siempre la recordaba.
—¿Y ahora qué haremos? ¡Mañana íbamos a salir a una cita con tu madre! —lloriqueó Iemitsu con gran dramatismo.
—Papá, no es necesario que... —dijo Tsuna, pero fue interrumpido por Giotto.
—Si quieres voy yo.
Todos se giraron hacia el rubio menor.
—¿E... en serio? —preguntó Tsuna con esperanza, prefería mil veces a su hermano antes que a sus padres que con toda seguridad, lo avergonzarían.
Giotto le revolvió el cabello con cariño.
—Claro, nada como ver a mi hermanito en clases.
—¡Ahora podremos ir a nuestra cita! —exclamó Nana con las manos juntas y ojos soñadores abrazándose a Iemitsu.
Reborn sintió su teléfono vibrar en el bolsillo de su pantalón, por lo que caminó escaleras arriba para encerrarse en su habitación y que nadie le pudiera escuchar.
—Aria.
—Lo tenemos. Vuelo a Japón mañana.
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—Buen día decimo, Kika, Tsunayoshi.
En la puerta de la residencia Sawada se encontraban G y Gokudera esperando a a Tsuna, Giotto y Fran para ir a la escuela.
—¡G! —exclamó Giotto—. ¿Vas a la escuela por Hayato?
Gokudera bufó girándose molesto y G sonrió sutilmente.
—Aunque él no esté de acuerdo —fue la respuesta del pelirrojo—. Asari llegará por su cuenta con Tsuyoshi y Takeshi.
—Ya veo —dijo Giotto con una sonrisa.
—¿Vas a hacer clases hoy, Kika? —preguntó G.
—Me toca con los chicos después de almuerzo —respondió ella caminando de la mano de Giotto.
G sonrió con ello.
—Pues da un buen show.
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Pacta Sunt Servanda
FanfictionFrancesca es la donna que lleva la décima generación Vongola junto a su marido Giotto. Aunque ocupa ese cargo, prefiere quedarse en la superficie viviendo una vida normal alejada de la mafia. Pero cuando su adicción al trabajo termine por pasarle l...
