Tsuna fue despertado como habitualmente por su madre. Medio adormilado aun se puso de pie y se puso el uniforme escolar. Bajó por la escalera rascándose un ojo y sonriendo al ver ligeramente a Fran sentada en el comedor, pero cuando se acercó más la realidad le cayó de golpe.
A su lado estaba sentado Giotto y él tenía su mano sobre la pierna de Fran mientras le hacía cariño.
Ambos hablaban con Iemitsu y Reborn solo tomaba café en silencio. Lambo, I-Pin y Fuuta solo comían su desayuno como era normal.
—¡Ah! ¡Al fin te levantaste, Tsuna! —exclamó Iemitsu con una gran sonrisa haciendo que el matrimonio se girara y le sonriera a Tsuna.
—Buen día, Tsu —dijo Giotto con una gran sonrisa.
Tsuna no fue capaz de corresponder la sonrisa de su hermano.
—Buen día, nii-san.
—¿Pasa algo, Yoshi? —preguntó Fran ladeando la cabeza mientras tomaba un poco de café.
Entonces ella sintió una patada bajo la mesa.
—¡Oye! —exclamó con el ceño fruncido mirando a Reborn, quien la ignoró.
—Debe ser la trasnochada —dijo Iemitsu apoyando su cabeza en sus manos mientras sonreía—. Después de todo Tsuna adora a Gio.
Tsuna forzó una sonrisa.
Las palabras de su padre no eran una mentira. Él adoraba a su hermano, su hermano era todo para él. Y aunque sabía que el bullying que había recibido en la escuela había iniciado desde una comparación entre ellos dos, él jamás culpó a su hermano por ello.
Además Giotto era un buen hermano, era dedicado, cariñoso, siempre lo defendía y lo ayudaba en cualquier cosa que necesitara. Pero un día tuvo que irse a Italia.
—Tenemos que irnos —dijo Fran apoyando su cabeza en el hombro de Giotto escondiendo su rostro en el cuello de él—. ¿Te veo más tarde?
Giotto giró su rostro buscando encontrar el de ella.
—Claro, cielo. Ten un buen día, ¿si?
Fran cerró los ojos y esperó a que Giotto le besara.
Tsuna quiso rodar los ojos.
—Son tan adorables〜 —canturreó Iemitsu aun sonriente.
—Son unos cursis querrás decir —dijo Reborn burlón.
—Envidioso —dijo Fran sacándole la lengua haciendo reír a Giotto.
La puerta sonó y Nana fue a abrir. Gokudera entró corriendo al comedor e hizo una gran reverencia.
—¡Muy buenos días, décimo! Tsuna, Reborn-san, Asesor externo, Donna —saludó solemnemente.
Una risa se escuchó tras él.
—Buenos días a todos —dijo Yamamoto con una gran sonrisa.
—Buen día, chicos —dijo Iemitsu rascándose el estómago.
—¿Vamos, Yoshi?
Tsuna asintió y se puso de pie.
Los tres más jóvenes observaron incómodos un corto beso entre Giotto y Fran.
—Adiós, cielo.
—Cuídate mucho.
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Kyoya llegó a la escuela como era habitual. Pero cuando cruzó la puerta del salón de recepción, la imagen de esos dos volvió a su mente. Cuando los vio no podía creerlo, el omnívoro estaba besando en su escuela, sobre su escritorio, a su mujer. Bueno, evidentemente estaba haciendo más que besarla.
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Pacta Sunt Servanda
FanfictionFrancesca es la donna que lleva la décima generación Vongola junto a su marido Giotto. Aunque ocupa ese cargo, prefiere quedarse en la superficie viviendo una vida normal alejada de la mafia. Pero cuando su adicción al trabajo termine por pasarle l...
