Capítulo 23: El Maestro de I-Pin

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I-Pin rápidamente llevó a Tsuna, Gokudera, Yamamoto y Reborn al centro de la ciudad donde había muchísimos puestos de vendedores ambulantes.

-Aquí tiene que estar- dijo I-Pin mirando a los mayores, quienes se miraron entre sí para que luego Tsuna tomara entre sus brazos a la pequeña y comenzaran a correr de vendedor en vendedor.

I-Pin trataba de buscar a su maestro con la mirada, la sola idea de que la mujer que había sido tan amable con ella muriera por una torpeza suya le carcomía por dentro. Pero no lo entendía, estaba segura de que no le quedaban Gyozas para sus ataques, y de hecho tenía que ir a ver a su maestro para pedirle más.

-¡Allá está!- exclamó I-Pin al ver a su maestro oculto bajo unas ropas moradas, unos lentes oscuros y un gorro que apenas dejaban ver de quien se trataba -¡Maestro!- llegó corriendo hasta él, Reborn llegó junto con ella también corriendo.

-Se trata de una Gyoza-Kempo, I-Pin se la entregó a alguien erróneamente- el hombre pareció alarmarse de inmediato ante las palabras de Reborn por lo que los tres se dirigieron a donde estaban Tsuna, Gokudera y Yamamoto.

-¿Tú eres el maestro de I-Pin?- preguntó Tsuna ante la curiosa apariencia del hombre, este se quitó el sombrero y los lentes de sol dejando ver su identidad -¡Fon-san!- exclamó el castaño sorprendido.

-¡¿El arcobaleno de la tormenta?!- espetó Gokudera en una mezcla de confusión y emoción.

-Luego charlaremos muchachos, ahora tengo algo que hacer- dijo Fon terminando de quitarse las ropas moradas para dejar al descubierto su ropa de maestro de Kung Fu -¿Hace cuanto probó la Gyoza?

-Debe haber pasado una media hora- Fon abrió los ojos con sorpresa ante la tranquilidad de Reborn -Nana la debe haber llevado al segundo piso, última habitación al fondo- dijo Reborn, Fon asintió y con ello salió corriendo dejando una estela de polvo tras él.

-Wow sí que es veloz- exclamó Yamamoto con asombro.

-Nosotros debemos ir también- dijo Tsuna y todos se dirigieron de vuelta a la residencia Sawada.

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Mientras Fon llegaba a la residencia Sawada y trepaba por el techo buscando una habitación con alguien recostado ahí se preguntaba el porqué de la tranquilidad de Reborn cuando le dijo que la persona había comido la Gyoza hace más de 30 minutos, esos minutos bastaban para matar a alguien. 

Pero cuando finalmente la encontró lo comprendió, claro que la Gyoza le haría un efecto más tardío, si hace años las había consumido con relativa regularidad.

-Kika...- susurró Fon acariciando delicadamente la frente de la mujer frente a él, sintió como pequeñas lágrimas se acumularon en sus ojos, las cuales rápidamente limpió con las largas mangas de su traje.

Sacudió un poco su cabeza, respiró profundo y recuperó la compostura, ella aun tenía tiempo. Tomó una de las píldoras que contenía el antídoto, abrió con cuidado su boca y se la dio. 

-¡Fon-san!- exclamó Tsuna llegando agitado a la habitación. Fon se volteó con serenidad y le sonrió a Tsuna y a los demás que llegaban con él.

-Tranquilo, ya está bien, despertará en un par de minutos.

-¿De verdad? Que alivio- dijo Tsuna relajándose y sonriendo junto a sus amigos.

-Muchas gracias, maestro- dijo I-Pin también feliz.

-Quédense con ella, puede que despierte un poco desorientada- dijo Fon y se encaminó a la puerta de la habitación a la vez que los demás entraban, salvo Reborn.

-I-Pin- llamó Reborn a la pequeña -¿Realmente te confundiste de gyoza?

-Estoy segura que no- dijo I-Pin y luego fue con Tsuna y los demás.

-Vayamos a otro lugar- dijo Reborn mirando a Fon, quien simplemente asintió.

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Fran abrió ligeramente los ojos mirando de un lado a otro para enfocar bien su visión, se sentía como la primera vez que se desmayó en brazos de su marido hacia poco más de un mes. Lo primero que divisó fueron unos cabellos castaños similares a los rubios de Giotto.

-¿Yoshi?- preguntó pasándose las manos por los ojos para quitarse el sueño.

-¿Donna está bien? ¿Me recuerda?- preguntó Gokudera preocupado acercándose a la mujer.

-Claro que sí, Hayato- dijo Fran riendo ligeramente -¿Qué sucedió? ¿El vértigo otra vez?

-Fue mi culpa- admitió I-Pin -Creo que cometí un error y te di una Gyoza-Kempo.

-No te preocupes, pequeña- dijo Fran con una sonrisa.

Y entonces lo percibió. Un ligero aroma al que estaba habituada, el rocío de las hojas empapando unas mangas, y un ligero toque de ajo que lo hacía absolutamente extraordinario. Él había estado ahí.

-¿Pasa algo, Fran?- preguntó Tsuna viendo como la castaña había sonreído a la nada.

-¿Eh? Ah, nada- dijo Fran con una pequeña risa.

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Ambos arcobalenos, sol y tormenta se encontraban sentados en el techo de la residencia Sawada hablando sobre lo sucedido y las sospechas de Reborn, I-Pin como estudiante de Fon nunca mentiría, y había algo que no le terminaba de calzar.

-¿Me estás diciendo que después de años Bianchi apareció de la nada para llevarte con ella?- preguntó Fon sorprendido con la situación.

-Y es extraño que justo después de eso, mandaran a I-Pin a matar a Tsuna, para que luego casualmente se "confundiera" de gyoza, dándosela a Fran- respondió Reborn serio.

-Esto puede ser muy grave, ¿lo entiendes?

-¿Crees que no lo sé?- preguntó Reborn molesto -Pero si alguien se quiere deshacer de ella debe haber algún motivo muy particular, después de todo, ella nunca se involucra con la mafia fuera de ser la cara bonita que acompaña a Dame-Giotto a sus eventos sociales.

-¿Crees que la puso en peligro?

-Al contrario- respondió el de patillas rizadas -Al presentarla a la mafia cuando se casaron, fue una clara advertencia.

-Tienes razón- reflexionó Fon -Pero entonces, ¿quién sería tan idiota como para intentar matar a la Donna Vongola?

-Solo un idiota podría comprenderlo- dijo Reborn -Habrá que preguntarle al lacayo.

-Voy por Skull entonces.

Fon estaba por saltar del techo, pues sería un largo viaje a Italia para encontrar al arcobaleno de la nube, Skull el Inmortal.

-Fon...- el chino se detuvo a escuchar a Reborn -No le digas nada a Giotto, no queremos alarmar a nadie- y escondió la mirada bajo su fedora -Ni que el enemigo sepa que ya nos dimos cuenta.

-Tranquilo- respondió Fon con una sonrisa -Después de todo, el joven Vongola no quiere verme ni en pintura.

Reborn sonrió con diversión.

-Pues yo si espero que pronto se vean más que en pintura.


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Nota final: Hola todo mundo! Las historias se comienzan a conectar desde ahora xD

Disfruten de este capítulo!

*Pregunta: ¿De dónde vendrá la animadversión de Giotto hacia Fon?*

Nos estamos leyendo,

Bye! <3

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