Fran no entendía nada y se sentía al borde del colapso. ¿Cómo las cosas podían haber cambiado tanto de un momento a otro?
¿Dónde estaba su cielo tierno, amoroso, preocupado por ella?
¿Por qué estaba actuando de aquella manera que no hacía más que lastimarla?
Su indiferencia la estaba matando, y aunque trató de pensar que pudiese ser un mal rato, una mala semana o un estrés pasajero, no podía más con ello. Porque Giotto no estaba diciéndole nada.
¿Qué le pasaba a su marido?
Ese día, Fran no soportó más la incertidumbre, se había pasado la noche con insomnio solo pensando en aquello, en que diría y cuáles eran las posibles explicaciones de ello.
Y aun así, no estaba preparada para la respuesta de Giotto.
Lo llevó a la habitación un rato antes de la cena y cerró la puerta tras ella, molesta sin saber bien como iniciar la conversación. Giotto la miró confundido enervando más sus nervios. ¿Realmente iba a actuar de manera inocente?
—¿Qué te pasa?
Giotto desvió la mirada, Fran insistió tratando de que la mirara a los ojos.
—Giotto.
Él continuó sin mirarla.
Giotto suspiró para sus adentros, había llegado la hora de actuar, pero no creía estar listo.
Aun así, tenía que hacerlo.
—¡Giotto! —exclamó ella chasqueando los dedos, a lo que él volteó a verla con el ceño fruncido—. Ya dime que pasa, no me has dado bola últimamente.
—No exageres.
Fran sintió que se le crispaban los nervios con la respuesta.
—No te ríes de mis bromas —continuó ella.
—¿Acaso tengo que reírme siempre? ¿Solo porque la broma la hiciste tú?
La castaña apretó los dientes, ¿por qué estaba respondiendo así? ¿No se daba cuenta que la estaba lastimando?
—Apenas me haces cariño.
—¿Estoy obligado a hacerte cariño?
—¡Ya, ok, suficiente! —exclamó Fran furiosa—. También te vas a dormir sin más o te la pasas desvelado. ¿Qué mierda te pasa?
Giotto volvió a desviar la mirada y apretó los puños a la vez que se mordía la lengua con fuerza. Sabía que tenía que llevar esa conversación hasta sus últimas consecuencias, pero era tan doloroso responder así.
—¡Giotto!
Y Fran nunca gritaba, eso solo demostraba que se estaba desesperando.
—¡¿Por qué?! ¿Por qué mierda no dices nada? Siempre hemos podido resolver todo hablando... ¿por qué...?
—¡Ya basta! —respondió él interrumpiéndola mientras se llevaba una mano al puente de la nariz masajeando su creciente dolor de cabeza—. ¿No puedes dejarme en paz?
Fran apretó los puños con impotencia. ¿Qué estaba pasando? Era como hablar con un muro.
—¡No puedes hablarme así! ¡Tú no...!
—¿No? ¿Por qué no? ¿Por qué eres la gran doctora en derecho Francesca Solano? ¿Por qué eres segundo dan? ¿O por qué fuiste un gran ala cerrada en la escuela?
Fran no podía creer lo que escuchaba, ¿Giotto estaba burlándose de sus logros?
Con la rabia totalmente contenida, ella dio un paso al frente haciendo que Giotto la mirara a los ojos.
ESTÁS LEYENDO
Pacta Sunt Servanda
FanfictionFrancesca es la donna que lleva la décima generación Vongola junto a su marido Giotto. Aunque ocupa ese cargo, prefiere quedarse en la superficie viviendo una vida normal alejada de la mafia. Pero cuando su adicción al trabajo termine por pasarle l...
