Fran sentía el sueño apoderarse de ella, y quizá por lo mismo, Giotto se permitió soltar sus emociones.
El pecho de él se agitó ligeramente, llamando su atención.
—Perdóname, Fran.
—¿Eh? —preguntó Fran levantando la cabeza para encontrarse con los ojos de Giotto llenos de lágrimas—. No, cielito, esto no es tu culpa.
—Pero...
Fran se incorporó y acunó el rostro de Giotto entre sus manos, para retirar las lágrimas suavemente con sus pulgares.
—Yo quise estar contigo, sin presiones —respondió la castaña bajando una de sus manos hasta tomar la derecha de Giotto—. ¿Recuerdas nuestra promesa?
Giotto asintió con una sonrisa llena de ternura y encendió una pequeña llama desde el anillo.
—Ahora solo tengo que aprender a hacer eso también —bromeó Fran haciendo que Giotto riera.
Él se mordió el labio ligeramente.
—Me encantaría ser yo quien te hubiese enseñado.
—Cuando esto acabe, podremos entrenar juntos todo lo que tú quieras.
Giotto juntó su frente con la de ella.
—Tu fe siempre me da fuerzas —Fran rio.
—Es el trabajo de la Donna —respondió Fran imitando la voz y el tono condescendiente, pero cariñoso de Timoteo, haciendo reír a Giotto de nuevo—. Nos veremos en tres meses.
—Es una promesa —dijo Giotto haciendo crecer ligeramente su llama.
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—Al fin —comentó Reborn al aire, provocando que todos giraran hacia él.
Los guardianes de Giotto, Iemitsu, Reborn y Tsuna se habían reunido en el aeropuerto, los primeros para volver a Italia junto a Giotto, y Reborn junto a Tsuna estaban para volver con Fran.
Ya casi era la hora en que comenzaría a correr el plazo de los 3 meses, el día anterior Tsuna junto a sus amigos habían hablado con los guardianes de Giotto para hacerse una idea de como entrenar a cada uno de los futuros guardianes de Fran.
Además Tsuna tenía un mensaje de Haru para Fran.
—Que exagerado —respondió Fran que venía de la mano con Giotto, lo suficientemente apretado para demostrarle a su marido que no deseaba soltarlo.
G se acercó a entregarle un boleto a Giotto y Fran le miró sorprendida.
—¿Un vuelo comercial?
—Hemos contaminado lo suficiente para un año —respondió Giotto recibiendo el boleto—. Todo esto ha sido extraordinario.
Fran sonrió, pero su sonrisa se esfumó al ver el rostro de Giotto tornarse serio.
—¿Cielo? —preguntó ella.
—Cervello —le susurró él de vuelta.
Fran giró el rostro y se encontró con que tras los guardianes de Giotto habían aparecido dos mujeres morenas de cabellos color rosa. Recordaba todo lo que Giotto le había comentado de la batalla por los anillos Vongola, y sabía que Cervello no eran de fiar, aun si la orden se las había dado Vindice.
—Les quedan dos minutos —dijo una de ellas sin expresión.
Fran se giró hacia Giotto nuevamente.
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Pacta Sunt Servanda
FanfictionFrancesca es la donna que lleva la décima generación Vongola junto a su marido Giotto. Aunque ocupa ese cargo, prefiere quedarse en la superficie viviendo una vida normal alejada de la mafia. Pero cuando su adicción al trabajo termine por pasarle l...
