Monta corrió hacia Fran y compartieron un gran abrazo. No se habían visto hacía muchísimos años, pero el cariño seguía intacto.
—Ay, perdón, Kakei. No te vi ahí —bromeó Monta haciendo que Kakei esbozara una sonrisa.
Reborn observó al mon... ena... chico, que abrazaba a Fran con gran emoción, sus manos totalmente desproporcionadas para el tamaño de su cuerpo cubrían casi la totalidad de la espalda de Fran.
—Monta —dijo Fran separándose de él—. He venido por algo muy serio.
El semblante del chico cambio completamente, cosa que impresionó a Reborn, había pensado que simplemente era alguien caótico, pero parecía que tenía la capacidad de ponerse serio cuando era necesario.
—Bueno, primero... —dijo Fran haciéndose a un lado—. Monta, este es Reborn.
Reborn inclinó la cabeza como saludo y Monta estiró su mano hacia él para estrecharla, pero Reborn no se movió. Fran rodó los ojos.
—Reborn, este es Taro Reimon, según Giotto probablemente trueno.
—¿Tu marido, Kika-chan? —preguntó Monta—. ¿Pasó algo con él?
Fran tragó saliva, pensó en que aun debían buscar a alguien.
—Es mejor que busquemos a Kurita, para comentarles todo de una vez —dijo ella.
Monta asintió, y los cuatro se encaminaron al interior del edificio. Había largos pasillos llenos de hombres musculosos de distintos tamaños yendo de un lado a otro. Monta los guió hasta la sala de pesas donde encontraron a un hombre enorme, con un gran y abultado estómago, levantando una barra haciendo press banca. Fran miró los discos y sonrió al calcular unos 170 kilos.
—Él es —le dijo Fran a Reborn.
—¿Y sería?
—So... —pero no alcanzó a decir "sol", porque Kurita había terminado su serie, se levantó para secarse el sudor con una toalla, y al verla gritó.
—¡¿Kika-chan?!
Fran le sonrió, y pequeñas lágrimas se acumularon en los ojos del castaño. Se puso de pie, mostrando que era un par de centímetros más alto que Kakei, y corrió hacia ella, tomándola en sus brazos para abrazarla mientras la giraba en el aire y repetía su nombre una y otra vez.
—Definitivamente sol... —susurró Reborn para sí mismo.
Kurita bajó a Fran y la tomó por los hombros mientras le preguntaba cosas con histeria.
—¿Pero qué haces aquí?, ¿cuándo llegaste?, ¿por qué vienes con Monta y Kakei?
—Kurita, Kurita —lo llamó Fran para calmarlo—. Escúchame.
Eso pareció calmar al chico. Kakei intervino diciéndole que irían a una de la salas de reuniones a hablar en privado. Allí dentro, Fran se miró las mangas sin saber como empezar. Al verla un poco perdida, Kakei tomó la palabra y explicó de manera breve y concisa la situación de Maya y las batallas por el puesto de Donna.
Fran le sonrió con cariño a Kakei, gesto que no pasó desapercibido para Reborn quien simplemente se inclinó en una pared.
—Yo me daré de baja por este tiempo para ir con Fran —dijo Kakei con seriedad.
A Reborn le llamó la atención de que Kakei era el único que la llamaba "Fran" de esos 3.
—Cuando todo haya terminado, Vongola se encargará de que puedan reincorporarse sin problemas a sus equipos —explicó Reborn.
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Pacta Sunt Servanda
FanficFrancesca es la donna que lleva la décima generación Vongola junto a su marido Giotto. Aunque ocupa ese cargo, prefiere quedarse en la superficie viviendo una vida normal alejada de la mafia. Pero cuando su adicción al trabajo termine por pasarle l...
