Capítulo 17: Amor venenoso

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Fran caminaba por los pasillos de Nami-Chuu hacia la azotea para almorzar con Tsuna, Gokudera y Yamamoto. Aun no sonaba el timbre para que terminaran las clases, pero aprovecharía de llegar antes.

Afuera se encontró con la figura de una mujer delgada y de cabello rosa que se encontraba apoyada en la malla de la azotea mirando en dirección al patio, pero no llevaba uniforme, por lo que se acercó a ella curiosa.

-¿Disculpa?- la mujer se dio vuelta ante las palabras de la castaña-¿Te puedo ayudar en algo? ¿Buscas a alguien?

La desconocida tenía los ojos brillosos por lo que Fran supuso que estaba a punto de llorar.

-Estoy buscando a mi amado... nosotros... ¡Oh! Hemos estado tanto tiempo separados-le respondió a Fran abrazándose a sí misma.

La pelirosa no estaba acostumbrada a las muestras de afecto, a pesar de ser una ferviente defensora del amor, no lo recibía a menudo, por lo que cuando la castaña que no conocía se acercó y la estrechó entre sus brazos la sorprendió enormemente.

-Te entiendo.

Y con esas palabras, la pelirosa comenzó a sollozar ligeramente. Pasaron unos minutos hasta que se calmó y ambas se sentaron en el piso de la azotea a charlar.

-¿Cuál es tu nombre?- preguntó Fran sacando unos pañuelos de su bolsillo para entregárselos a la chica.

-Bianchi- dijo limpiándose las lágrimas.

-Mi nombre es Francesca- dijo Fran con una sonrisa-¿De dónde eres?

-Italia.

-Oh- Fran se sorprendió y comenzó a hablarle en italiano a la chica- Yo también, que curioso.

-Entonces, ¿tú entiendes como me siento?

-¿Te refieres a tu amado?- preguntó Fran ladeando la cabeza.

-Sí.

-Bueno, mi marido está en Italia- contestó la castaña con nostalgia mientras jugaba con sus dedos- Tuve que venir a tratarme una enfermedad y él no puede venir a acompañarme aún.

-Oh, ¿y estás bien?

-Sí... ósea, yo me siento bien- dijo Fran con una risita- Pero parece que de salud no estoy tan bien- entonces sacudió la cabeza y regresó a lo importante- ¿Y tú? ¿Dónde está tu amado?

-Tuvo que viajar a Japón por trabajo- respondió Bianchi- Pero ya lleva años lejos y yo...- entonces su voz se le cortó.

Fran en ese momento se sintió mal, por un segundo se preguntó como se sentiría si pasara años sin ver a Giotto. El solo pensamiento le dio escalofríos y unas tremendas ganas de verlo. 

-¿Y llevan mucho tiempo juntos?- preguntó Fran tratando de alegrar un poco la conversación.

-Como dos semanas antes de que partiera- dijo Bianchi con una sonrisa. Fran se asombró por la respuesta de la chica, no se esperaba que fuera tan breve el tiempo que estuvieron.

-Vaya...- comenzó a decir Fran- Veo que... realmente lo quieres mucho.

-¡Claro que sí! Es el hombre de mi vida.

-Perdona, pero... ¿qué edad tienes?

-¿Eh? 21- respondió Bianchi.

Fran abrió los ojos sorprendida, sintió el impulso de decirle algo como que era muy joven o que debía vivir más cosas, pero recordando lo mal que la hicieron sentir algunas personas desmereciendo su amor solo por su edad o por el tiempo, negó con la cabeza con una pequeña risa y se decidió a apoyar a la recién conocida.

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