MEREDITH
Tres semanas después...
La temporada de turismo había terminado, y nuestro trabajo también. Junto con ello, estábamos finalizando la carrera de Guardavidas. Sólo nos quedaba hacer la última parte de la práctica, la cual consistía en aprender a salvar con motos acuáticas y camillas de rescate. Para ello, Arthur nuestro jefe, director de la carrera y profesor, nos avisó que tendríamos ocho días de ''campamento'' donde nos llevarían a un nivel más, en cuanto al salvamento acuático. Estaba tan ansiosa, porque sabía lo que aquello significaba. Por otra parte, no vería a Caleb y podría descansar de él. Durante estas últimas semanas, luego de mostrarme cercana a Stan, lo vi muy pocas veces y en esos momentos, apenas nos saludábamos con un ''hola'', aunque claro, la única que emitía sonido era yo, él solo se limitaba a asentir con la cabeza. Aquello no me molestaba, ya que por lo visto, mi plan había resultado.
Mi celular sonó.
- ¿Estás lista? Estoy muy emocionada - Charlotte ni siquiera me dejó saludar.
Reí.
- Estoy muy contenta yo también. Al fin podremos usar las motos de agua. ¿Nuestro instructor será guapo? Me muero por conocerlo.
- Si no estuviese de novia, diría lo mismo - Ambas reímos.
- ¿Tom y tú irán en su carro? - Pregunté.
- Si, ¿y tú? - Preguntó ella.
- Yo iré en el mío. Aún no he terminado de hacer el bolso. Será mejor que me dé prisa, se me está haciendo tarde. Nos vemos allá, ¿vale? - No me había dado cuenta lo tarde que era. La mañana se me había pasado volando.
- Por supuesto. Apúrate - Rió y ambas colgamos el teléfono.
Tendríamos que estar allí a las cinco de la tarde. Según mi GPS tenía más de siete horas y media de viaje y ya eran las ocho y media de la mañana. Aún tenía varias cosas que hacer. Me odiaba a mí misma por ser tan lenta para armar mi bolso. Metí unas cuantas cosas -dejé los abrigos afuera para ponerlos a lo último y que quedasen primeros por si refrescaba esa noche- para el calor, elementos de higiene personal, accesorios para el cabello y una muda elegante ya que según nos habían dicho, tendríamos una noche de gala, ya que sería nuestra última práctica. No me podía imaginar cómo podría llegar a ser eso con un grupo de Guardavidas pero aun así hice caso. Me duché lo más rápido posible mientras mi hermano me preparaba un sándwich para el camino. Cuando volví a ver la hora me tranquilicé al ver que eran las nueve, aun así debía apurarme. Tomé todas mis cosas con ayuda de mi hermano y ambos las llevamos hacia el carro. Me despedí de él y partí hacia lo que sería mi hogar por los siguientes ocho días. Me sentía aliviada, ya que había salido con bastante tiempo. Durante el trayecto fui acompañada de una buena música, por momentos música pop y por otros música triste para deprimirme sin razón alguna. Comí lo que me había preparado mi hermano. En un momento tuve que frenar en un drugstore para comprarme un refresco para poder pasar el sándwich y luego continuar mi camino. Unos minutos más tarde pude observar que me estaba acercando a un gran grupo de coches.
- ¡Joder! - Grité.
No podía pasarme aquello a mí. Había quedado en el medio de un maldito atasco en medio de la nada misma. Solo ruta y una larga cola de autos. Según el mapa me quedaban treinta minutos para llegar. Por suerte había salido con anticipación. Pero comencé a desesperarme al ver que la fila no avanzaba. Tampoco tenía señal en mi teléfono como para avisarle a mi amiga. Avanzaba a paso de tortuga y estaba de los pelos. Los minutos pasaban y yo me sentía cada vez más lejos de poder llegar a tiempo.
Intenté calmarme pero fue todo en vano. Intenté cantar mientras escuchaba música pero tampoco servía.
Tuve la brillante idea de tomar una foto a la fila interminable de autos en caso de que mi jefe me reprochara la llegada tarde. Porque estaba segura que llegaría tardísimo.
Me tomo una hora salir de aquel embotellamiento, según el reloj ya eran las cinco de la tarde – horario en el que tendría que haber llegado - y aún me quedaban treinta minutos para llegar a mi destino. Luego de esto tome gran velocidad por lo que estaba segura que me llegaría alguna multa por exceso.
Según lo que había visto, un auto y una moto se habían estrellado. Esperaba que nadie hubiera salido herido. Luego de la gran odisea que pasé, llegué cuarenta minutos más tarde de lo que nos habían citado. Sentí una gran vergüenza, aunque no había sido culpa mía.
En la entrada había garita de seguridad.
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Demasiado tarde ©. [COMPLETA]
RomanceLlevaba en mi corazón un secreto desde pequeña. Y no fue hasta que lo conocí, que entendí que nunca había conocido el amor, gracias a aquello que llevaba guardado bajo mil candados. Y aunque mi mente me gritaba por todos lados que no era para mi, cu...