MEREDITH
La luz del sol por la mañana me encegueció, obligándome a taparme con la mano aquel reflejo. Estaba sola en la cama, ni siquiera Steve se encontraba allí. Abrí un ojo con fuerza para ubicarme en tiempo y espacio y vi que mi amiga se encontraba parada al lado de la ventana con una gran sonrisa en el rostro.
- Buenos días dormilona – Anunció acercándose a mí y besándome la frente.
- Hola – Dije en un hilo de voz - ¿Qué hora es? – Pregunte completamente desorientada.
- Hora de que te levantes a desayunar – Anunció para luego sentarse en la pequeña mesa que había en la habitación.
Yo me rasqué un ojo con algo de brutalidad, me senté en la cama y luego de unos segundos bostezando y tratando de despertarme, me dirigí hacia el cuarto de baño. Me sentía diferente. No estaba nada bien... pero tampoco estaba mal. Directamente no sentía nada. Lavé mis dientes, mientras me observaba en el espejo, lavé mi rostro con agua fría para bajar la hinchazón de mis párpados, me sequé y volví a echarme una vista en el espejo. Hacía muchos años no me veía de esa manera, además de parecer dejada mi rostro no decía nada. Estaba completamente seria. No me sentía con ganas de llorar ya, pero tampoco con ganas de reír. ¡Joder! Si que me habían roto. Salí de baño y mi amiga me tenía todo ya preparado. Comí en silencio mientras ella se mensajeaba con Tom – según sus palabras – para comentarle mi estado. Yo ni siquiera le eché un vistazo a mi teléfono. Creo que tenía una pequeña esperanza que Caleb hubiese seguido insistiendo y por ello no agarraba el móvil, porque sabía que no sucedería más nada.
- Iré al departamento de policías – Le conté a Charlotte, mientras destrozaba con una mano la tostada con dulce.
- Eso es muy bueno – Dijo sorprendida bebiendo un sorbo de su latte.
- Pero si no te molesta... preferiría ir sola – Me rasqué la cabeza dudosa, no sabía si eso le molestaría o no. Pero necesitaba estar sola.
- Por supuesto que no me molesta. Respeto lo que tu quieras hacer y te apoyo – Ella tomó mi mano, asintiendo con la cabeza y con compasión.
- Gracias – Susurré.
Luego de eso, yo me duché mientras mi amiga lavaba las cosas que habíamos utilizado y con música que estaba a reventar. El agua estaba deliciosa, intenté ponerle ánimos al asunto y cantar al compás de la música pero mi cuerpo no quería lo mismo, estaba negado a gesticular siquiera. Parecía que la noche hubiese trabajado en mi sistema para eliminar cualquier tipo de sentimiento, cualquier rastro de dolor y felicidad. Yo en realidad quería que alguien me hipnotizara para eliminar todos los recuerdos de él, era todo lo que pedía, pero aquello era completamente imposible. Al salir me maquillé un poco para tapar las ojeras, me puse las gafas de lectura para poder disimular los rastros de llanto continuo por tres días y al salir busqué algo en mi bolso que me abrigara ya que el otoño estaba fresco. Así que opté por un jean clásico un poco suelto negro, mis zapatillas converse negras con plataforma que adoraba, un tapado cuadrillé negro y una boina vasca estilo francés color rojo que combinaba con el color de mí cabello. Era todo lo que podía dar, no tenía ganas siquiera de vestirme. Luego terminamos de limpiar junto con Char, fuimos hacia la recepción, pagué mi estadía ''agradable'' al hombre que me atendió muy afectuosamente y nos dirigimos a la calle en busca de un taxi para mí. Mi amiga se había ofrecido llevarme hasta la estación, pero se lo negué. Le dije que más tarde pasaría a buscar a Steve por su casa si era que mi apartamento estaba listo para que pudiese volver. En cuanto nos despedimos, decidí caminar un par de calles antes de subirme a un auto. No tenía mas nada que hacer, además de visitar a los policías para que tomaran formalmente mi declaración. No sabía si estaba lista para volver a revivir todo lo que había sucedido, pero tampoco podía quedarme tirada en una cama para toda la vida. Recordé las palabras de mi padre cuando me encontró llorando una vez por un muchacho que cortó nuestra relación una semana después de ponernos de novios: ''Nunca nadie ha muerto por amor''. ¡Cuánta razón tenía! En ese momento fue lo único a lo que pude aferrarme. Así que tomé la decisión de continuar con mi vida como si nada hubiese sucedido. Con esfuerzo volvería a ser esa persona que se reía por todo y por nada a la vez. Volvería a reconstruirme. Así que decidida, me subí a un taxi que me llevó hasta la estación de policías, allí tomaron mi declaración, por supuesto haciéndome preguntas de Caleb, las cuales respondí velozmente para no llevarlo demasiado en la conversación, pero la realidad era que yo no sabía todo, sólo lo que el señor Müller me contó y lo que Caleb no desmintió. Todos quedaron satisfechos con aquella confirmación, y yo salí rápidamente de allí. Me habían dicho que ya podría volver a mi hogar, pero que todo estaba completamente destruido por las balas, los golpes y por los forenses que dejaron sus marcas blancas por todo el apartamento. Al menos aquello me daría trabajo y ocuparía mi mente. Volví a subirme a otro taxi y fui directo hacia mi apartamento sin escalas. Durante todo el trayecto intenté prepararme mentalmente para volver a pisarlo. Allí había muchos recuerdos y no todos buenos, allí habían muerto personas, habían volado disparos para todos lados, allí me había besado con Caleb por última vez, allí... el hogar que construí sola por un año entero. A medida que nos íbamos acercando a mi casa el pecho me subía y bajaba con rapidez, la respiración se me agitaba. Por un momento me arrepentí de querer volver, pero tampoco podía darme el lujo de vivir en un hotel que no iba a poder pagar. Así que le hice frente a la situación como cualquier persona adulta.
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Demasiado tarde ©. [COMPLETA]
RomansaLlevaba en mi corazón un secreto desde pequeña. Y no fue hasta que lo conocí, que entendí que nunca había conocido el amor, gracias a aquello que llevaba guardado bajo mil candados. Y aunque mi mente me gritaba por todos lados que no era para mi, cu...