Había pasado ya unas semanas desde el incidente de la feria, Rael y Rayla habían hecho un pacto de silencio ante la situación, pero de vez en cuando Felia le susurraba a Rayla el asunto.
Los experimentos de Rayla, para controlar el mal funcionamiento de sus células, cada vez era más largo y doloroso. Por lo cual de vez en cuando se ausentaba del instituto, pero tenía la manía de pedir apuntes que hubieran tomado los chicos de la clase, cuando ellos llegaban de visita. Pero, debido a que todos tomaban menos notas que ella, había optado por copiar los apuntes de los cuatro chicos así no sentía que sus apuntes era "vacíos y simples" como solía llamarlos.
Rayla revisaba sus apuntes por tercera vez cuando Frankenstein le pidió extender su brazo, Rayla obedeció y ni siquiera hizo algún gesto de dolor cuando la aguja se clavó en su muñeca, estaba tan acostumbrada a la sensación de la aguja en su piel que ni siquiera la sentía. Un líquido azulino corrió por la pequeña manguera, al llegar a la muñeca de Rayla, ésta sintió un leve calor, dejó su libreta de lado y se recostó. Sabía que aquel líquido que le hacía hervir las venas solo significaba una tomografía, sin que Frankenstein se lo tuviera que decir, se relajó y esperó.
Un par de minutos después en la pantalla blanca que sostenía Frankenstein, una serie de placas comenzaron a aparecer, su gesto de satisfacción daba a entender que Rayla estaba mejorando, por lo que no tardó en comunicárselo y del mismo modo, alegre, dejó que las dos personas que esperaban del otro lado del lugar supieran de su avance.
- Entonces ¿Mañana podre ir a la escuela? - preguntó con indiferencia, pero en sus ojos se reflejaba la emoción
- Sí, mañana podrás volver - afirmó Frankenstein, dándole una sonrisa
Rayla asintió. Rael y Raizel, quienes habían estado esperando aquella buena noticia desde hacía días, parecían un poco más emocionados que la misma Rayla. Ahora solo era cuestión de esperar al día siguiente.
Como era costumbre de los domingos, los chicos no se aparecieron en todo el día, Rayla había estado en la sala gustando la TV, había adoptado aquella maña después de que Tao le pusiera un programa infantil para distraerla. Le había agarrado cariño al programa.
Un peculiar oso, algo bobo, apareció en la TV, Rayla parecía intrigada de lo que fuera a hacer el pequeño ser de felpa amarilla y única camiseta roja. En sus manos tenía una libreta de hojas blancas y un lápiz de puntilla 0.7, había descubierto que era la mejor mina para hacer dibujos rápidos.
Sin prisa, pero con bastante precisión dibujo al oso de felpa, agarrado de un cerdito rosa. El programa acabó, o por lo menos su hora programada de TV lo hizo. Como Tao lo había programado, a petición de Frankenstein, Rayla solo podía gustar una hora, el resto de las horas del día se las tenia que apañar con alguna otra actividad.
Rayla se levantó del sillón, dándose cuenta que alguien había entrado en la habitación y la persona que en silencio la acompañaba, al igual que ella, se había puesto de pie.
- ¿Has terminado de gustar ya? - preguntó Takeo, jugando con sus mechones sueltos
Rayla asintió y al instante le mostró el dibujo que había hecho.
- Que lindo - susurró al ver la finura y el detalle con el que Rayla había hecho tal dibujo - tienes talento
- Gracias - respondió cerrando su libreta y posando la mirada en Raizel - Señor, iré a mi habitación por el juego que los chicos me dieron, ¿Esta bien?
Raizel sorbió su té en silencio, luego le regaló una suave sonrisa junto con un asentimiento.
En menos de lo que Raizel se llevaba nuevamente su taza a la boca, Rayla había regresado con un peculiar juego. "Snakes&Ladders", era el título del juego que sobresalía en letras gruesas y de un verde turquesa.
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Una Noble Humana...
OverigInicio de publicación: Enero, 2020 Final de publicación: Enero, 2021 Estado: Concluido M-02 es una humana modificada, pero hay algo más dentro de ella que solo ella misma conoce, ni siquiera los científicos que la usaban de rata de laboratorio lo sa...
