El reloj comenzó a sonar, era hora de levantarse y mi cuerpo se negaba ante la idea.
Me incorporé lentamente y me dirigí al baño. Me miré en el espejo, mi nariz estaba mejor aunque seguía un poco inflamada. Me quité la pequeña tirita y la tiré en el cubo de la basura. Lavé mi rostro con el jabón fácil, con mucho cuidado y apliqué un poco de crema hidratante. Después cepille mis diente y coloqué de nuevo una tirita en la herida.
Abrí mi armario. Me puse un pichi negro, debajo, una camiseta blanca ceñida al cuerpo y me calce con unas convers altas negras. Fui de nuevo al baño, cepille mi cabello y me hice una coleta. Solté unos cabellos para dar ese toque desenfadado y me apliqué perfume.
Cogí las cosas que necesitaba para clase y salí de la habitación. Bajé las escaleras de la residencia y me dirigí a la primera.
Eran las tres de la tarde y yo salía de mi última clase. La cabeza me iba a explotar en breves.
No había visto a Blake en todo el día, él estaba en su tercer año de carrera, lo cual hacía que nuestros horarios fueran bastante distintos, aunque a veces coicindiamos.
Me dirigí de nuevo hacia mi habitación y me tumbé en la cama. Pero alguien llamó a la puerta segundos después, corrí a abrir.
- Mamá, Philip, creía que no os había dado tiempo venir.
- Cariño, ¿pero qué te ha pasado?
- Nada mamá, me caí. Pero da igual. - Intenté tranquilizar el ambiente.
- Dale un respiro, Kate. - Philip intervino y calmo un poco a mi madre, la cual estaba histérica.
- ¿Os vais ya?
- Sí, nuestro vuelo sale en dos horas pero nos hemos pasado a despedirnos. - Mamá me dio un abrazo.
- Sí, te echaremos de menos.
- Yo a vosotros también.
- Cariño, vendremos en Navidad, cuando acabes las clases a mediados de diciembre, irás a casa y después llegaremos nosotros.
- Sí, estaremos hasta que comiencen de nuevo tus clases y después nos volveremos a ir.
- De acuerdo, no os preocupéis.
Llego la hora de despedirse de Philip y de mamá, su vuelo salía en breves. Los abracé por última vez y vi su coche alejarse.
Volví a mi habitación, me senté en el escritorio a estudiar y a seguir haciendo trabajos de la universidad. Tenía que ponerme al día con todo.
Llevaba horas allí encerrada a base de una ensalada que me trajo Sasha, un agua y los apuntes de clases. No podía más. Miré por la ventana, justo en ese momento Blake se disponía a subir las escaleras de la residencia. No quise llamarle, quizás iría a ver a alguno de sus amigos. Seguí concentrada en mis apuntes, hasta que alguien llamó a mi puerta. Me levanté de la silla y fui a abrir.
Blake apareció tras la puerta. A los pocos segundos sus labios estaban pegados a los míos. Podría acostumbrarme a esto, sí, sí.
- ¿Cómo está mi nariz de berenjena?
- Supongo que igual, me sigue doliendo. Pasa. - Me aparte para que pudiera entrar.
- Siento no haber venido antes, tuve que llevar mi coche al mecánico.
- No pasa nada. He estado estudiando.
Se sentó en la cama y yo lo hice en la silla del escritorio.
- He pensado que podrías quedarte hoy en mi casa. Mañana coincidimos en horarios. - Su propuesta era tentadora.
- ¿Vas con doble intenciones? Porque si es así, ya sabes mi respuesta.
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𝚂𝙴𝙰𝙼𝙾𝚂 𝚂𝙸𝙽𝙲𝙴𝚁𝙾𝚂 •1• ✔
عاطفية☾︎ 𝚝𝚎𝚛𝚖𝚒𝚗𝚊𝚍𝚊 ☽︎ *EN EDICIÓN* Serán únicos al compartir su amor y tan distintos al rendirse. Bella y Blake son jóvenes, inexpertos y con un mal pasado en el amor, que les hace dudar de cada paso que dan. Asimismo, las mentiras, la poca crali...