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El par de amigos caminaba sin prisa alguna hacia la salida de la escuela. El plan era pasar a la tienda y comprar lo necesario para sobrevivir, y por necesario nos referimos a toda la comida chatarra que pudiesen cargar, Porque vamos ¿Qué es una tarde de videojuegos sin el alimento vitamínico necesario para poder pelear por el universo contra los aliens, zombis, hombres lobos, u hongos mutantes devora hombres? Nada. Por eso era vital tener el tanque lleno.

—mmh, creo que tengo gaseosas y un paquete de chocolatines en la nevera— dijo el azabache tratando de hacer memoria— claro, si no se los ha comido, Freddy.

—En ese caso solo nos faltarían las papas fritas, los pundin's, y los caramelos amentolados—. Repasaba Foxy su lista mental.

—¡Oye!— escucharon ambos una voz a sus espaldas, una jadeante — ¡Espera, por favor!

Ambos se detuvieron, ya que no especificaba a quien le hablaba, pero al darse vuelta y ver al albino correr hasta donde ellos, la pregunta se disolvió. 
Cuando llegó donde ellos se tomó unos minutos para recobrar aliento, y después hablar.

—Quería disculparme por no llegar ayer— dijo dirigiéndose al azabache quién lo miraba con incredulidad.

—ah, no hay problema

—En serio, quiero disculparme. Fue muy descortés de mi parte no haberte avisado siquiera, pero no tenía cómo. Intenté buscarte pero no tenemos clases iguales y no me sé tu horario. No trato de excusarme, pero ayer tuve que quedarme al entrenar horas extras. Me acababan de avisar esa misma tarde, y esa fue la causa de mi ausencia.

El espíritu de Fred se alegró un poco, después de todo su amado no lo había dejado plantado por gusto, o porque no quisiera verlo, sino porque simplemente no pudo. Lo intentó, pero era verdad, nada estaba a su favor.

—Entiendo — sonrió con las mejillas rojas— no hay problema.

—Bueno, si aún quieres y puedes; me gustaría ser yo quien te invite a ti a ir por una malteada.

—¿A... Ahora?

—Sí

Fred estaba que le latía el corazón a mil, como si le fuese a saltar del pecho y caer directamente en las manos del rubio. Estaba tan emocionado con lo de la invitación que por poco y olvida que ya tenía planes.

—Ah... gracias pero yo-

—Ve— susurró Foxy, con una sonrisa.

Fred se giró a verlo.

—Pero

—otro día— dijo el pelirrojo haciendo como si no le importara, como solía hacer.

Fred sonrió grande y sin importarle nada se lanzó a abrazar a su amigo.

—Gracias, gracias, te debo una

—miles

—jejeje — se separó del abrazo y se giró nuevamente al albino.

—¿Entonces sí?

—¡Sí!

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Gracias por leer uwu

Toma un pudin ahí con el señor zanahorias

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Enredos De Un EnamoradoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora